Estruendoso revuelo el que ha formado las cruzadas declaraciones de Mourinho, que ha conseguido lo que quería, y Preciado, un tipo honesto que siempre va de frente, que ama el fútbol y que nunca, jamás, haría de aquello que tanto le apasiona un campo de batalla donde el balón no fuese el único y verdadero protagonista de la función. Decir que Preciado incita a la violencia es decir que Gandhi buscaba subliminalmente armar bulla.

De trasfondo tenemos un asunto peliagudo: grave es el problema que tenemos en la liga española si ya sólo se insinúa que los equipos modestos ven los partidos ante los grandes como una piedra en el camino que cuanto antes se pise, mejor, y no como una oportunidad de reivindicarse. No es la primera vez, recuerdo algunas declaraciones del barcelonista Keita en las que insinuaba algo similar desde el bando contrario.

Me viene a la memoria aquel partido de Lleida, ya lejano en el tiempo, donde el equipo catalán ganó al Real Madrid de Benito Floro, a quien se grabó en el descanso ya perdiendo el club merengue, con su ya mítica frase: “¡Que somos el Real Madrid, coño!”. Siempre los partidos ante Real Madrid y Barcelona estaban marcados en rojo en el calendario de los equipos más modestos de la categoría como la oportunidad de lucirse y ser mencionados con todos los honores.

De ninguna de las maneras diré que los equipos que pelean por cotas menores regalan los partidos ante los dos gigantes o se lo toman como noventa minutos de trámite. Sí parece en cambio que Real Madrid y Barcelona se observan como lejanas estrellas a las que muchos de los equipos de nuestra liga no pueden siquiera acercarse, y más que el partido del año, se ve como el partido que ha de pasar cuanto antes, debido a que lo importante es sacar puntos ante rivales directos y arañar el mayor número posible ante equipos más punteros habituales de las zonas altas.

La difícil situación de la gran mayoría de clubes, con economías de guerra donde la permanencia en primera es cuestión fundamental para mantener saneada lo más posible la caja fuerte, obliga a racionar los recursos y a pensar más en lograr los tres puntos en las siguientes jornadas ante Málaga y Almería —valgan como ejemplo— que en el próximo partido ante el Real Madrid, donde se hará todo lo que se pueda pero a sabiendas de que es otra liga, una liga que cada año parece más lejana.

No sé si Brescia o Catania piensan lo mismo ante sus enfrentamientos con Inter y Milan, o si a Blackpool o Wigan les sucede algo similar cuando tienen a Manchester United o Chelsea como rivales. Realmente lo dudo. Son las cuitas y resultas de esta liga que vivimos y de esto no tienen la culpa Mourinho, Keita o Preciado. En alguna parte del camino se dejó que Real Madrid y Barcelona se escapasen demasiado, ahora toca cargar con las consecuencias.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: