Contaminación, todos estamos muy familiarizados ya con este término y el medio ambiente, pero ¿y si lo relacionamos con otras variables?. La contaminación atmosférica es muy perjudicial para todas las personas, pero si además esas personas tienen problemas respiratorios o son asmáticas o alérgicas se vuelve un agravante para su salud.

El polen atmosférico es considerado un contaminante presente en el aire, que es cierto que se produce de manera natural, pero junto con los contaminantes que proceden por ejemplo, de la combustión de los vehículos, puede resultar bastante severo para determinadas personas. El polen puede actuar de manera conjunta a los contaminantes, ya que estos se adhieren a las paredes de los granos de polen, modificando su superficie y volviéndolos más agresivos y empeorando la calidad del aire. Las plantas ponen en marcha un mecanismo de defensa ya que reconocen las partículas contaminantes como atacantes. Esto también facilita la entrada de estos granos de polen combinados con los contaminantes a las vías respiratorias ocasionando ciertos trastornos, tanto a personas sensibles como a aquellas que no lo son.

En definitiva, es importante, sobre todo para las personas alérgicas, tener un conocimiento de los niveles de polen existentes, así como las posibles consecuencias que pueden tener si estos granos se combinan con otros factores, tales como los parámetros meteorológicos o los contaminantes presentes en la atmósfera.

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