Soy la dueña de dos preciosas MASCOTAS, dos gatos adoptados de nombre Merlín y Miko.

Llega la Navidad y las fechas en las que regalamos, muchas veces de forma impulsiva mascotas, accediendo a los caprichos de los niños, y sin un grado de responsabilidad.

Uno de los caprichos suele ser unas mascotas, y no pensamos que es un ser vivo, no un juguete que puedes arrinconar cuando te cansas de la misma.

Antes de comprar mascotas la familia ha de estar convencida de que es lo que desean y de las obligaciones que este ser vivo va a generar, para su propio bienestar.

También hay que tener en cuenta los gastos que generaran las mascotas, tanto en visitas al veterinario, como en alimentación y bienestar.

Y si teniendo en cuenta todas estas variables nos decidimos a tener una mascota, que nos dará todo su cariño de forma incondicional, e innumerables alegrías y compañía.

Yo soy dueña, de dos gatos que no solo me acompañan y me dan cariño, sino que me hacen la vida más alegre y completa.

Adopte a Merlín cuando no tenía aun un mes, era el último que quedaba de una camada que habían abandonado, y es cariñoso y dulce; en la veterinaria le llaman el gato amoroso. En cuanto llego a casa esta en la puerta esperando y aunque me dio un susto muy grande siempre me ha dado más alegría que penas.

Este verano me pidieron desde mi veterinaria habitual el favor de tener en acogida a un pobre gato que había sido abandonado, al fin lo he adoptado y puedo decir que me esta devolviendo con su cariño y devoción lo que he hecho por Miko.

Por eso si después de pensarlo quieres que en tu familia entre una mascota, adopta, no compres. Hay gran cantidad de animales que han sido abandonados por gente sin corazón ni responsabilidad y esperan un hogar cariñoso y confortable, y como recompensa tendremos su fidelidad y su cariño.

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