Concha Velasco

Concepción Velasco Varona nació en Valladolid el 29 de Noviembre de 1939, hija del matrimonio entre Pío Velasco, un capitán de caballería, y Concepción Varona, que era maestra. Desde muy pequeña se la conoció como 'la chica de la estación' porque al lado de su casa estaban las vías del tren y ella siempre se ensuciaba de carbonilla cuando se asomaba al balcón para verlo pasar.

La familia se mudó a Larache, plaza militar del protectorado de Marruecos por aquel entonces, cuando su padre fue llamado a hacer el servicio militar. En ese ambiente, la pequeña convivió con gente de muchas culturas, pero cuando a su padre le dieron a elegir entre trasladarse a Madrid o a Gran Canarias, ella tenía ya muy claro que quería vivir en la capital para ser artista:

"Con 9 años ya sabía que me quería dedicar al espectáculo y ser bailarina. No me gustaba jugar con muñecas, prefería disfrazarme e imitar a Juanita Reina frente al espejo. Lo que quería era ser mayor y vestirme como lo hacían en los tebeos o las películas".

Larache plaza

Larache, durante la época en la que Concha y su familia se trasladaron a vivir

Debido a la falta de dinero en la familia, sus padres les contaron a sus hijos que los Reyes Magos no existían, así que, para dejar volar su imaginación, Conchita escuchaba novelas en la radio que luego escenificaba para su familia y sus amigos.

Sus años en el colegio de monjas los recuerda con gran cariño, ya que se convirtió en una de las estudiantes predilectas de las religiosas. Ellas la maquillaban y peinaban, y también la animaban para que fuera artista. La joven solía fantasear con que era la novia del Guerrero del Antifaz, o Jane, la compañera de Tarzán, ya que el actor Jhonny Weissmuler fue uno de sus primeros amores en el cine.

De los 9 a los 16 años, acudió a una academia de baile de la calle Arenal (Madrid), donde aprendió canto, ballet clásico, solfeo, y cultura general. La enorme disciplina del baile, le ayudaría a tener unas fantásticas piernas con las que encandilaría al público a lo largo de su carrera. En la academia conoció a la que sería su primera amiga, la también actriz Esperanza Roy, quien le ayudaba a crear los vestidos para sus actuaciones. También finalizó sus estudios en el Real Conservatorio, donde llegó a tener matrículas de honor. No es de extrañar que siendo tan despierta, ya confeccionara con tan solo 13 años sus propias tarjetas de visita con el nombre artístico de Lucrecia Velasco, algo que divertía mucho a la familia por el desparpajo que demostraba tener.

 

Juventud

Su sonrisa y sus ojos vivarachos junto con su melodiosa voz, empezaron a gustar a la gente

Las necesidades económicas de su familia empezaron a aumentar, así que empezó a trabajar en 1954 en el teatro de la Zarzuela. Aunque pudo haber conseguido una beca para ir a Londres, su prioridad siempre fue ayudar a sus seres queridos, de modo que rápidamente encontró un puesto con las compañías de Manolo Caracol y Pedro Perol.

Con el fin de trabajar junto a Virginia Matos en el teatro Apolo de Barcelona, Concha falsificó a los 16 años su carnet artístico, pero fue denunciada y tuvo que volver a Madrid. Sin embargo, en ese momento la actriz Celia Gámez estaba buscando una chica de conjunto, y cuando se encontró por primera vez con Conchita, la contrató al instante nada más ver sus piernas. De esta manera permaneció en la compañía durante algo más de un año, ganando 105 pesetas de jornal.

Una noche, fue descubierta por unos productores que estaban buscando extras para una película, y aunque Concha no tenía intención de hacer cine, finalmente obtuvo su primer papel en "La fierecilla domada" junto a Carmen Sevilla. Más tarde llegaría su primer papel protagonista con "Muchachas de vacaciones".

La joven actriz ya contaba con un buen número de devotos admiradores, pero ella estaba mucho más interesada en sus amores platónicos con Errol Flynn o Gary Cooper. Sin embargo, años más tarde hablaría de su primer amor con gran nostalgia y cariño:

"Me enamoré de un bailarín que se llamaba José Luis, con el que hacía manitas entre cajas y en los trenes."

Había realizado ya ocho películas cuando fue elegida personalmente por el director Rafael J. Salvia para el clásico "Las chicas de la Cruz Roja".

Película

Concha Velasco (izquierda) en "Las chicas de la Cruz Roja"

En esta película compartió cartel con Mabel Karr, Luz Márquez, y Katia Loritz , además de formar pareja con Tony Leblanc, con quien más adelante tendría otras seis exitosas colaboraciones. Del actor recuerda:

"Tony siempre ha sido un amor de persona, sensible, generoso, gran compañero, buen actor, y creo que no se le ha hecho la justicia que merece en España."

Por este papel, fue premiada por el Sindicato del Espectáculo, pero fue Leblanc quien ayudó a Concha a ascender aún más en su carrera. Él le presentó a Luis Escobar, quien la eligió para sustituir a Nati Mistral en la obra "Te espero en Eslava", que cambió el nombre por "Ven y ven al Eslava".

En 1960, rodando "El indulto" se enamoró del director José Luis Sáenz de Heredia, 28 años mayor, casado y con hijos. Todos conocían la relación, pero la pareja jamás lo llegó a confirmar públicamente. Bajo sus órdenes rodaría hasta once películas, como "Historias de la televisón", junto a Tony Leblanc de nuevo y donde interpretaría la famosa canción de "La chica ye-ye", todo un símbolo en los años 60.

