CONSEJO PARA LA ESPOSA, es la respuesta a una encantadora solicitud de un amigo, que con algo de timidez me ha solicitado escribir algo sobre este tema. Sin entender muy bien yo el motivo por el cual él me cree merecedora de tan dulce solicitud, intentaré como un homenaje a él, escribir algo dirigido a la ESPOSA. La palabra CONSEJO no se conduele con lo que puede una aprendiz errática del amor, escribirle a una mujer que ama y que en un acto de valentía, compromiso, no solo con la humanidad sino con lo eterno, decide vivir al lado de su amor, o en el peor de los casos con el hombre que es su esposo, a través de esta gran aventura llamada matrimonio.

Lo primero que tal vez podríamos entender es que estos compañeros de vida no son todos iguales, podría ayudarnos primero entender con quién es que nos hemos casado, la mayoría de las veces nos preguntamos esto después y no antes de hacerlo; para ello claro! aunque sea un gran desafío, y aveces un poco tardío, es necesario saber si este dulce esposo es un PRINCIPE, un CABALLERO o un SAPO, aclarando que de hecho, en cambio nosotras, con cualquiera que sea su rango siempre tenemos la gloriosa posibilidad de ser unas adorables princesas... o por lo menos parecerlo.

Para quien no conozca muy bien los importantes avances logrados sobre esta diferenciación vital para nuestra vida como mujeres, puede leer otros artículos investigativos que he escrito sobre el misterioso tema, PRINCIPE SAPO Y CABALLERO.

Si tu esposo es un príncipe, lo que en realidad sería digno de emoción, es decir ese tipo de envidia del género femenino, que lo convertimos por nuestra sobrevivencia como especie en emoción; pues conozco pocos casos de esta feliz categoría, que no sea la de las historias proyectados en una pantalla de televisión, cine o computador, a través de muuchas películas que tienen el poder de por momentos llenarnos de la inocente ilusión de ser nuestro mapa de vida, pero que cuando cuenta con comerciales tenemos el firme compromiso, de en esa fracción de tiempo volver a la realidad, para que no sea tan duro el golpe cuando la historia acaba.

Al PRINCIPE definitivamente solo hay que amarlo, admirarlo, respetarlo, apoyarlo y ayudarlo; dejarlo ser, porque él en su geografía humana, estampada como un sello de la corte en su alma, tiene las pistas que te permitirán florecer como la mujer que has soñado ser.

En el caso de nuestros CABALLEROS...la cuestión raya más con tu capacidad de aguante, de intelgencia o de muerte. Creo que innegablemente estos bellos pero confusos caballeros te requerirán largas horas de respiración profunda, tal vez sea pertinente que inicies el día así, respira hondo, muy hondo antes de darle su primer beso, ya que no sabes con qué humor se despertará, esa es una de sus características, y su respuesta puede ser muy creativa aunque no siempre amable.

Es necesario pasar tiempo orando, pues solo Dios te ayudará con estrategias no tan humanas pero muy prometedoras. Las estrategias humanas que generalmente son herencia de la inteligencia y sagacidad de Eva, no siempre serán las más confiables, ellas generalmente te llevan a pasar por encima de él, no para ir al baño sino para lograr tus caprichos. Finalmente creo que es necesario aprender a no desear. Es una especie de muerte interna, que no es tan terrible como suena, de hecho es un ejercicio interno provechoso pues te ayudará a no esperar lo que él no te va a dar. Este morir te ayuda a depositar tu pesado baúl de deseos no en este pobre hombre, hijo de Adán, pues por muy fuerte, estructurado o inteligente que él parezca, si es un caballero está perdido en su historia, en su humanidad, en sus triunfos, en su madre, y tal vez en la debilidad de su padre.

La opción si es que ya te casast, con el caballero es la del día por día, conversar hasta dónde se pueda, sacarle el jugo a sus días de sol, la cantaleta aveces tiene su eco, cierta distancia también, amarlo con una suerte de comprensión sobre sus fantasmas, no sobreestimarte a tí misma, intentar no avergonzarlo siempre es necesario, respetarlo es un alimento a su masculinidad, seducirlo puede hacerlo brillar por momento, pero también no olvidarte de amarte para poder andar en los días nublados, no desear es un buen camino. Pero si no te has casado. recuerda, mi humilde consejo: intenta unirte por lo menos a un sapo, lidiar con elcaballero requerirá la paciencia que no has conocido, reinventarte tú porque él pocas veces lo hará, aunque claro! al final, siempre tienes la posibilidad de ser feliz con cualquiera.

En el caso de nuestros anónimos o conjurados príncipes, es decir los sapos. Son muy buenos compañeros, aunque claro algo viscosos, es decir empalagosos. Pero cuentan con todo lo necesario para ser un príncipe, solo basta que los ames, eso es lo difícil, ya que a las mujeres desafortunadamente, pocas veces nos llaman la atención, estos hombres, pero cuando alguna logra ver algo más, bastará un beso de amor para que este hombre brille y en adelante solo importa ser como eres, esta es la maravilla del príncipe te ama como eres y esto te hace ser bella.

No es mucho lo que puedo aportar a este tema de consejos, pero el reirnos siempre será el mejor camino ante la solitaria empresa del amor. Amar a este valiente esposo y si no es tan valiente también, siempre, siempre, será un mapa grabado en nuestra memoria antigua, como un camino ya recorrido por otros antes que nosotros, sus pistas están escritas en nuestra piel, de ellas no es tan fácil huir, tal vez es mejor escucharlas e intentar algo aprender y si no lo logras, queda el dedicarte a escribir y allí intentar lo imposible.

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