¿Por qué los hombres usan corbata? ¿Tiene alguna utilidad o es sólo un adorno más?

La corbata es el complemento de la camisa, un hombre la utiliza casi de forma obligatoria cuando porta un traje. Es un elemento distintivo que convierte a un hombre común y corriente en un caballero. Hay mujeres que suspiran al ver a un hombre con corbata, pero también es importante advertir que no a todos les gusta, y resulta bastante molesto cuando te obligan a llevar corbata para acudir al trabajo o a una ceremonia.

¿Cuál es el uso real de la corbata? ¿Será sólo un elemento decorativo que alimenta la vanidad masculina y el consumismo? Algunos diseñadores argumentan que el objetivo de la corbata es cubrir los botones de la camisa, darle verticalidad al cuerpo, y añadirle estilo, elegancia, color y textura a la aburrida camisa.

Al respecto, el sociólogo Hacer Diecs comenta: “la corbata puede reflejar de forma bastante precisa la personalidad de un hombre.” Como los trajes son muy similares –aunque existan diferentes precios y acabados en el mercado–, la corbata nos puede dar una “pista” sobre la personalidad de quien la porta, así como su carácter y su estado de ánimo, todo depende de si usa estampados o no, y que tipo de nudo utiliza.

Mas como dijo el presidente uruguayo José Mujica en el año 2014, durante una entrevista emitida en la televisión española: “La corbata es un trapo inútil que te ata el pescuezo. Soy enemigo del consumismo. Por este hiperconsumo estamos olvidando cosas fundamentales y gastando un esfuerzo humano en pavadas que poco tiene que ver con la felicidad humana.”

 

La corbata, un signo de distinción

La corbata a través de la historia

Independientemente de si la corbata es una prenda útil o decorativa, no podemos negar que su existencia data de cientos de años atrás, a partir del año 1660 para ser exactos. Incluso antes de su invención hubo prendas similares, y aunque no se podían llamar todavía corbatas, ya eran famosas y populares.

Los guerreros de Xian

Shih Huang Ti, fue el primer Emperador de China, reinó del 221 a.C. al 210 a.C. Fue enterrado con 8 mil esculturas de guerreros y caballos modelados con terracota. Las esculturas tienen 1,80 metros de altura y están equipados con armaduras que también están hechas de terracota. Curiosamente, cada una de estas figuras tiene características que las hace únicas, todas tienen diferentes bigotes, peinados, edades, rasgos de etnias diferentes y distintos tipos de armaduras; pero sólo hay un elemento en común que comparten estas esculturas: un pañuelo ligado al cuello.

La corbata, un signo de distinción

Focale

El focale era un tipo de bufanda que utilizaba el ejército romano para protegerse el cuello del constante roce de la armadura y el casco. Pero también hay registros de que las mujeres, las personas con problemas de salud y los oradores utilizaban el focale para proteger sus cuerdas vocales. Muy en especial los oradores, que impusieron moda con sus pañuelos de diferentes colores.

La corbata, un signo de distinción

Mercenarios croatas

Los mercenarios croatas eran árabes voluntarios que estaban dispuestos a unirse a fuerzas extranjeras y pelear por causas ajenas, a veces los movía algún motivo religioso, otras veces alguna filiación étnica, pero la mayor parte del tiempo era el dinero su principal preocupación. Aunque estos mercenarios tenían buena voluntad, en realidad no fueron muy útiles en el campo de batalla, en cambio llamaron mucho la atención por su vestimenta.

Cuando llegaron a Francia en 1650 para apoyar al rey Luis XIV, causaron furor por un detalle que llevaban en el cuello, era un pañuelo que usaban para protegerse del frío. Anudaban este pañuelo formando una rosita y dejaban colgar las extremidades encima del pecho.

Según se cuenta, las esposas de dichos mercenarios les regalaban un pañuelo como una especie de recuerdo y como consuelo por lo que fueran a presenciar en la guerra. Así que como una muestra de aprecio, los croatas se amarraban el pañuelo al cuello para llevar consigo los pensamientos de sus esposas. Como los pañuelos no era una prenda común en esa época, los franceses bautizaron al pañuelo como “croata”, y difundieron la moda por toda Europa.

La corbata, un signo de distinción

Royal Cravette

El más fascinado por la “croata” era el mismo rey Luis XIV, quien incluyó en su vestimenta este prenda, y mandó hacer para sus soldados un pañuelo con la insignia Real, la cual fue bautizada por el rey con el término “Cravette” (chalina). Por lo tanto, al regimiento se le conoció como el Royal Cravette. Para seguir a su rey, toda la corte real también adquirió esta prenda y se volvió un verdadero símbolo de estatus.

Los franceses tomaban un pañuelo y ataban las dos extremidades alrededor del cuello con un broche. Poco a poco se le fue añadiendo puntillas, cintas de seda, borlas y cordones. Curiosamente, esta prenda se convirtió en un símbolo político y de estatus social. Por ejemplo, los revolucionarios llevaban la corbata de color negro, los soldados comunes utilizaban cualquier tela tosca, mientras que los funcionarios franceses preferían algodón o seda.

La corbata, un signo de distinción

Los dandis

En los siglos XIX y XX, los dandis le dieron otro sentido a la corbata. Eran personas que habían obtenido su riqueza vendiendo armas y prestando dinero, por lo que fueron una fuerte influencia en la política, en la moda y en el arte. Estas personas vivían en catarsis debido a las constantes guerras y dedicaban su vida al lujo y a la decadencia. Su pasión era la moda y preferían la exageración y lo extravagante. La corbata, por ejemplo, tenía enormes dimensiones al grado de esconder la barbilla y el labio inferior; también utilizaban almidón para mantener rígida la corbata.

Lord Brummel, un famoso diseñador de moda, daba clases durante una hora para explicar como anudarse la corbata, para lo cual contaba con dos asistentes que lo ayudaban. Brummel fue el creador del “Arte de anudarse la corbata”, creando hasta cien nudos diferentes.

La corbata, un signo de distinción

La corbata moderna

En 1924, Jesse Langsdorf, un inventor de Nueva York creó la corbata tal y como la conocemos actualmente. Como tenía la inquietud de desperdiciar menos tela, se le ocurrió cortar la corbata en tres piezas con un ángulo de 45 grados. Posteriormente las tres piezas se cosían hasta formar una pieza. Actualmente, la mayoría de las corbatas se confeccionan de esta manera.

La corbata, un signo de distinción

La corbata llegó para quedarse

Nos guste o no, la corbata nunca pasará de moda por una sencilla razón, porque es un símbolo. Un hombre con corbata es tratado de diferente manera en la sociedad, entra en la psique del “inconsciente colectivo”, como lo nombra el psiquiatra suizo Carl Jung, un símbolo primitivo que va más allá de la razón. Quien utiliza esta prenda en su cuello adquiere el poder de agradar a los demás, un reflejo de riqueza y elegancia.

Incluso hay estudios donde analizan el color de la corbata, por ejemplo David Zyla, un autor neoyoquino de Color Your Style, asegura que “los colores emiten señales muy específicas. El mismo traje puede transformarse usando corbatas de distintos colores: cada una tendrá un impacto y un mensaje muy diferente.”

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