Antes de entrar en materia, la cordialidad me llama: MUCHAS GRACIAS, PÚBLICO LECTOR, POR LA INVERSIÓN EN ESTA LECTURA DE TU TIEMPO Y ATENCIÓN.

CON INCOLORO CRISTAL, LO QUE ES, SE MIRA COMO ES.

Parte 3

LA RESPONSABILIDAD

Tal es la inmersión en la irresponsabilidad que tenemos invertidos muchos órdenes, y otros deteriorados o extintos ya; la irresponsabilidad es el tuétano del caos, permite consolidar como valor cualquier antivalor. ¡Qué cosa tan compleja!, puede exclamar cualquiera. Es que es indispensable, lo cual sin raciocinio es imposible, hasta la responsabilidad de pensamiento: el pensamiento es el gestador de las palabras y de las actuaciones; el pensamiento es lo que es cada uno de nosotros.

Este, como cualquier tema, pierde complejidad en la misma medida en que es entendido. ¡Entremos ya!.

El ejercicio de la responsabilidad debe iniciarse en simultaneidad con lo que pudiéramos llamar la primera emancipación infantil: gatear-caminar.  La responsabilidad es un destello de la sanidad mental-espiritual.

La cuestión que atañe urgente es cómo comenzar a ejercer la responsabilidad desde lo más pronto. Como no estamos investigando la conducta del hombre en sociedad (lo más que hace la perfectible joven sociología) sino tratando aspectos correctivos específicos, para ello vamos a abarcar sólo tres grandes campos: La Sociedad; El Individuo; El Estado.

LA SOCIEDAD

Entendamos el término sociedad no sólo como la simple interacción de individuos, no; sociedad, para nosotros privilegiados de la naturaleza, también es convenio y serio compromiso en consecuencia (lo cual, por el sólido cimiento que es la responsabilidad, implica estricto cumplimiento); pero casi todas las sociedades absolutamente nada de esto han podido ver, otras pocas sólo conocen y practican puntos elementales (y parecen virtuosas). Precisamente estas características de la sociedad la hacen notabilísimamente diferente al pueblo (entendido el término pueblo sólo como conglomerado de personas, cantidad indefinida de individuos, y simplemente nada más que eso). No es verdad, no puede serlo y hasta en la práctica se ve, que el pueblo manda. El pueblo, como masa que simplemente es lo que es, no tiene voluntad (hasta gran cantidad de partes de las que se conforma de ella carecen), es manipulable utensilio compatible con claros o con oscuros intereses de individuos pensantes (de benignos o de malignos pensamientos), no puede tenerse voluntad con la ignorancia que despreviene ante el ardid; y las gentes por millones han derramado su sangre con las carnes desgarradas, matadas por congéneres, ahogados sus ideales siempre hermosos, y siempre sigue pasando lo mismo, poco o mucho sigue pasando lo mismo, ¿siempre es esa la voluntad del pueblo…?. El pueblo no tiene voluntad. Desde las más pequeñas, hasta las más grandes decisiones, tomadas en las naciones y en el mundo entero, son “voluntad” de los “entendidos” representantes gobernantes (“apoyados” por consorcios de banqueros y empresarios multinacionales de inaudito, indescifrable y pasmoso poder generacionalmente imperializado). Ante ese escenario, todos dependemos de ellos, somos de ellos, porque con tal fin entre otras existe una enmascarada odiosa figura: VOLUNTAD POLÍTICA. La aciaga figura se presta para todo lo imaginable y lo inimaginable también. Como que demasiado bien hemos salido, regidos por los principios populares sinonimizados con los sociales; pueblo y sociedad, según convenga para efectos de manipulación o por crasa ignorancia inducida, se vende como una única y misma cosa. El pueblo es el pueblo, hay que preservarlo porque es todos nosotros sin excepción: mujeres; hombres; niños; jóvenes; ancianos; enfermos e incapacitados; y hasta nuestras mascotas. Pero la realidad habla y demuestra, dice y presenta que la organización estricta es indispensable; tiene entonces que entrar en escena la sociedad: única apta para asumir y asignar responsabilidad, cumplirla y hacerla cumplir infaliblemente. Es esa la forma de tener una organización estricta.

