politicos y empresarios ladrones

La corrupción me pone mal cuerpo. Literalmente. Me sube una mala leche por el esófago, un rollo mitad acidez mitad ardor, que no hay pastilla que calme. Aún hay quien se atreve a decirme que exagero, que me lo tomo como algo personal. ¡Toma! Como que es personal. Es mi dinero. Nuestro dinero. Dinero para pensiones, escuelas, hospitales, transporte, infraestructuras y todos esos derechos y servicios que se supone componen el Estado del Bienestar.

Hoy nos hemos despertado con un nuevo caso de corrupción política. Otro más.Ya vamos estando tan acostumbrados a la corrupción de quienes han sido ilustres miembros de la clase política española, que casi ni nos sorprende - aunque a mi me ponga mal cuerpo-. Que esto no nos cause sorpresa es ya de por sí, bastante triste. Pero si le unimos que ya empezamos a no estar ni indignados por ello, nuestro nivel de patetismo se podría disparar. La corrupción es una lacra a la que no debemos acostumbrarnos.

Tenemos a un ex presidente de la Comunidad de Madrid al que hoy le han puesto las esposas. Otra ex presidente de la misma Comunidad va a pasar por el juzgado a declarar. Nuestro bien amado presidente del gobierno también tiene cita con el juez. Esto sólo en las últimas 48 horas. Corrupción polítcia en estado puro y al mas alto nivel.

Cuando hablo de robar nuestro dinero no me refiero solo a ese montón de políticos oportunistas que han cobrado comisiones por adjudicaciones, esto se queda en “pecata minuta” si pensamos en la corrupción política con mayúsculas: las adjudicaciones. Al final, cantidades ingentes de dinero público son enviadas a grandes empresas adjudicatarias. Si esas empresas pagan las comisiones que pagan a políticos y partidos, es porque el beneficio de la adjudicación supera con creces esas minucias. Al final, estas grandes empresas, con propietarios o presidentes ilustres, son las que se embolsan una parte importante de nuestro dinero a cambio de servicios y obras de de dudosa calidad o directamente innecesarios.

Todas esas enormes infraestructuras, como radiales y aeropuertos, han supuesto unos cuantos millones de euros a políticos de toda índole, pero sobre todo a supuesto cientos de miles de millones de euros para las grandes empresas constructoras. Tan ladrones son unos como otros. Ambos, nos están robando a todos nosotros.

Es importante y necesario que nos sigamos sorprendiendo e indignando con esta gentuza, tanto políticos como empresarios para los que el dinero público es una fuente inagotable de beneficios personales y empresariales. Nuestra exigencia y nuestra vigilancia es la única garantía de que vamos en la dirección correcta. La corrupción me pone mal cuerpo y así debe ser.

corrupción politica

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