novios

LAS CONTRADICCIONES DE RITA Y EMANUEL

¡Hola Rita! -Como estás, ella estaba sentada en una banqueta de la pequeña plaza del sector, era casi noche ya –Ella levantó la mirada y dibujó un asomo de sonrisa en su boca grande, bien dibujada y de labios prietos- Me miró con sorna, sus ojos pardos rasgados; desde el fondo me bañaron con una mirada fría y distante- contestó- ¡Y eso! Tu por aquí a estas horas, tu ama te dio permiso para hablarnos a las demás personas; qué generosa o, está fastidiada de ti- su sonrisa se hizo más abierta y su mirada más punzante, como estiletes hiriéndome en la cara y en mi orgullo-.

Mi debilidad

Rita y yo éramos viejos conocidos, desde la infancia, incluso; estudiamos primaria y educación media en los mismos colegios. Sin embargo, lamentablemente nunca fui santo de su devoción; las razones, no las conozco, me evitaba, siendo siempre victima de sus sarcasmos y sus ironías. Yo; por el contrario sentí desde siempre una marcada debilidad por ella, algo que aparentemente le resbalaba, demostrándome cada vez que podía su rechazo a cualquier intento de acercamiento. Era mortificante, siempre fue linda e igualmente asediada y rodeada de gente que le rendía pleitesía, ella; lo disfrutaba plenamente.

Nunca estuve en el círculo de sus amistades, ni considerado cercano a su grupo de admiradores, solamente un conocido más, casi anónimo. Después de culminar la educación media, la vida nos condujo por vías diferentes. Ambos fuimos a la universidad en diferentes ciudades. Regresé a mi lar original. Quedándome asombrado a pesar de todo, por los cambios alcanzados por mi pequeña ciudad. Siete años después, no era ya; el estudiante bullanguero, alborotador, metido en líos de faldas habitualmente. En la universidad todo cambió. Por supuesto, otro ambiente, otra gente, más exigencias que terminan por surtir efecto en nuestro comportamiento y modo de ser.

amantes

Hacía una semana de mi llegada, encuentros con antiguos amigos y compañeros, todo era fiesta, algunas de mis ex novias, algunas hasta con hijos. Todo agradabilísimo, ameno. Ustedes saben, luego llegan las preguntas por las personas que no ves, los ausentes. Después de la novedad, el reposo, el sosiego, la serenidad y más tiempo para pensar y tiempo para los recuerdos. Inquirí, en cuanto tuve la oportunidad con mis amigos de saber de Rita. Noté que se miraban las caras azoradas, como agarrados en falta.

Insistí; solo recibía evasivas de su parte, alguno de ellos me dijo vagamente “por ahí”. No pregunté más. Deduje que algo malo le había pasado. Íntimamente me prometí averiguar qué pasaba con ella. Fueron muchas las horas que le dediqué en mi pensamiento, en mis recuerdos. De pronto recuerdo que; no tengo imágenes recientes de ella, solamente la imagen que guardo desde hace siete años atrás.

Lo malsano del chisme

Visitaba con alguna frecuencia, la placita cercana a mi casa, esta era muy visitada por los vecinos, chicas y chicos, adolescentes, diversidad de personas conversando, los jóvenes enamorados tomados de la mano. Una buena amiga de mi época de estudiante al requerirla sobre Rita me dijo- Emanuel, lo que se de ella son puros chismes, tu sabes cómo es la gente de malsana, saber a ciencia cierta qué pasó con ella, sería aventurado decir cualquier cosa, corriendo el riesgo de unir mi juicio al resto de los chismosos-.

amorosos

¡Retrospectiva!

Pasaron quince días. Carmela la muchacha que me informó de Rita, se hizo muy amiga, empezamos a frecuentarnos casi a diario, amigos cercanos empezaron a hacer conjeturas sobre una supuesta relación entre los dos. Totalmente falsa. Un buen día Carmela se me quedó mirando inquisitivamente y me pregunta- Emanuel cuál es tu interés real en Rita- volteo a mirarla casi con sorpresa –medito unos segundos la respuesta- ¡Desde que la conocí, ella; aún sin quererlo! –Me ha impactado, tanto que nunca he podido apartarla de mis recuerdos, por qué; lo ignoro- Ella calla, suspira y me mira fijamente- diciendo- --Rita está más cerca de lo que crees, ven mañana después de las siete de la noche para que la veas y hables con ella- Diciendo esto se levanto y se fue abruptamente-

¡Me quedé de una pieza! No entendía a Carmela, o mejor dicho, no quería entenderla. Esta noche aún no he podido dormirme, la ansiedad no me deja. Al fin, cerca de las cuatro de la mañana agarre el sueño. Amaneció un hermoso día, sonreí; si era un presagio de lo que estaba por ocurrir esta noche en el encuentro entre, Rita y yo; ¡que sea un buen presagio!

Como se habrán dado cuenta en la retrospectiva que les he narrado, ya; Rita y yo, estamos frente a frente, decía en la parte de arriba que me había herido en mi orgullo. –Rita está sentada de piernas cruzadas balanceando acompasadamente su pierna derecha sobre la izquierda, vestía un pantalón blanco y una blusa fucsia de mangas cortas, su larga mata de pelo caoba atada en cola de caballo. Pero lo más notable, era aquella personalidad innata que transmitía toda ella, además de sus atributos físicos innegables-

-Dime chica, que te pasa conmigo, no somos amigos pero tampoco enemigos, por cierto te aclaro, hasta el momento que yo sepa, no; tengo ama – la ama que yo deseo no me quiere ni ver, no tengo mujer, no tengo novia ni algo que se le parezca, mi niña- Su semblante se suavizó- Disculpa- susurró – para que querías verme, según me dijo Carmela- me siento a su lado- No sé porqué pero quería verte, no me preguntes, que yo mismo lo ignoro- rematé- Ella me mira francamente preguntando; terminaste la carrera- si – Yo por el contrario fracasé en todo; en lo personal y como estudiante- No quiero saber de tu pasado, solo me importas tú-.

Solloza, y se abraza a mí. Rita te amo –exclamo- apretándola contra mi pecho. En ese momento comprendí que, la había amado toda la vida, mi amor sanará sus heridas y será la mujer nueva que yo quiero y, el hombre que ella amará por siempre.

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