El Pueblo nunca podrá ser una sociedad, no, porque muchas de sus partes por infinidad de razones nunca podrán asumir responsabilidad alguna; las historias nos repiten las hazañas de los pueblos, cuando en realidad tales cumplidos han sido realizados por poco o muy nutridos grupos de personas que sólo llegan a ser partes del pueblo (fugaces sociedades emocionales que aúpan ideas o locuras; ignaras del desenlace esperan siempre oír la voz del resultado que, si bien por azar quizá hubo de llegar a ser la concreción de sanos objetivos, en repetidas ocasiones ha sido millones de voces de horror al perder en la tétrica “lotería”). Las partes del pueblo que han actuado y actúan, siempre lo hicieron y lo hacen por arenga; arenga dirigida por bienintencionados o por malintencionados pensantes (pero jamás por el pueblo porque el pueblo es absolutamente todos los habitantes de un país (o de un estado, municipio, barrio, urbanización, caserío o asentamiento humano cualquiera según sea el caso) sin uno de cuyos habitantes de inmediato deja de ser El Pueblo), eh allí por qué el azaroso destino que tiene siempre la humanidad. Al tener conciencia de esto, espeluzna ver quedar los destinos de millones al azar: en manos de quien la “suerte” los encomiende y en cualquier caso presa de galimatías por doquier.

La Sociedad (por la energía que desprende su sentido) es una integración hecha de individuos con sus acciones definidas y pertinentes, acciones responsables y responsabilizadoras, para apuntalar integralmente el logro de bienestar progresivo y sostenible que beneficie a todo lo viviente; pero desgraciadamente aún no hay sociedad nacional alguna (estadal, municipal…) correctamente constituida, salvo algunas empresariales (honestas hasta donde les es posible) que se transforman en exitosísimas. Aunque la familia es una sociedad lo es en micro, no obstante, como tal, algunas son brillante modelo a seguir. La Sociedad es toda sociedad, toda sociedad la constituye; La Sociedad es toda sociedad, desde la más pequeña hasta la inmensamente más grande: La Sociedad Mundial; la que, si naciera rápido de verdad, quizás pudiera llegar a tiempo de ayudar a parar el desastre. La irresponsabilidad es tanta como nosotros sobre la tierra, no se puede entregar cuentas porque no hay responsables, no se puede ser responsable porque no hay responsabilidad; sólo nosotros podemos establecerla, pero tenemos los ojos cerrados y ni sabemos siquiera qué es.

Qué tendrá que pasar, para ver materializado lo siguiente, por forzosamente extensa la exposición, aquí no es posible plantearlo.

La recomendación es que des un “viajecito” a “Nuestra Sociedad en un Aproximable Presente Eventual”.

Nuestra Sociedad en un Aproximable Presente Eventual

¡Hola!, te doy la bienvenida, ¡qué bueno que ya estás aquí!, te cuento:

Todo empezó… en un edificio… en una parroquia… en un municipio… en un estado… eeehhh…; todo empezó en un país, de eso sí estoy seguro. Ahí, en ese país, había dificultades intolerables por todos lados y la gente parecía autómatas; la maldad imperaba y los avispados tomaban lo que llamaban el poder para con lo cual lograr dominación a todos los niveles. La irresponsabilidad era tal que, no había interés y menos preocupación por los deberes, mediante luchas y mensajes para “defender” derechos ni ganados ni concedidos el odio se apoderaba de los corazones hasta volverse visceral. La gente que amaba la confrontación y la guerra creía ser feliz, y siempre hubo líderes artífices del lenguaje que propiciaban abiertamente el deterioro general  acelerado de todo el país; pero, el mundo, tampoco era que estaba demasiado mejor, en su conjunto estaba peor. Lo peculiar del país al cual te hago referencia es que, por una sola persona, fue fácil darse cuenta de lo pútrido que estaba el pueblo: más de la mitad de su ser estaba descompuesto. Esa sola persona (maléfica por demás) consiguió en la mitad de la gente un acerado sustento. Era un individuo que transpiraba odio, de sus ojos y de su piel, hasta con sus escatológicas expresiones degradó a la nación aún mucho más de lo que ya estaba; era, ciertamente un actor con la palabra, especialista en mentir teniendo siempre la verdad por delante, no podía decirse que mentía porque para mentir decía la verdad y solamente la verdad. ¡Pobre país! duro cayó, igual que sus nobles hijos desde las manos de los cegadores de vidas hijos suyos también; pero se tuvo que levantar, y se levanto dándole luego la mano al mundo para levantarlo también. A un lado el pasado, disfruta la alegría de conocer este presente.

