Cuando éramos pequeños mis hermanos y yo, uno de nuestros dulces favoritos era el Mazapán De la Rosa. Especifico la marca, porque aunque en aquel entonces sólo había de ésa, con el correr del tiempo han aparecido otras marcas, pero nadie ha logrado imitar ni remotamente el sabor de nuestro mazapán predilecto.

Para nosotros era como "el manjar de los dioses", una exquisitez que bien valía la pena portarse bien durante las salidas con mi mamá, con tal de ser premiados con el tan esperado y anhelado dulce.

Todavía hasta la fecha me sigue gustando. Tal vez ya no con la misma fruición de la infancia, pero sigo sin poder resistirme a un buen mazapán De la Rosa...

¿Y por qué lo recordé hoy? Porque estando en una oficina hoy a mediodía, entró una mujer vendiendo mazapanes De la Rosa, de los originales... Como dije, sigo sin poder resistirme, así que uno lo compartí con mi nieto; el otro... sí, lo confieso, me lo traje a disfrutarlo yo solita en la privacidad de mi recámara jajajaja ¿Les parece excesivo? Ok, aquí doy una muestra de lo que era y sigue siendo para mí el mazapán De la Rosa. :D

Una vez, sindo todavía niños, por razones que ya no recuerdo, cuando mi mamá tuvo que salir, sólo nos llevó a mi hermana y a mí; mi hermano se quedó en casa.

Al andar con ella en el centro, hicimos nuestra consabida visita al puesto de los dulces, y ¿adivinen qué nos compraron?.... ¡Sííííí! ¡Un mazapán para cada una!... Lo saboreamos taaaaanto... Nos lo comíamos de poquito en poquito para que nos durara jajajaja

Pero, ¡horror de los horrores!... Al ir acercándonos a la casa, mi mamá se percató de que había olvidado comprarle su mazapán a mi hermano... Rápidamente nos dijo: "No le vayan a decir a su hermano que comieron mazapán, ¿entendieron?"

Mmmh... ¿cómo ocultar la expresión de felicidad de mi rostro, si en mi paladar aún podía percibir el exquisito sabor del mazapán?...

En cuanto entré, no pude soportarlo, el sabor del mazapán nublaba mi entendimiento... me acerqué a mi hermano, me le paré enfrente, lo miré a los ojos y, abriendo la boca, le dije... "Huele..."

Mi hermano acercó su nariz a mi boca, y olfateó... "snif, snif"... y dando un salto, exclamó: "¡¡qué comieron!!" Mi hermana, sintiéndose tal vez descubierta, le dijo "...mazapán..." casi sin voz... Y yo más rápido que inmediatamente, aseguré firmemente: "¡Yo no le dije! ¿Eeeeeh? ¡¡Yo-no-le-dije!!"

No me acuerdo muy bien si mi mamá finalmente me regañó a mí, o regañó a mi hermana. Esta anécdota ha sido motivo de polémica en nuestra familia durante años... Que si yo fui la que le dije, que si fue mi hermana jajajaja

Yo sigo insistiendo en mi inocencia... ¿Ustedes qué opinan?

 

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