Manolo Escobar

Durante esta década también trabajo con Manolo Escobar, formando una de las parejas más deseadas

En los primeros años de la década de los 70, decidió poner punto y final a su relación con Sáenz de Heredia y centrarse en el teatro, ya que sus últimos papeles en el cine no tuvieron el éxito esperado. Con la obra teatral "La llegada de los dioses", compartió cartel con Juan Diego, con quién vivió un breve romance. A él no le gustaba que se hablara de su relación, pues era muy celoso de su privacidad, pero la actriz tenía otra opinión al respecto:

"A mí no me importaba que nos fotografiaran juntos, pero a él sí. Tuvimos nuestras peleas al principio, pero al final ganó él, pues nunca posamos juntos como enamorados."

Su educación tradicional no fue un impedimento para decidir que quería tener un hijo sin estar casada. En multitud de ocasiones confesó que eso era lo que más deseaba, y finalmente sus sueños se hicieron realidad el 4 de Septiembre de 1976 con el nacimiento de su hijo Manuel. La mayoría de las veces se lo llevaba con ella al camerino, cuidándolo con mimo y enseñándoselo a sus compañeros. Ese mismo año empezó a salir con el actor Francisco Marsó, al que había conocido en el Teatro Español de Madrid representando "Don Juan Tenorio". Sin embargo, cuando realmente se enamoraron fue ensayando "La arrecogías del beaterio de Santa María Egipcíaca".

Paco Marsó

Se casaron en la Iglesia del Pinar de Chamartín el 18 de Abril de 1977

El 5 de Abril de 1979 nació Paquito, el que sería el único hijo en común de la pareja. El matrimonio era feliz, los hermanos se querían mucho, y Paco decidió cambiar la profesión de artista para dedicarse a vender puertas blindadas. Concha recordaría esta época con gran cariño:

"Antes pensaba que la felicidad no existía, pero ahora sí. Son las pequeñas cosas de la vida las que te hacen feliz, como cocinar para Paco, velar el sueño de nuestro hijo, acostarte por la noche...".

En 1979 Concha consiguió un gran éxito con la obra "Filomena Maturano" y un año después repitió el éxito con "Yo me bajo en la próxima, ¿y usted?", junto a José Sacristán, con quien volvería a trabajar en "La Colmena", en 1982. Fue en este año cuando, preparándose para el rodaje de la serie "Santa Teresa de Jesús", sufrió un desprendimiento de retina que estuvo a punto de dejarla ciega. Cuatro años más tarde, cosechó un gran éxito con la obra "Mamá quiero ser artista". Pero justo cuando saboreaba nuevamente las mieles del éxito, los rumores sobre su crisis matrimonial empezaron a cobrar fuerza:

"Tenemos carácteres diferentes, la gente se pasa el día vaticinando cuándo nos vamos a separar, y aún así seguimos juntos".

Las cosas no fueron mucho mejor durante la década de los 90, pues Concha tuvo que enfrentarse a la muerte de sus padres, y las constantes visitas de su marido al bingo y a otras mujeres eran ya de dominio público. Paco se había convertido en el principal productor de Concha, arriesgando mucho dinero en obras muy importantes, pero tanto sus juergas como sus deudas con Hacienda, obligaron a la pareja a vender su mansión de La Moraleja.

La Truhana

A pesar de todo, Concha se transformaba en el escenario, dando siempre lo mejor de sí misma. En la imagen, representación de la obra "La Truhana"

Pero no todo fue malo en la década de los 90, ya que se convirtió en una de las presentadoras de televisión más queridas con "Sorpresa, Sorpresa", "Querida Concha", "Tiempo al tiempo", o "Viva el espectáculo", aunque su sueldo fuera congelado por Hacienda para pagar las deudas. Finalmente en el año 2005, y tras haberlo pensado mucho, Concha se separa de Paco Marsó:

"Lo que más me dolió fue que confesara en televisión que me había sido infiel, y que me quería como una hija. No se lo voy a perdonar nunca, y tampoco quiero saber nada más de él. Ojalá le vaya bien con su nueva novia y su hijo porque así estaré más tranquila. No le tengo rencor, solo deseo que sea feliz. Me he dejado llevar por las lágrimas para no caer en la tristeza y la depresión, pero tengo muy claro que no me quiero enamorar porque ya me siento plena sin pareja."

De hecho, actualmente el único hombre que ocupa su corazón es su nieto Samuel, de tres años de edad. En el terreno profesional, no ha dejado de cosechar éxitos, pues en su haber ya cuenta con la Medalla de Oro al Mérito en el Trabajo, la Medalla de Oro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, o un galardón a la mejor actriz por su papel en la serie "Herederos".

Recuperada del cáncer que le fue diagnosticado, lleva ya un año de gira exitosa con la obra "Olivia y Eugenio", que llegará al Liceo el próximo mes de Marzo.

Velasco

Citas de Concha Velasco:

"Nunca te pongas nada permanente, porque no se piensa igual con 20 años que con 60."

"No he sido feliz, he sido una mujer equivocada en el amor, me he enamorado de gente que no me ha correspondido. Si algo he hecho bien es que he sabido sacrificarme."

"No quiero que me den consejos, lo mismo que no quiero darlos. Los consejos no sirven para nada, cada uno debe ir aprendiendo a lo largo de la vida. Los consejos no sirven ni como persona, ni como actriz. Hay que aprender. El mejor consejo me lo ha dado mi madre: estudiar."

"No me gusta que me conduzcan, me gusta que me dirijan."

"El cine es un arte compartido, todos necesitamos de los demás. Gracias al cine he podido ser feliz y mi familia ha podido vivir dignamente. Es mi vida. Gracias al cine soy todo lo demás."

               

Entrevista a Concha Velasco en el programa "Palabras a media noche"

Canción "La chica ye-yé", por Concha Velasco

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