Sin lugar a dudas, una de las, si no la más importante, posesiones que las personas pueden tener en la vida es su hogar, su casa, su vivienda; y por este motivo es que resulta una necesidad, sentirnos protegidos ante cualquier eventualidad al respecto, ya que seguramente a la mayoría le habrá constado mucho sacrificio tener y/o mantener su casa; y ante una situación de tener que perderla, podríamos decir que nuestras vidas podrían sufrir un giro muy grande.

Son muchos y muy variados los inconvenientes que se nos pueden presentar: incendios, robos, temporales, goteras, inundaciones, daños a terceros.

La primera premisa a la hora de contratar un seguro es: INFORMARSE.

Y una de las mejores formas de hacerlo es a través de Internet, allí existen muchas páginas que se dedican a comparar distintos productos que se ofrecen en el mercado, ayudando a los usuarios a encontrar lo que más se adecue a sus necesidades y bolsillo.

En estas páginas Webs, se presentan “rankings de calidad” entre las diferentes empresas, productos/servicios, precios; de modo que cada persona, a través de las comparaciones, pueda aplicar para su caso concreto la relación costo – beneficio.

Una buena precisión para comenzar, es distinguir entre el continente y

el contenido. El continente es el inmueble, la construcción de la vivienda; el contenido lo integran los bienes muebles; o sea, todo lo que tenemos dentro de la vivienda: electrodomésticos, cuadros, joyas, mobiliario, etc.

Primeramente, si vivimos en un edificio que es una comunidad de propietarios, es bueno averiguar si ya existe alguna cobertura contratada, para no contratar sobre lo mismo; y saber bien que es lo que cubre la póliza, en caso de erxitir,  y si es adecuada a la realidad en cuanto a que los capitales asegurados no fueran suficientes.

Si el seguro comunitario existe, pero no es del todo apropiado, o si vivimos en una vivienda individual; lo mejor será contratar una póliza individual.

Quienes sean propietarios de su vivienda les convendrá buscar alguna fórmula que cubra el continente y el contenido; mientras que los que sean inquilinos, les convendrá asegurar el contenido.

Es fundamental tener claro qué es lo que queremos asegurar, qué incluiremos en la póliza, y también tener claro ante qué riesgos.

Aunque probablemente esto resulte obvio, es importante analizar las probabilidades que tenemos de sufrir determinados accidentes o siniestros, ya que de nada servirá asegurar la casa contra terremotos y sismos si vivimos en una zona de actividad sísmica baja. Para no pagar mucho más en algo que sea prácticamente imposible que suceda y sí destinar los limitados recursos en aquellos que sí puede ser más probable que nos pueda impactar “desde el punto de vista económico”.

“Desde el punto de vista económico” porque también algo que es necesario tener presente es que un seguro nos devolverá dinero; esto significa que podemos tener muchos objetos que para nosotros “valen muchísimo”, pero que sólo tienen un valor subjetivo, afectivo, y que si entramos a analizar detenidamente, desde el aspecto económico quizás nos encarezcan una póliza, y si sucediese una desgracia, la compensación económica quenos dará el seguro, no nos va a resarcir el verdadero valor que ese objeto tiene para nosotros.

Cada forma de seguro tendrá sus pormenores, sus aristas concretas que es imprescindible sean apreciadas y descubiertas antes de firmar por el contratante.

Por esto, luego de informarse de las cuestiones básicas, antes de contratar una póliza, es necesario asesorase muy bien con un corredor de seguros con amplia experiencia, que nos inspire confianza y que tenga credenciales de alguna empresa de muy buenas referencias con una consolidada trayectoria en plaza.

En definitiva, el esquema de pasos a seguir: realizar nuestras definiciones

de lo que buscamos; Informarse – comparar; asesorarse – comparar;

preguntar y conocer muy bien las condiciones, los requisitos del contrato

y leer muy bien “la letra chica”.

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