Con una gran visión como si viviera en el presente, los planes de desarrollo de Bolívar, o de fomento, como se decía entonces, involucraban el cuidado y aprovechamiento racional de los recursos naturales. Por decreto del 31 de julio de 1829, expedido en Guayaquil, se reglamenta la explotación de los bosques: "Los prefectos de los departamentos marítimos cuidarán muy particularmente de que se conserven las maderas, principalmente todas aquellas que pueden servir para la marina nacional, las quinas, palos de tintas...".

En otro decreto firmado en Quito se expresa que "conviene promover los conocimientos científicos de la minería y de la mecánica, como difundir el espíritu de asociación y de empresa, para que la minería llegue al alto grado de perfección que se necesita para la prosperidad del Estado". También los canales de riego son motivo de celo y promoción. En este sentido el espíritu del Decreto19 de diciembre de 1825, es elocuente:

"Que la esterilidad del suelo se opone al aumento de la población, y priva entre tanto a la generación presente de muchas comodidades.

Que por falta de combustible no pueden hacerse o se hacen inexactamente o con imperfección la extracción de metales y la confección de muchos productos minerales que por ahora hacen casi la sola riqueza del suelo.

                                                                  D E C R E T O

Que se visiten las vertientes de los ríos, se observe el curso de ellas y se determinen los lugares por donde puedan conducirse aguas a los terrenos que estén privados de ellas.

Que en todos los puntos en que el terreno prometa hacer prosperar una especie de planta mayor cualquiera, se emprenda una plantación regada a costa del Estado, hasta el número de un millón de árboles, prefiriendo los lugares donde haya más necesidad de ellos".

Aunque sea de paso (porque es esa materia concerniente al desarrollo y de mucha actualidad), debe observarse el concepto de Bolívar sobre el poblacionismo, en contra de las tesis pesimistas de Malthus, publicadas y acogidas por los reaccionarios del mundo, desde 1798.

Podemos observar a simple vista en el presente escrito, como Bolívar ante todo era un visionario y en cuanto a recursos naturales sus conocimientos eran bien profundos y acertados, teniendo en cuenta que en aquella época no existía ni el más mínimo recurso técnico, ni menos científico para emitir dictámenes tan centrados y acertados sobre todo en cuanto a manejo de recursos naturales se refiere.

Bibliografía, Las ideas económicas de Bolívar, José Consuegra Higgins.

Alfonso Ernesto Bravo Páez

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