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Conducta y comportamiento humanos

Muchos estudiosos de la conducta y comportamiento humanos, razonan que, la sociedad de nuestros días se ha convertido en un gran escenario, un enorme teatro. En el hemos sido educados para comportarnos y actuar de manera determinada, Una gran cantidad de personas nos hemos convertido en individuos que se escudan detrás de una personalidad prefabricada. Sin entender que sería mejor comportarse de una manera auténtica, libres, honestos; coherentes con la realidad que vivimos, somos y sentimos, acostumbramos llevar una máscara, detrás de la cual interpretamos a un personaje del agrado del público, (los demás).

Por lo demás, llevar puesta una careta, nos permite vivir más cómodos y seguros (aparentemente), con el tiempo se paga un precio muy alto: desarticulados de nuestra verdadera esencia. Y, aún más, no son pocos los casos que, de tanto llevar una máscara que nos cubre, nos olvidamos de quiénes éramos antes de usarla.

Algunos sociólogos sostienen en que; en nuestra sociedad se ha entronizado el “pensamiento único”. Mejor dicho, la manera común y normal que practicamos la mayoría, de comportarnos y relacionarnos”. De hecho cuándo llegamos a la edad adulta, nos convertimos en víctimas de la “patología de la normalidad”. Esta casi invisible enfermedad, la cual describe el psicoterapeuta alemán Erich Fromm: que consiste en creer que lo que la sociedad califica de normal, es lo bueno y lo correcto para cada uno, sin importar que vaya en detrimento de nuestra verdadera naturaleza.

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El lenguaje de la vanidad

A pesar del malestar que se respira generalmente, le damos prioridad al ‘cómo nos ven’ al ‘cómo nos sentimos’. Al punto; que para muchos una sencilla palabra de cortesía, ¿cómo estás? Supone toda una incomodidad. Tanto, que quizás algunos respondan irónicamente “te conformas con un bien, o te cuento”. Sin embargo la mayoría contestamos ‘bien gracias’ con una sonrisa sardónica.

En caso de que no podamos explayarnos, de seguidas desviamos la conversación por otros derroteros que no tengan que ver con nosotros A esto se le llama una charla baladí, banal… Es decir, la que practicamos para fingir que nos estamos comunicando, siendo que en la realidad, lo que estamos haciendo es; llenar con palabras un probable silencio incómodo.

Tras esta interlocución social, algunas personas esconden sus miserias y frustraciones, se colocan una careta artificial con la que tratan de seducir e impresionar a los demás. La contradicción es, que cuánto más se intenta aparentar y deslumbrar, más patentes se hacen nuestras carencias, complejos, e inseguridades escondidas.

Es, un hecho que la vanidad no es más que una vestidura falsa que usamos para transmitir una imagen de éxito, de triunfo. Realmente es, la careta con la que ocasionalmente cubrimos nuestro sentimiento de fracaso y pesar. Pensemos por un momento, ¿Qué es respeto, prestigio, estatus? ¿A qué tipo de individuos les hace falta? Por desgracia, en el fondo no son más que etiquetas, sellos, deslumbrantes con los que se trata de disimular la orfandad que sentimos cuándo no nos valoramos por lo que somos realmente.

Intentemos reflexionar ¿Qué nos importa lo que piense la gente? Y, otra cosa ¿Quién es la gente? Algunas veces hemos interactuado con la gente ¿Qué pasa si la gente piensa mal de nosotros? Pensemos, nuestra red de relaciones en la realidad es; un espejismo.

En cada ser humano vemos como se refleja nuestra propia humanidad. Por eso; existe un comentario general que dice; los demás no nos dan ni nos quitan nada. Simplemente son eso; espejos, que nos muestran lo que tenemos y lo que nos falta. Realmente miramos a los demás, como, somos nosotros, la opinión que tienen los demás de nosotros es importante si nosotros se la damos.

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