Antes de entrar en materia, la cordialidad me llama: MUCHAS GRACIAS, PÚBLICO LECTOR, POR LA INVERSIÓN EN ESTA LECTURA DE TU TIEMPO Y ATENCIÓN.

CON INCOLORO CRISTAL, LO QUE ES, SE MIRA COMO ES.

Parte 4

EL INDIVIDUO

Dicen, que el hombre es un animal sociable, y, por el accionar de unos, es claro que eso es verdad, pero otros muestran todo antagónico; en cualquier caso, algo ha pasado siempre perpetuadamente en el tiempo que no permite un encausamiento positivo: la sanidad generalizada de convivencia. Mucho se dice y, como en todo y de todo, mucho se ha escrito respecto a la conducta humana individual y colectiva.
En esta época, obviamente la más moderna vivida por la humanidad, cada persona dispone de infinidad de recursos para adquirir y profundizar su conciencia; eso es vital para la muy posible construcción de sociedades modelo.
Históricamente los individuos han convivido en sociedades regidas por tres tipos de sistemas de estratificación: el de castas; el de estamentos; el de clases.
Hoy, en una sociedad de clases (de urgente disolución como sistema empezando por el mundo occidental), más aún por el sorprendente incremento demográfico, es indispensable el encuentro interior individual; es sencillo, demasiado sencillo, nada que no se pueda comprender y acatar a menos que no se quiera. Lo que sí es seguro que no queremos (salvo algunas excepciones de personas definitivamente enfermas) es terminar nosotros, o personas de venideras generaciones entre las cuales estará seguro nuestra descendencia directa o indirecta, matándonos unos a otros como las más feroces e irracionales de las bestias; o que unos pocos, adueñados de los destinos, nos exterminen como a cucarachas. Queremos participar de construcción y bondad, seguro; queremos hacer el bien, queremos producir bienestar; queremos aprender, enseñar y transmitir aspectos positivos hasta donde y cuando sea posible. Todo individuo pensante normal, no sólo está de acuerdo sino que lo siente y lo necesita así.
Vale la pena reiterar: es indispensable el encuentro interior individual; es sencillo, demasiado sencillo, nada que no se pueda comprender y acatar a menos que no se quiera. Si bien es cierto que muchas personas están imposibilitadas de razonar, también lo es que muchas más tienen en sus manos poder liberarse ciertamente y liberar a los irrazonantes; todo el sistema mundial de convivencia dificulta en lo posible el desarrollo del pensamiento: así, muchos pueden pensar siempre pero no razonar nunca.
Lo importante es autoidentificarse dentro de la sociedad (no la clase social sino la condición natural). Niño(a); mujer; hombre; joven; maduro(a); anciano(a); minusválido(a), son condiciones naturales. Hay patrones de conducta universales (a menos que el individuo no conserve sus atributos mentales mínimos requeridos) aplicables al comportamiento de todas las personas; hay patrones de conducta aplicables a individuos de una condición natural específica. Formulemos un ejemplo: una señora de 75 años viajando en metro normalmente sentada, que se sabe y se siente de aceptable salud, ve a un joven como de 15 años minusválido con sólo una muleta y a riesgo de caerse, ella (al ver que nadie colabora), autoidentificada y consciente por razonante, cede su asiento al joven; cambiando la circunstancia, si la señora va de pie y un joven sano y normal va sentado, siendo él razonante le cede pronto el asiento a ella. Los ejemplos, por tan múltiples que son, aquí no posibilitan nada de practicidad; es cuestión de que cada individuo (de acuerdo a la condición natural que le caracterice) detecte cuál es su conducta correcta en cada circunstancia que le toque vivir y actúe en consecuencia. Nosotros, la inmensa mayoría de seres humanos en el mundo, estamos tan influenciados como separados desde siempre. Poca gente de gran talento e inteligencia, aunque no sepamos siquiera cómo ha heredado de sus ancestros esas condiciones, es la que creando “comodidades” (como lo hacían sus abuelos) maneja a las ingentes masas humanas del mundo hasta hoy; por desconocido es complejo el tratado, seguro; no obstante,  autoanalízate, sé cada día más dueño de tu voluntad, ve sacando de tu comportamiento conductas fabricadas por un creado mal sano exterior con el que todos hemos sido influidos. No se dice aquí que sea fácil, lo que se quiere transmitir (casi con desesperación) es que hay que empezar cuanto antes a construir enmiendas. Es irrealizable una sociedad robusta hecha de individuos macilentos (tal es la degradación de voluntad y conciencia que demasiados individuos están demacrados por dentro).

En la siguiente y última parte de CON INCOLORO CRISTAL discurriremos a través de un tópico medular, algo extenso, para exponer argumentos sólidos harto demostradores de lo dicho en el párrafo anterior. El intento es dejar claro cómo y porqué los individuos, peor que animales con amos, nos comportamos según patrones impuestos para beneficio perpetuo de élites desdeñosas. El objetivo es presentar (por si es que alguien ni de eso se ha dado cuenta) algunos de los diversos motivadores que hacen, del sano autocontrol individual, insustituible requerimiento para la tenencia y convivencia de una sociedad mundial clara.

CONTINÚA, EN LA PARTE 5, “EL ESTADO”.

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