Convivencia

CONVIVENCIA

¿PUEDE LA CONVIVENCIA CREAR DEPENDENCIA?

La CONVIVENCIA, primordial para el buen funcionamiento de una sociedad, se rige según unas normas estipuladas por leyes, escritas o no, pero primordiales. El cumplimiento de ellas es imprescindible, igual que lo es el respeto y el aceptar las diferencias.

Existen diferentes formas de convivencia. Por tanto, hay también diferentes normas y leyes según la convivencia a tratar. La más general, es la convivencia dentro de una sociedad, en el vecindario de un edificio, un pueblo o una misma casa, un hogar. De ahí, puede ser más general o más personal.

La CONVIVENCIA se basa en un APRENDIZAJE que comienza el día en el que nacemos. Aprendemos a convivir desde el mismo hogar, nos enseñan ciertas normas de convivencia desde la casa. Luego, también en el colegio frente a los demás alumnos, así como en el trabajo…

La convivencia quiere ser aprendida. Hay quienes tienen más facilidad de acatar dichas normas, mientras otras personas puedan precisar ayuda para entenderlas según la inteligencia emocional que posea cada persona y las facilidades que posea para integrarse. Aparte de la convivencia en una sociedad existe, además, otro tipo de convivencia. Es aquella que se refiere a un mismo hogar, el de un matrimonio o pareja sentimental. “En mi casa hago lo que me plazca.” Pero, si la casa es compartida, esta premisa ya no es del todo aplicable. Incluso dentro de una casa, bien sea un piso compartido entre estudiantes, una familia, una pareja… establecer unas normas de convivencia es necesario para asegurar que ésta se realice de una forma razonable, armónica y justa. Las NORMAS DE CONVIVENCIA deben asegurar el bienestar de todas las personas implicadas en la sociedad o el hogar donde se aplican. Cada persona debe de tener su lugar en el mundo y se merece el respeto por parte de las demás personas que le rodean a cada uno para un desarrollo de personalidad y una vida plena y justa.

¿PUEDE LA CONVIVENCIA CREAR DEPENDENCIA?

Cuando dos personas deciden compartir su vida, dan un gran paso, puesto que no es lo mismo vivir solos, cada uno por su lado, que han ido haciendo hasta el momento de tomar la decisión de compartir sus vidas y convivir juntos, que hacerlo juntos. Cada persona tiene sus propias costumbres y manías. Estas no siempre se comparten y hay que aprender a compartir y a respetar. Aprendemos a diario de las demás personas. La paciencia, el respeto y la tolerancia son necesarios e importantes para asegurar una buena convivencia. Por supuesto, no es una labor nada fácil, ya que se trata, prácticamente, de la fusión de dos vidas hasta convertirse estas en una sola. Si logramos esto, podemos decir que la convivencia funciona. Una buena convivencia precisa de comunicación, comprensión y tolerancia. Factores, que no todas las personas dominamos y son necesarias de aprender. En algunos casos, puede ser una labor extremadamente difícil, ya que no todos los caracteres tienes la misma habilidad de aprender a convivir.

Una buena convivencia incluye los siguientes valores:

  1. Respeto
  2. Paciencia
  3. Tolerancia
  4. Comunicación
  5. Comprensión

Esos cinco aspectos forman el pilar de una buena convivencia. Pero, si la convivencia se consigue y, además, la pareja lleva conviviendo varios o muchos años, incluso décadas, ¿puede crear una dependencia? Es decir, ¿puede una persona llegar a depender de la otra? La convivencia, y todo lo que incluye, puede convertirse en una costumbre. Una costumbre que incluye tomar todas las decisiones de mutuo acuerdo. Cuando una persona se acostumbra a compartir, a tomar las decisiones en común, hallarse de repente solo o sola otra vez puede ser bastante difícil. Recuperar la libertad de la que disfruta una persona soltera puede parecer un tanto extraño. En una pareja, sucede a menudo que un individuo le sirve más al otro y, si ese otro de repente llegara a faltar, la vida puede parecerle a la persona acostumbrada a servirle o atenderle a su pareja inútil, sin sentido y sin valor, ya que toda su vida se giraba en torno de la otra persona.

En una relación siempre se atraen los polos opuestos y siempre hay uno más débil y otro más fuerte. La pareja se complementa y, durante la CONVIVENCIA, surge la costumbre. La relación perfecta se da cuando se consigue la fusión de ambas vidas como si fuera una sola. A medida que avanzamos en edad, siempre hay una parte de nosotros que fallece primero, mientras otra queda atrás. Pero, después de tantos años de aprendizaje para conseguir una convivencia ideal, ¿realmente somos capaces de volver al punto inicial de vivir solos como si nada? ¿O llegamos a depender de la otra persona, nuestra pareja, nuestro otro yo? Tal vez la respuesta dependa de la fuera interior de cada persona….

En cierto modo, dependemos de la convivencia, puesto que el ser humano es un ser social que forma parte de la sociedad como lo hace una ficha dentro de un juego de ajedrez. 

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