Yo, el peor de todos..

En esta frase que repite mentalmente todo aquel que tiene complejo de inferioridad se resumen las dos claves para explicar por qué algunas personas son más propensas que otras a tenerlo. Estas personas sufren por un lado un conflicto con su identidad (yo), y por otro no pueden evitar situarse permanentemente en una posición de comparación (peor).

Dentro de un grupo de personas, el acomplejado se siente el menos inteligente, el más gordo , el más feo, el más petiso..., en una palabra: inferior. No importa si los demás coinciden o no con él; lo cierto es que está seguro de que posee determinados rasgos indeseables; rasgos que pueden ser desde menor cultura, menor inteligencia, menos beleza, menos dinero, que no sólo lo dieminuyen frente a los demás sino que también lo convierten en alguien menos capacitado que el resto para llevar adelante las tareas necesarias.

 

Cómo se construye la identidad

Primeramente debemos entender que nadie es inteligente del todo y siempre se puede ser hermoso para alguien. Una persona poco capacitada en algunos aspectos, puede estar mejor desarrollada en otros. Es más, esto es lo que más vemos habitualmente. Tal vez alguien tenga una gran capacidad afectiva aunque su nivel intelectual no tenga grandes créditos. O por el contrario, sea un erudito en una profesión pero tenga toda una serie de trabas para cinvularse socialmente.Obstáculos que no son definitivos ni insalvables si uno se predispone conscientemente a superarlos.

La identidad no se adquiere de una vez y para siempre: es un larglo proceso que dura toda la vida. La persona, desde su nacimiento, atraviesa por diferentes etapas, en las que recibe todo tipo de estímulos y todo tipo de miradas, fundamentalmente de aprobación o rechazo, que van a contribuir a la formación de su personalidad. De este modo un chico va creciendo  y adoptando la identidad con la que se va a presentar ante el mundo. Al mnosvabar permanentemente a un niño mediante frases de tipo así no se come, así no se hace, así no se habla, así no se mira, se va minando el sentimiento de seguridad que el chico necesita. Es tan perjuidicial para conformatr una personalidad segura tanto la crítica constante, como el halago absoluto sin ningún asidero en la realidad. Cuando mediante los ojos arbitrarios del amor, los padres embellecen al objeto (el hijo) al punto de atribuirle características que no pueden ser reafirmadas luego en la vida, el resultado es un sentimiento de carencia de identidad. Un chico y luego el adulto debe poder responder a la pregunta ¿quién soy y cómo soy? en la medida más acorde con la realidad que sea posible, teniendo en cuenta que no siempre va a poder mostrarse tal cual es en todo momento y frente a todas las personas.

 

Nosotros y los otros

Durante toda su vida e incluso en el transcurso de un mismo día, una persona va jugando diferentes roles: puede ser estudiante, alumno, profesor, jefe, esposo, amigo, hijo, que dependen de lo que hace y con quién está. Un factor que siempre está presente en este juego de roles es la valoración que hacen de uno los demás. La gente puede decir que uno es bueno o malo, lindo o feo, mejor o peor. Y es lógico que a uno le importen esos calificativos por que la propia identidad tiene mucho que ver con la mirada del otro. Un Otro con mayúsculas, como lo llama la sicología. ¿Pero quién es ese Otro?  Nada más y nada menos que el que define quien es usted con respeco a él: para su padre usted será el hijo, y además hará una valoración de su persona según si usted  responde o no a sus expectativas, será un buen hijo o un mal hijo.  La lista de "Otros" es inmensa; los compañeros de estudio, la empresa donde trabaja, las instituciones a las que pertenece, el grupo con el que juega al fútbol, su familia, su pareja. Todos tienen una mirada y una opinión sobre usted, aun ante su presencia. Seguramente usted ya habrá notado que con algunas personas y en determiandas situaciones se siente más cómodo, más querido, más aceptado, o que se anima a mostrarles sus mejores cualidades. Pero a veces se siente juzgado, criticado, sobreexigido o atacado y prefiere retraerse, callarse, enojarse o estallar de ira. Es normal que así suceda. Algunos pueden sacar lo mejor de alguien, otgros pueden sacar lo peor. Una persona para algunos puede ser inteligente, y para otros puede ser un asno, o para alguien es bello y otra persona que es horrible.

Cómo me ven a mí va a depender de quién mire y quién me diga cómo soy.

Pero lo más importante es que uno también tiene una idea forrmada acerca de sí mismo, y es en base a esa idea que decide qué cara va a mostrarle al mundo. El problema de las personas que tienen complejo de inferioridad es que se identifican con lo que les falta y no con lo que tienen, otorgándole además una importancia desmedida  a esa opinión de los otros.

Timidez y Soberbia: dos caras de una misma moneda

La timidez es la forma más frecuente en que se manifiesta el sentimiento de inferioridad. Pero no la única.  La soberbia es la otra cara de esta moneda tan particular que se llama autovaloración o autoestima.

La Timidez.

