En la mayoría de los casos, la hipertensión que no es demasiado acusada se puede atajar con algunos cambios en los hábitos hasta conseguir una vida sana. Estos son algunos de ellos.

  • Controle el peso: perder kilos ayuda a descender la tensión
  • Menos sal: reduce cuanto más mejor el consumo de sal. Aún mejor, mejor suprímelo. Aunque al principio se nos puede hacer cuesta arriba, al final terminaremos por acostumbrarnos e incluso conseguiremos sacarle más sabor a los alimentos.
  • Nada de grasa: es imprescindible comer menos grasas y proteínas, y sustituirlas por frutas, hortalizas y verduras.
  • Bebidas: evita el consumo de café, té, bebidas de cola, chocolate y cacao.
  • Menos alcohol: como máximo, dos vasitos diarios de vino.
  • Más deporte: practica con regularidad ejercicio físico suave como pasear, correr, nadar o andar en bici.
  • Combate el estrés: son muy beneficiosas las técnicas de relajación. Las hay sencillas, de fácil realización.
  • En mujeres en edad fértil, los estrógenos tienen efecto beneficioso sobre la tensión.
  • Hay fármacos eficaces, pero son frecuentes los efectos secundarios. En todo caso, se tienen que adecuar a las circunstancias de cada paciente, bajo control médico estricto.
  • Remedios naturales: la mezcla de espino blanco, hispericón y melisa funciona ante la hipertensión leve.

 

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