De manera sobria se celebró en Bogotá la firma del Convenio de Cooperación y Asistencia Técnica en Defensa y Seguridad entre Colombia y los Estados Unidos de América; pocos los asistentes, sólo los oficiales. Esta situación que trae un sinfín de interrogantes de índole social, político y económico, nos deja como hasta ahora hemos estado, sin respuestas claras sobre el tema, solo se habla de la inmunidad, no niego que es un tema muy álgido, pero también sería pertinente que nos explicaran en un lenguaje coloquial, cuál es el beneficio real por el que el Señor Presidente Uribe y su Gobierno lo siguen apalancando con tanto esmero, sin consultarle al Congreso. Porque a los ciudadanos de a pié nos inquieta que esta instalación o reinstalación de Bases Norteamericanas nos pongan de frente a desencuentros constantes con nuestros vecinos con los que ya tenemos bastantes roces de toda índole, nosotros los Colombianos que pagamos impuestos, que nos esmeramos por seguir vivos a pesar de todas las inconveniencias también merecemos que nos informen lo que piensan hacer nuestros mandatarios con nuestros problemas raizales de narcotráfico y terrorismo.

Aunque la avanzada carrera armamentista de nuestro vecino Chávez nos obliga a pensar que un aliado en nuestro propio patio puede ser una talanquera que se presenta apropiada en esta situación pre-bélica, también puede resultar ser el detonante propicio para que éste empiece a buscar pleitos donde no los hay. En todas las negociaciones hay quienes ganan o pierden, ahora debemos propender en ser lo que más ganemos.

Sin embargo, no vemos en que se insista en “Convenios” para desarrollar la paz, la convivencia y el mejor trato entre diferentes comunidades, o en “Cooperación internacional” para el mejoramiento del ecosistema, que bastante aporreado anda en estos tiempos, o tal vez en “Proyectos de Acuerdo” para el mejoramiento de las pequeñas economías, ya que las grandes tienen resuelto sus “ingresos seguros”.

Entonces sería papel del Estado Colombiano darnos información sobre las ventajas que tendríamos al compartir una cooperación eficaz a nivel técnico, estratégico, el acceso a comunicaciones en frecuencias limitadas para combatir las agresiones externas y porqué no, en una formación óptima de nuestras Tropas, para así poder defender mejor nuestros espacios aéreo, marítimo, y terrestres.

Será que nuestros problemas de orden público justifican que nuestros mercados limítrofes se vean sacrificados por un “Convenio” que no sabemos realmente a quiénes beneficia?, porque esta inquietud se la están planteando los medianos y pequeños empresarios que por asuntos de diferencias en posturas políticas entre altos mandatarios, deben empezar de ceros asistiendo a ruedas de negocios como si fueran principiantes en el mercado que ya conocen y del que han tenido buenos dividendos. Puede ser entonces que empecemos a soñar con una posibilidad de tranquilidad interna, pues al mejorar toda nuestra estrategia guerrerista nuestros presupuestos anuales estarán encaminados al mejoramiento de la calidad de vida de nosotros y nuestros hijos que hace tantos años sólo se dedican a asuntos bélicos.

Puede sonar a utopía que esta nueva situación que estamos por afrontar pueda traernos algún beneficio, pero también no es adecuado cerrarnos a la banda y prepararnos para el apocalipsis que conocemos por años, por experiencia y por supervivencia, nos nuble el futuro inmediato. Pero aclaro, no significa que por soñar con castillos quedemos encadenados a la pata de la cama y que como siempre que se avecina un “apoyo” extranjero nos veamos instalados en una pesadilla sin fin.

 

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