intimidad

¿Se confunde lo íntimo con lo secreto?

En infinidad de ocasiones nos pasa, que confundimos lo íntimo con lo secreto. Es posible que sea, por haber oído que los propios secretos son íntimos o, tal vez porque; el diario era de tal intimidad que nadie más había de leerlo. Sin embargo la certeza es; que lo íntimo y lo secreto nada que ver. Justo es que le diéramos una mirada a esta presunción, que puede ser útil para aliviar tu contexto social o procurarte una sonrisa de ti mismo en sutil complicidad.

Al parecer, lo íntimo es referente a hacer cosas en solitario pero; no necesariamente es secreto para nadie. Es como que no haya personas presentes, por la incomodidad que representa, verte haciéndote tu aseo personal (íntimo), o por pudor, hacer pis, hurgarte la nariz…, son intimidades necesarias y personales para lo que no se requiere testigos oculares o auditivos de ninguna manera.

Donde está la gracia

Sinceramente, no tiene ninguna gracia, el hecho de que persona alguna, por muy cercana que sea, presencie u oiga los ruidos que se hacen al hacer gárgaras, por ejemplo, el último espasmo corporal al término de la orina masculina o en las féminas ponerse unas medias de nylon ajustadas. Pero; sabemos de personas que les gusta dar estos espectáculos, “significando”, estilos de confianza, demarcación territorial, exhibicionismo o atisbo de lo prohibido. En cualquier caso, cada cabeza es un mundo…

Contrariamente; lo secreto se relaciona con una supina complicidad consigo mismo. Es algo que se origina del cuido de tu identidad. Tu sitio sagrado de recuerdos y acciones que te hacer mirarte y asentir como corresponsable de tus más preciadas experiencias. Observarte en el espejo, acariciarte, recorrer delicadamente con tus dedos y manos, arrugas, cicatrices y todos los relieves de tu cuerpo, cada centímetro de piel, pecar con tus pensamientos, regodearte con las fantasías de lo prohibido. En ese sitio sagrado es, donde están guardados tus mayores secretos, donde solo te está permitido, a ti, solamente; hurgar en lo sagrado y misterioso de ti mismo.

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Preceptos equivocados

A lo largo de nuestras vidas, siempre se nos inculcaron preceptos de parte de nuestros adultos, que; en la relación de pareja, socio, amigo…, todo se debía comunicar sin restricciones, de no ser así pecaríamos de deshonestos. Todas mentiras, tal vez no supieron distinguir entre lo íntimo y lo secreto, Desde mi punto de vista, como ente individual tienes libre albedrío de vivir tus secretos como se te acomode. Quien reclame la desnudez de tus secretos, quiere hurgar en tu vida y de alguna manera poseer armas para manipularte- En la práctica este es un ser de una trémula fragilidad, autoestima decadente, que más temprano que tarde de alguna manera lo evidenciará.

La realidad de que alguien te pida que no tengas secretos, de manera alguna te impedirá que seas fiel a ti mismo, guardando de otros lo que te avergüenza, lo que solo a ti te pertenece o lo que quieres conservar por el enorme valor que le asignas. Que te seas fiel es tan sencillo como que mantengas virginales tus secretos. Quien así lo entiende, es porque te respeta y ama tu individualidad tan preciada.

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