El escritor frances Alejandro Dumas creo una serie de personajes míticos, que han pasado al ideario popular. El conde de Montecristo es la historia de una venganza, sin cuartel, que EDMUNDO DANTÉS, lleva hacia delante como castigo de aquellos que arruinaron su vida.

Edmundo Dantés un joven marinero de Marsella, es feliz, la vida le sonríe va a casarse con una bella muchacha, Mercedes, a la que siempre a querido desde niño, y al morir el capitán de su barco durante el ultimo viaje, va a ser nombrado capitán él.

Pero la buena suerte de Edmundo Dantés trae la envidia de sus dos rivales, uno en el amor y el otro en el trabajo. La denuncia que hacen al juez sobre la posible implicación de Edmundo Dantés con la conjura napoleónica que al parecer esta en marcha, y la defensa que tiene Edmundo Dantés implica al padre del juez, lo que sentencia su caso. El mismo día de su boda es apresado y conducido a las mazmorras del castillo de If.

En esa lúgubre prisión, terrible tumba para los presos desahuciados. Edmundo Dantés conoce al anciano abate Faria, un sabio al que todos toman por loco, y que tiene el secreto de un tesoro escondido en la isla de Montecristo.

Tras catorce años, enseñado y aleccionado por el abate, se le presenta a Edmundo Dantés la oportunidad de escapar, al aprovechar la mortaja del abate Faria, así su amigo le presta un ultimo servicio con su muerte. Al fin libre y dueño del fabuloso tesoro, se convierte en el conde de Montecristo, convirtiéndose en un misterioso personaje de los salones de Paris. Y allí comienza su venganza, pero antes ayudara a quienes fueron sus amigos y durante su cautiverio le apoyaron, ya que ahora están pasándolo mal, sobre todo los que ayudaron a su padre que murió durante los catorce años de su prisión.

A cada uno de sus enemigos le dará el castigo que se merecen: a Danglars, ahora barón y rico banquero de Paris, que le traiciono por codicia lo arruina. A Villefort, el juez que lo envío injustamente a la cárcel, ahora gran juez en Paris, desmonta su apariencia de justo y muestra sus debilidades e injusticias y poca piedad. Y por ultimo a Fernando Mondego, ahora conde y estimado por todos por su valentía, lo muestra como es como un ser traicionero ante todo Paris.

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