Las convulsiones siguen siendo una de las pocas urgencias neurológicas neonatales
que potencialmente reflejan daño significativo del cerebro inmaduro. Puede ser
la primera manifestación de disfunción neurológica que en muy pocas ocasiones son de
causa idiopática. Es importante, por tanto, un diagnóstico rápido de las mismas y de las condiciones etiológicas subyacentes, ya que muchas etiologías tienen tratamientos específicos que, administrados precozmente, pueden mejorar el pronóstico.

Diagnóstico clínico


Una convulsión clínica es una despolarización súbita, paroxística de un grupo de neuronas,
que desencadena una alteración del estado neurológico. Muchas son breves y sutiles,
constituidas por conductas clínicas no habituales que a menudo son difíciles de reconocer.
Éstas pueden manifestarse como actividad motora, sensorial o autonómica anormal
con o sin cambio en el nivel de conciencia. No todas las convulsiones clínicas se correlacionan con cambios EEG y no todas las descargas convulsivas EEG son aparentes clínicamente.


La organización cortical cerebral, la sinaptogénesis y la mielinización de las vías
eferentes corticales están escasamente desarrolladas  en el neonato, permitiendo con ello
una débil y fragmentaria propagación de las convulsiones cuya actividad eléctrica puede
no extenderse por los electrodos EEG de superficie. El desarrollo más avanzado en el
sistema límbico con conexiones al cerebro medio y al tronco encefálico pueden explicar
la mayor frecuencia de gestos orolinguofaciales, de desviación de la mirada y de apnea que
a otras edades. Además, las manifestaciones clínicas pueden ser extremadamente poco
notables.



Electroencefalograma


El patrón EEG crítico neonatal es definido como descargas de ondas anormales rítmicas
que duran al menos 10 segundos con un principio y fin bruscos. Este patrón adquiere doble

importancia:

1. Confirmación de que los fenómenos observados son realmente convulsiones.

2. Comprobar si los RN paralizados con relajantes musculares sufren convulsiones. Sin
embargo, no todas las convulsiones clínicas tienen correspondencia EEG. Estás
son algunas de las convulsiones sutiles, la mayoría de las tónicas generalizadas y las
mioclónicas focales y multifocales. Para ello hay dos explicaciones:

a) algunas convulsiones se originan a
nivel subcortical (mioclónicas) y no
son propagadas a la superficie dada la
inmadurez de la sinaptogénesis y de las
protecciones corticales;

b) que realmente las crisis tónicas y las
sutiles no sean convulsiones epilépticas
(descargas eléctricas hipersíncronas),
sino que son patrones motores
espinales y del tronco cerebral liberados
de la inhibición tónica normalmente
ejercida por el lóbulo frontal.

 

 Los registros EEG continuos estarían recomendados en RN paralizados y en aquellos
que presenten fenómenos clínicos nos hagan sospechar convulsiones neonatales, para
detectar la frecuencia y duración de las convulsiones, así como su respuesta al tratamiento.
Las anomalías del trazado EEG intercrítico de fondo tiene especial importancia de
cara al pronóstico neurológico de estos RN. Existe un pronóstico neurológico pobre asociado
a trazados EEG de salva-supresión, estados persistentes de bajo voltaje o persistentemente
lento, ondas agudas multifocales o trazados EEG de retraso madurativo persistente
en registros seriados.

 

Tratamiento

Existen tres principios fundamentales:

1. Diagnóstico y tratamiento de la causa subyacente, prestando especial atención a
trastornos metabólicos asociados, tales como hipoglucemia.


2. Soporte hemodinámico y con ventilación asistida si fuese necesario.

3. Necesidad de controlar las convulsiones. Las convulsiones por sí mismas, incluidas
las EEG clínicamente silentes, pueden causar lesión neurológica posterior.
Actualmente también se sabe que en algunas situaciones, como la encefalopatía
hipóxico-isquémica, incluso las descargas EEG breves rítmicas (<10 segundos) agravan
el pronóstico neurológico de los RN afectados. Sin embargo, los fármacos
antiepilépticos usados con mayor frecuencia no son plenamente eficaces, además de
potencialmente nocivos. En general es deseable el control de las convulsiones clínicas
y EEG frecuentes (³ 3/hora) o prolongadas (³ 3 minutos) bajo monitorización
EEG, sobre todo si causan trastornos en la ventilación o en la homeostasis de la
presión sanguínea. Tras el control clínico y EEG, raramente se trataría la persistencia
de convulsiones EEG si son fragmentarias y breves, a no ser que sean consecuencia
de una encefalopatía hipóxico-isquémica subyacente.



Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: