Una de las experiencias más lindas y sorprendentes de la vida es saber que nunca hemos estado solos. La presencia de Dios en nuestras vidas es tan real como nuestra propia existencia, solo que el egoísmo la ignorancia y lo peor que tenemos los seres humanos la Autosuficiencia, lo han desplazado a ÉL al punto de quienes llegan a firmar que no existe. 

Muchos lo hemos conocido inicialmente por lo que nos trasmiten nuestros padres, un Dios creador de todo lo que existe a nuestro alrededor,  un Dios visto desde un punto de vista católico, lo que significa muy superficial. Lo que quiero manifestarles es que Dios a demás de lo dicho anteriormente es dueño de nuestras Vidas, aunque para muchos esto sea absurdo permítanme decirles que es verdad somos su creación al igual que las plantas, los ríos, los océanos, somos su obra y su único fin es amarnos y confirmarnos su lealtad y bondad, solo que para que su amor y bondad infinita se confirme en nuestras vidas  debemos aceptar su existencia y aceptar  el acto de amor más grande que alguien puede hacer por otro: Entregar su vida por la humanidad, la muerte de Jesús en la cruz.

Para  dar claridad en el mensaje quiero compartir una experiencia personal; Después de haber iniciado una carrera profesional  estando joven, donde me desempeñe en una empresa con un cargo importante y estando allí se lograron cambios y crecimiento a nivel profesional significativo, tome la decisión de retirarme de esta empresa para iniciar un cambio en mi vida llevado por lo que inicialmente hable la autosuficiencia, me retire para iniciar una vida como independiente, con  un desenlace no muy cálido para las proyecciones que tuve, no me  fue bien. Sin embargo fue en este estado de abandono, falta de dinero, desilusión, y escasez; donde conocí a Dios y no de forma tan superficial como lo puede conocer alguien, lo conocí al punto de sorprenderme y darme cuenta que no estamos solos nunca.

Una tarde tome un libro después de varias entrevistas laborales, después de días  inciertos y estar con gente transgresora, en aquel libro Dios me hablo, y lo digo de esta forma porque así fue, lo que leía era como si alguien hubiese estado conmigo en esos momentos, la lectura me dijo  con detalle momentos que viví, me hablo de casos que solo yo sabía, como si en esos momentos hubiese llevado a un amigo inseparable que escucho todo lo que me decían y observaba lo que sucedía. Lo más interesante de esto fue que a partir de ese día inicie un contacto más íntimo con Dios, comencé a orar que difiere mucho de rezar que comúnmente las personas confunden. Y fue en estos momentos de oración donde entregué mi situación a Dios y a partir de este momento al cabo de pocas semanas cosas que realmente eran imposibles ocurrieron, sucesos sin razón humana se dieron en mi vida y Nuevamente inicie una vida laboral mejor que la que lleve al comienzo.

Es aquí donde puedo dar testimonio que Dios existe, y siempre está presente en nuestras vidas ,solo debemos estar atentos a escucharlo cuando nos habla y dejar a un lado esos egoísmos y sobretodo sacar por completo esa idea errada de nuestra vida que uno como ser humano se auto abastece, que nos sustentamos en nuestras propias fuerzas. Cuando aceptamos que no soy yo, si no Dios quien obra en uno y por nosotros, le permitiremos hacer grandes cosas en nuestra propia vida y la de nuestros seres queridos. En mi caso llevo 4 años en un contacto íntimo con él y mi vida  ha tenido una limpieza y cambios positivos que solo nunca hubiese podido lograr.

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