Como ves, La Sociedad es ahora una INSTITUCIÓN PERPÉTUA, nada ni nadie puede pasar sobre ella y no se renueva sino que se alimenta de cada nuevo ingresado. La Sociedad no es que es excluyente, no, es una institución responsable que siembra y cultiva responsabilidad; con el siguiente ejemplo, imagínate: 60 personas haremos un largo viaje en autobús, el viaje es tan largo que sería arriesgado dejar solo a un único conductor, acordamos hacer relevos rotativos entre todos los que sepan conducir autobús; si 45 saben conducirlo, 45 conducirán, los 15 restantes no, ¿es eso exclusión propiamente dicha?, obviamente eso es lo sensato que se haga (como quiera los 45 cuidarán de ellos mismos y de los 15 igualmente o hasta más). Así de sencillo opera La Sociedad; pero en macro. El Pueblo siempre sigue siendo lo mismo, él es el nutriente de La Sociedad, y La Sociedad lo protege más que a sí misma. La Sociedad funciona mediante la auto imposición voluntaria u obligatoria del cumplimiento de los deberes propios que en ella se establecen; pero el ingreso es aptitudinal y voluntario. Quien tiene aptitud y no voluntad para ingresar, sabe que no goza de la consecución de los derechos propios de un miembro social que cumple los deberes de La Sociedad (aunque sí de todos los derechos inherentes al pueblo); quien no tiene aptitud, tenga o no voluntad de ingreso, sí goza de los derechos cual miembro social que cumple los deberes de La Sociedad. Puede ingresarse a La Sociedad a partir de los quince años de edad, desde entonces se es mayor de edad absolutamente para todo. El incumplimiento de deberes genera sólo pérdida de dinero y/o de la libertad, proporcionalmente a la falta o delito; nunca se perderá la vida por falta o delito ni ninguno de los deberes. Fíjate, los presos trabajan y estudian, cumplen todos sus compromisos cual si estuvieran en libertad; las instalaciones carcelarias no son como antes en ninguna parte, más bien parecen conservatorios, son lugares multidisciplinarios que enaltecen al ser y aceleran el retorno del individuo a su libertad (mañana no deberá haber cárceles porque, el delito entonces carente de morada, pena de muerte habrá pagado). La Sociedad determina quién representa al país, interna y externamente; determina quién representa a los estados, a los municipios, a las parroquias; maneja todo el novedoso sistema comicial que, aunque le designa todos sus altos funcionarios, no permite participación de ninguna clase al Estado ni a sus miembros activos o potenciales; sus múltiples gremios, como sociedades dentro de La Sociedad, son modelos y entre todas brindan apoyo integral. Es tan de avanzada La Sociedad que hasta la agricultura está agremiada; a veces a algunos agricultores hay que regañarlos porque tratan mal al gobierno: miran de soslayo por encima del hombro a ministros y a magistrados, de vez en cuando hay que recordarles que todos somos servidores de todos (es que su profesión es respetadísima y valorada al extremo). La atractibilidad que ofrecían los altos cargos públicos a los corruptos ha quedado en el olvido; La Sociedad Nacional directamente (mediante equilibrada representación intergremial) ejerce control sobre toda la cosa pública. La democracia se fijó en el mundo (con otro nombre que identifica a La Sociedad pero que no te lo puedo decir), porque es el pueblo quien manda mediante toda su gente dispuesta en la integración de La Sociedad. Todos los pocos empleados públicos, desde el presidente para abajo, cobran anualmente en proporción a sus logros positivos (deben ser personas, además de capacitadas, con al menos moderada solvencia económica de honesto amase comprobable); lejos de cobrar puede enfrentar serios cargos el empleado público que, producto de su gestión, haya generado algún daño a la nación o el incumplimiento de sus funciones. Existen sólo tres partidos políticos; el Estado lo constituyen sólo dos poderes públicos: Ejecutivo y Judicial. El Legislativo está en manos de todos los gremios de La Sociedad Nacional, y cada gremio paga a sus miembros que integran el cuerpo legislativo (como se hace en este presente con los empleados públicos). Los militares, en los países donde por seguridad de Estado tienen que existir, respetan a los civiles y a sus espacios, los militares no intervienen en ninguna actividad civil (salvo que la institución legislativa intergremial lo requiera, efecto para lo cual quedan bajo sus órdenes); la policía, no obstante uniformada, es civil agremiada y no es susceptible de intervención militar. Las protestas callejeras son cosas de la degradación de ayer, hoy no existen porque todo requerimiento es atendido en verdad sin dilación (porque el deber de todo funcionario es obligatorio y no voluntario); no es engorrosa la destitución de ningún empleado público (porque ya desde su asunción pone el cargo a la orden en la conciencia de que no es de él y de que no puede renunciar (es que en el pasado la renuncia era mal entendida; renuncia es rechazo y abandono sólo por desacuerdo)). Del presidente para abajo pueden ser destituidos si causaran daño producto de su ejercicio, mecanismos eficaces no traumáticos lo permiten con la mayor naturalidad, se respeta mucho al presidente pero más la majestad de la presidencia (entiéndase el cúmulo de responsabilidades competencias del cargo).