Si una persona entra en una fiesta y no lo recibe todo el mundo se siente acomplejada. Esa persona no se conforma con ser un invitado más que puede pasar desapercibido. Como no es el centro de la reunión pregiere no ser nada, y termina marchándose a los quince minutos de haber llegado. De este modo alimenta un círculo vicioso donde siemrpe queda aislado. Su problema es que son muy pocas las personas capaces de notar sus deseos acallados por entrar en la conversación, pero tampoco hace nada para acercarse Una persona que no se integra al resto del grupo generalmetne es vista como alguien antipático y orgulloso. Esa apreciación no es tan errada, como señala el doctor Finkelstein: "cuando una persona no se atreve a equivocarse hay que preguntarse si se trata de un tímido o es un orgulloso. Yo me inclino más a pensar que se trata de alguien con un orgullo desmedido y un exacervado amor por sí mismo.También las personas tímidas no se conceden el derecho de cometer un error. Se quedan calladas espereando el momento propicio para dar la palabra justa. Y el momento nunca llega porque nadie puede escapar al resto de cometer una equivocación.

La Soberbia

Las personas que se sienten inferiores tienen un sentimiento de autoestima muy bajo... o demasiado elevado. Esta regla por lo general se cumple tanto para las personas que afirman que no sirven para nada como para aquellas que se declararn capaces de todo.

Quienes viven postergando el momento de hacer lo que desean se justifican diciendo que no vale la pena hacer tantos esfuerzos pro conseguirlo. Como ellos fueron hechos para llevar a cabo grandes misiones, no necesitan malgastar sus energías en el cumplimiento de tareas menos importantes, que para colmo llevan implícita la posibilidad del fracaso, hacer algo mal sería una herida para su ego, que ellos serían incapaces de soportar. Hay una manifestación de la soberbia que es la patología maníaco depresiva. Se ve en personas que por lo general fueron niños sobreestimulados. Les decían que podrían realizar grades cosas, pero cosas que los superaban y que los excedían. Después no censeguían hacerlas y se frustraban. Por lo general las personas que parecen llevarse el mundo por delante tienen estas características, se sienten muy estimuladas por los proyectos. Pero a veces estos proyectos están mucho más allá de sus posibilidades y de sus pferzas reales. Al no poder alcanzarlos, se frustran y se sienten deprimidos. Esa persona sólo va a sentirse bien cuando asuma que es un hijo de vecino más en este mundo y se dé cuanta de que ir del esfuerzo,  la dedicación y de las metas alcanzables que ponga en este plan de vidla mayor parte de las cosas que puede lograr en esta vida las tiene que hacer a parta que tiene.

Aprender a valorarse en la justa medida

Para obtener grandes logros es preciso pasar por las etapas sucesivas que van dando experiencia y permiten adquirir seguridad. Pero algunas personas se consideran poca cosa si no sonsiguen el éxito inmediato. Sufren una inmensa intolerancia a la frustraciòn. No son capaces de resistir el menor traspié ya que no tienen en cuenta que de los errores también se aprende. Para ellos no hay termino medio entre la genialidad y la inferioridad más absoluta. Son quienes reprimen sus ganas de estudiar pintura porque nadie les garantiza que sus obras serán presentadas en un museo de París ¿cómo voy a hacer un cuadro para  tenerlo en casa? dicen para justificar que no se atreven a empuñar el pincel.

La consecuencia de todo esto es que finalmente no han nada. Por un lado tienen pretensiones muy exageradas  y por oto una posición bastante cómoda. Es muy fácil decir "no puedo", vaya a hacerlo usted. Es una hermosa excusa para no enfrentar la vida. En cambio una persona que se comporta con mayor humildad irá creando una identidad más sólida porque va a ir ganando puntos de a poquito, a partir de su esfuerzo constante por llevar a cabo lo que desea.

Para dejar de sentirse inferior es fundamental conocer la auto limitación.

Así como es  negativo y malo siempre "tirarse abajo", sentirse incapaz, sentir que no se puede, también es nocivo tener deseos grandiosos sobre uno mismo o pensar que uno es fantástico o extaordinario. Esto último, irse al otro extremo, de creerse el superhombre o la supermujer tampoco lleva a la posición de autoestima, porque lo más probable que detrás vendrá la frustración.

Hay que saber reconocer qué es lo que uno tiene para dar y a partir de allí hacer los progresos necesarios para superarse a sí mismo, fijandose metas alcanzables para uno. Cuando el sentimiento de baja autoestima surge a partir de defectos físicos notorios muchas personas intentan corregirlos recurriendo a tratamientos cosméticos o a la cirugía estética. Piensan que de este modo dejarán de sentirse acomplejados. Sin embargo, no siemrpe lo consiguen. Ello sucede porque las modificaciones externas sólo pueden ser útiles si uno cambia la actitud frente al mundo. Es verdad que uno cambia cuando se ve mejor. Se puede reparar cualquier cosa con cirugía y esto claro que puede ayudar.  Pero lo que no se puede reparar es la mirada interna. No hay una cirugía reparadora de nuestro interior; la tristeza o la sensación de fealdad interna van a continuar. Por eso es fundamental acompañar estos cambios hanciendo las correcciones necesarias en la forma de encarar la vida. Suele ser muy útil la consulta terapeútica orientada a desarrollar "el sentimiento de sí mismo".

Lo importante es encontrar el punto justo de la propia valía, que no va a ser tanto como nos halagan, ni tanto como nos desprecian.

 

Fuente consultada: Revista Buena Salud nº 11 - Artículo  Mente Sana

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