COMPRENDER A LOS HOMBRES


Algunas de las diferencias entre hombres y mujeres están culturalmente determinadas, mientras que otras son de carácter genético. Y a veces, no sabemos distinguirlas, dado que la ciencia no ha sabido establecer si algunas de ellas, -tales como que haya más hombres tartamudos que mujeres o que las niñas se rían más que los niños- son una derivación de los genes o bien del ambiente. O tal vez de ambas cosas. En cambio, sabemos que..

-Los hombres cambian de idea más a menudo que las mujeres.

Roncan más. Luchan más.

-Los hombres tienen la piel más gruesa y las cuerdas vocales más largas.

Su sangre es más roja. Su visión diurna es mejor. Su índice metabólico es más alto.

Un mayor número de ellos es zurdo.

-Los hombres son más insensibles al dolor que las mujeres.

Envejecen antes, pero se arrugan más tarde.

Hablan menos acerca de sí mismos, pero se preocupan más por sí mismos.

Y no son tan sensibles a los demás como las mujeres.

Para comprender a los hombres, es necesario saber como se establece la masculinidad. Y para ello, tenemos que remontarnos al embrión.

Recordarán ustedes que todas las células del cuerpo contienen 46 cromosomas. Lo que nos interesa a nosotros son los cromosomas sexuales, estos dos cromosomas reciben el nombre de X e Y. Los hombres tienen uno de cada, el cromosoma Y es el que determina la masculinidad. Las mujeres caracemos de cromosoma Y, en su lugar tenemos dos X.

Cada óvulo contiene 23 cromosomas, y uno de ellos es X. El espermatozoide masculino contiene también 23 cromosomas, y el espermatozoide liberado en cada eyaculación se divide en espermatozoide portador del X y en espermatozoide portador del Y.Si el espermatozoide X fertiliza al óvulo, el embrión tendrá dos cromosomas X, por lo tanto pertenecerá al sexo femenino, Si es Y, el embrión tendrá un cromosoma de cada y por lo tanto será varón.

En el transcurso del primer mes las células del embrión se dividen y vuelven a dividir a una velocidad vertiginosa, hasta que el feto es reconociblemente humano, con una cabeza, dos piernas, dos brazos…aunque sexualmente no sea ni una cosa ni la otra. A su debido tiempo, el embrión femenino sano adquiere órganos sexuales femeninos. Las hembras son inevitablemente femeninas, no hay confusión respecto a su destino sexual. Están destinadas a ser hembras desde el momento en el que el espermatozoide portador de X se une con el óvulo. El caso del varón es distinto, todos los niños que nacieran pertenecerían al sexo femenino si no ocurriera algo más. Un fragmento microscópico denominado H-Y induce al cromosoma Y a llevar a cabo su misión de encaminar al feto por la vía de la masculinidad. Esto sucede en torno a la semana 6, cuando empiezan a desarrollarse los testículos. Sin embargo, ni siquiera estos testículos embrionarios son suficientes para garantizar el sexo masculino. El hipotálamo tiene que liberar una sustancia que logra transmitir un mensaje a los testículos, informándole de que ya es hora de empezar a producir hormonas sexuales.

Y al final, el embrión es demostrablemente masculino.

¿Influye este precario desarrollo sexual del varón en las relaciones entre hombres y mujeres?

La respuesta es SI. Ya que al parecer, el varón es más vulnerable incluso antes de nacer. Aunque la naturaleza trate de compensar este hecho otorgándoles un 5% más de varones nacidos cada año, durante el primer año de vida muere un número de niños superior al de niñas. En los últimos años de la adolescencia, los porcentajes se igualan, pero es a partir de este punto cuando el varón empieza a rodar cuesta abajo, y la desgarradora prueba definitiva es que mueren de media 8 años antes que las mujeres.

Un número de hombres superior al de mujeres muere como consecuencia de 14 de las 15 causas de muerte más comunes.

Las mujeres son prácticamente inmunes a algunas enfermedades que aquejan a los hombres. Los hombres son más propensos a padecer ciertos tipos de cáncer, sobretodo linfoma y leucemia. Padecen con más frecuencia y gravedad de infecciones estafilocócicas y enfermedades respiratorias, como gripe y neumonía.

Contraen también más infecciones del sistema nervioso central y sufren más a menudo gastroenteritis. Y eso no es más que una visión superficial, los hombres son víctimas de muchísimas más infecciones que las mujeres.

Por ejemplo, las mujeres padecen más de tensión arterial alta que los hombres, y sin embargo, mueren por esta causa más hombres que mujeres.

La razón de que los hombres sean más vulnerables es el cromosoma Y. O, para decirlo de otra forma, es la falta del segundo cromosoma X que poseen las mujeres. El cromosoma X no es solo un cromosoma sexual, sino que además es portador de los genes que protegen contra muchas infecciones. Las mujeres, con su doble cromosoma X, gozan del doble de protección.

OTRAS DIFERENCIAS

La sangre de los hombres es más densa, posee un 20% más de glóbulos rojos que las mujeres. Esto significa que los hombres reciben más oxígeno que las mujeres, y poseen más energía.

Pero necesitan esta dosis de más para algo más que la energía, los hombres no pueden fabricar sangre con tanta frecuencia como las mujeres, ello hace que las intervenciones quirúrgicas resulten más peligrosas en el caso de los hombres.

Los huesos de los hombres son más grandes que los de las mujeres y están dispuestos de diferente manera. Tienen una espalda más ancha y una pelvis más estrecha, lo cual les permite caminar sin movimientos superfluos. La pelvis más ancha de la mujer, destinada al parto, obliga a hacer más movimientos en cada paso, y esto trae un mayor balanceo al andar.

Si usted piensa que un hombre es valiente por que se encara a una escalera de mano para arreglar el tejado, no olvide que eso le es más fácil a él que a usted. El ángulo que el muslo de la mujer forma con la rodilla hace que la subida resulte más dificultosa.

El 41% del cuerpo del hombre es músculo, frente al 35% de la mujer. Esto sucede porque la mujer tiene una capa de grasa bajo la piel que los hombres no tienen. Por lo tanto los varones tienen más fuerza, pero la grasa de la mujer y las glándulas sudoríparas mejor repartidas, hacen que la mujer transpire mejor, y por lo tanto no suda tanto en verano ni pasa tanto frío en invierno como los hombres.

También añadiré, que hombres y mujeres utilizan el cerebro de forma diferente.

¿Se han dado ustedes cuenta que las niñas tienden a aprender a leer y escribir antes que los niños?

Sucede porque las mujeres utilizan el hemisferio izquierdo del cerebro, encargado de la parte verbal, la comprensión, la creatividad, las manualidades… Mientras que el hombre utiliza el hemisferio derecho, encargado de ayudarte a encontrar la salida en un laberinto, o de facilitarte el montaje de una maqueta de avión.

Por eso las mujeres siempre esperamos ser escuchadas y comprendidas, mientras que los hombres tienen mayor facilidad a la hora de resolver otras cuestiones, como entender los mapas.

Son muchas nuestras diferencias, y podría ampliar mucho esta información. Espero que os haya resultado interesante.

Comprender a los hombres

Fuente extraída de la Dra. Joyce Brothers

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