Como sé que ya te tienes que ir, te voy a informar otras cosas, resumidas también claro está, acerca de los avances mundiales en cuanto a gobernabilidad y conducta general. Fíjate bien en todo esto. Existen cuatro tipos de CONSTITUCIONES: Continental; Nacional; Estatal; Municipal (mundial no porque La Sociedad Mundial detecto que pudiera ser de peligrosidad suma, eso sería propiciatorio de un gobierno mundial e ignoramos todavía si es o no compatible con la supremacía de la máxima sociedad). Los gremios de cada continente, con una institucionalización específica, lo presiden (aunque cada país sigue teniendo su presidente) y se rigen y hacen regir por la Constitución Continental. Es impensable que un organismo o miembro de la autoridad de un país cause el más leve daño a un connacional: puede enfrentar cargos hasta a nivel continental si mediante la ley de su país fortuitamente no es detectado el menoscabo. Las Constituciones (cualquiera sea su tipo) no son reglamentarias o estatutarias: son CONSTITUCIONES, inflexibles, explícitas, reformables pero no manipulables. Sí, te digo, se derramó sangre, poca, pero se derramó, para poder concretar La Sociedad. No fue fácil controlar tanta gente “ciega” armada y enfurecida, muchísimos grupos (desde financieros hasta sectario-religiosos, pasando por los belicosos armados de todo tipo) sedientos de dominio y protagonismo; miles y miles de idiotas marionetas de individuos enfermos de avidez por placer, poder, dinero y vida fácil, estaban dispuestos a matar y a morir por su enfermo pensamiento de envidia y resentimiento (esa era la verdad). Y muchísimos obstáculos más, muchísimo más delicados y peligrosos, hubo que superar; hoy los peligros son más naturales que provocados por el hombre, pero con la prevención y férrea organización la humanidad se protege, hoy lo que hay son cosas asombrosas e inimaginables en el ayer las cuales responsable y cuidadosamente debemos atender. Ya comienza a abrirse ante nuestros ojos un hermoso mañana.

Más pronto que tarde vas a recorrer este presente totalmente y, seguro, lo podrás entender por completo.

Ve, emprende viaje de nuevo, retorna a nuestro pasado real que desde aquí ya ni se ve; ve, consigue tu conciencia, para que plantes las semillas gestadoras de los frutos que necesitamos para el hermoso mañana y el futuro perpetuo que siempre seremos…

Ya llegaste: terminó tu “viaje” de retorno.

Si, ya acabando de llegar, tu escepticismo hasta te produce risa, no sigas perdiendo tiempo; yo tampoco quiero perderlo hablando contigo. Si es así, deja de leer; si no, discúlpame por el inciso y sigue adelante.

Es lógico pensar que la incredulidad asalte el pensamiento, cuando comparamos este presente con el de donde acabamos de venir; pero esto es muy serio y la burla no puede ser tolerada.

Cada individuo debe empujar para consolidar verdaderamente la sociedad, porque sólo integradamente podemos liberarnos; el monstruo financiero-empresarial nos engulle. Hay que entender que es eso lo que hace que individuos megalómanos luchen por ser presidentes; objetivo: ser gobierno; hacer gobierno y estado una misma cosa; adueñarse de la gente, de su sudor y su energía; tomar todo para sí e imperializarlo, al hacerlo macro-multi-empresarial para siempre. Por todo este malévolo propósito, hasta nuestro propio hábitat mundial fenece inexorablemente y ello nos acabará seguro si no actuamos con premura; nadie tiene que creerlo: lo estamos viviendo. Sólo solicito algo: quien siempre haya sido fijador de su sueldo en una gran empresa, en un ente gubernamental,  o en una industria cualquiera; quien haya impedido que desechen tóxicos en lagos y ríos; quien tenga voz para prohibirle a una entidad bancaria que time a otros con su dinero depositado; quien tenga potestad de decidir convenientemente para todos la fijación de los precios de alimentos, vestidos, medicinas…; quien pueda intervenir, con hechos concretos y no con palabras, para de verdad impedir los daños ecológicos; quien de verdad esté beneficiado integralmente por las leyes; quien en alguna parte del mundo viva seguro en todos los aspectos; quien voltee a cualquier lado y vea siempre desarrollo general verdadero y no aparente; quien demuestre que las sociedades funcionan correctas; quien pueda demostrar que la natalidad en el mundo es provocada responsable y concienzudamente, porque el sistema lo propicia, ya que es mentira que fomente la fábrica de miseria al por mayor para elevar nuestra esclavitud y dependencia;… que me lo diga aquí en un comentario bien sustentado: siendo así, le diré que estoy enfermo, le pediré perdón, y no escribiré más.

CONTINÚA, EN LA PARTE 4, “EL INDIVIDUO”.

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