Tiempo

La vida va unida al tiempo, la tradición popular dice que el tiempo es oro. Tiene un comportamiento imprevisible, para unos pasa rápido, para otros su paso es lento. 

En cierto modo se le pueden atribuir propiedades curativas, ya que todo lo cura. También tiene la facultad de poner orden, puesto que pone a cada uno en su lugar. Incluso puede comportarse de forma racional, da y quita razones. Sirve para jugar, unas veces se gana, otras se pierde y algunas se mata. 

Es testigo de todas las experiencias que viven los seres humanos, está tan unido al hombre que si pudiera comprar el tiempo no dudaría en hacerlo, aunque aún así es posible que le siguiera faltando. 

¿Qué ha hecho el hombre con el tiempo?

Cada vez que empieza un nuevo día, las personas tienen a su disposición una tarta en forma de tiempo que deben repartir en porciones, casi sin enterarse, cuando cada uno se se dispone a coger su ración, es cuando se da cuenta  que solo le han quedado las migajas y como no podía ser de otra manera también termina  sacrificándolas. Cuesta reconocerlo, pero esta es la situación diaria de cientos de personas que no son conscientes de ello, cuando reaccionan y se dan cuenta, no saben como cambiarlo o sencillamente no tienen tiempo para hacerlo. 

La gente se ha dejado absorber por una sociedad que les ha quitado lo más importante, su privacidad, le ha robado los ratos que pasaba con su familia, sus amigos e incluso aquellos en los que elegían no hacer nada. Por algún extraño misterio el orden de prioridades se ha cambiado. 

La niña que quiso comprar el tiempo

El escritor argentino Jorge Bucay, escribió un cuento corto dedicado al tiempo, de modo resumido en él contaba lo siguiente:

" Un ejecutivo llegaba siempre tarde a casa, saludaba a su hija y se metía en su despacho a continuar trabajando. Un día la niña que tenía 5 años se negó a que su padre siguiera trabajando sin responderle una pregunta: ¿Cuanto ganas en un hora de trabajo?. Al padre le extrañó la pregunta, pero continuo con su trabajo, de repente escuchó un fuerte golpe y salió a reñir a la niña, pensaba que había roto algo importante. Al entrar en la habitación vio la hucha rota en el suelo y a la niña contando las monedas. Cuando el padre iba a reñirla, la niña cogió las monedas y se las dio, le dijo que cogiera ese dinero y que ella le compraba una hora de su tiempo."

La conclusión que se extrae del cuento es clara, si cada uno no es capaz de organizar su tiempo, la que se encargará  de hacerlo será la propia  vida.

El tiempo no es ilimitado y llegará el momento en el que se termine, si cada persona sigue obsesionada por hacerlo todo rápido solo conseguirá una cosa abandonarse a él mismo. 

Planificar el tiempo no es tan complicado, hay que establecer unas prioridades y saber que aquello que es importante no siempre es urgente. Y sino se sabe hacer o no se quiere hacer siempre quedará la opción de comprar el tiempo. 

 

 

 

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