Los conflictos son cotidianos en cualquier relación de pareja. Teniendo en cuenta que dos personas no pueden estar de acuerdo en todo siempre. Aprender a lidiar con los conflictos, en lugar de evitarlos, es muy importante.

Cuando los conflictos son mal manejados pueden ocasionar grandes perjuicios en la relación, pero si son tratados con respeto y una buena disposición, la resolución de conflictos puede fortalecer la relación de pareja. Aprender las habilidades necesarias para resolver conflictos puede ayudarte mantener tu relación sólida y en crecimiento.

Todos necesitamos sentirnos entendidos, apreciados y que nuestras necesidades emocionales sean atendidas, pero la manera en que estas necesidades se manifiestan tienen una amplia gama de variaciones. Estas variaciones pueden crear stress, miedo, impotencia, desánimo, ira, agresión y otras emociones o conductas negativas.

La habilidad para manejar los conflictos va a depender de tus habilidades para controlar y mantenerte en contacto con tus propias emociones:

- Controla es stress rápidamente mientras te mantienes alerta y en calma. Al mantener la calma puedes entender el mensaje tanto verbal como no verbal (estudiar el leguaje corporal) escuchando de manera empática (es decir identificarte con sus emociones) qué es lo que está tratando de comunicar tu pareja.

- Controla tus emociones y comportamiento. Cuando manejas adecuadamente tus emociones puedes comunicar tus necesidades de manera no intimidante, agresiva, o punitiva.

- Presta atención a las emociones que están siendo expresadas, así como al discurso de tu pareja.

- Se consiente y respetuoso de las diferencias. Al evitar usar palabras o actitudes irrespetuosas, calificativas o sarcásticas, siempre va a ser más fácil resolver el conflicto.

Ser capaz de manejar y reducir el stress es la clave para mantenerte en calma y receptivo al mensaje que transmite tu pareja, si no estás calmado puede ser que lo tomes como un ataque y lógicamente, la comunicación va a centrarse en cómo te defiendes, es decir no escuchas lo que se te comunica sino más bien estás pensando en que responder para “ganar” el argumento o imponer tu punto de vista.

Lo más importante es mostrar empatía, es decir identificarte con lo que siente tu pareja, aunque no estés de acuerdo. Si transmites este mensaje de empatía lo más probable es que tu pareja por reflejo se muestre empática con lo que tú sientes. Bajo este clima de calma y empatía es mucho más fácil negociar los conflictos y tomar acuerdos que sean funcionales para ambos.

Ronny Shmatz Wolff

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