¿Te gusta la fotografía?

Es emocionante captar los momentos para después recordarlos.

De pequeña usábamos cámaras fotográficas de rollo (no se podía ver cómo te quedaba la foto hasta que la revelabas; y si en el proceso se perdían las imágenes, te quedabas con la duda permanente Surprised)

Cuando trabajaba como profesora, me tocó encargarme del periódico Escolar, y en los primeros años no usaba cámara fotográfica, sino que los artículos se ilustraban con dibujos hechos a mano, o con imágenes sacadas del internet (incipiente en aquellos años).

Al poco tiempo, mi hermana mayor me regaló una cámara fotográfica mavica (de las que usaban disquette de 3 1/2); sacaba unas fotografía muy pixeladas, pero en aquel momento me pareció una maravilla, porque podía ver la imagen que tomaba, y si no me gustaba, podía volver a tomar otra.

Había varios inconvenientes, por supuesto. Las fotografías con frecuencia se perdían, pues esos disquettes eran muy delicados, y muchas cosas los afectaban.

Por otro lado, la cámara era muy grande y pesada, y me cansaba traerla colgada al cuello. Pero como buena "Mafafa Musguito", así la debía traer si quería siempre estar lista para tomar oportunamente cualquier momento clave de la Escuela.

A los pocos años me modernicé, y aproveché una oferta de que en la compra de una impresora, te regalaban una cámara fotográfica. Era de uno o dos megapixeles, pero en aquel momento era un salto tremendo sobre las imágenes de la mavica.

Con el tiempo fui adquiriendo cámaras cada vez más sofisticadas, sin llegar nunca a tener una profesional. Pero todas invariablemente las traje colgadas al cuello durante todo el tiempo que duré al frente del periódico escolar.

Esto representó el inicio de una afición que yo nunca imaginé, basada en ese impulso de captar ya sea en imagen fija, o en video, todos los momentos cruciales de mi vida, la de mi familia y en general de todas las actividades en las que me he visto involucrada.

En este caminar he seguido una sola regla: a menos que la ocasión lo amerite, nunca tomo fotografías de sorpresa (por ejemplo, gente llevándose la comida a la boca); uso el clásico "uno.... dos..... tres" para darle oportunidad a la gente de que se acomode y procure buscar su mejor ángulo Laughing

Ahora que ya me he jubilado, conservo en mi haber más de diez años de vida de mi Escuela, plasmados en imágenes fijas y en videos, todas guardadas celosamente en cerca de veinte cd´s...

Hoy en día aún conservo ese hermoso hábito de traer mi cámara fotográfica para todas partes; y con mucha satisfacción me doy cuenta que he trasmitido a mis cuatro hijos ese exquisito gusto por la fotografía. Incluso mi yerno lo ha adoptado como propio, por lo que creo que la historia de nuestra familia perdurará por muchas generaciones, con todo el favor de Dios.

Fue con la que me convertí en Mafafa Musguito

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