Se sabe que la comunicación es un función vital en la interacción de las personas, por lo cual resulta de gran relevancia comprender su manejo, para mejorarla cada vez más haciéndola más clara, directa, y asertiva. Aunque existen muchas maneras de comunicar o expresar lo que necesitamos a los demás, es tal vez la comunicación escrita la que por sus características, se espera que sea más precisa, requiere más trabajo para algunos, y de cierta manera mayor esfuerzo mental al tener que pensar exactamente las palabras que se van a emplear, la puntuación, la redacción, etc. La comunicación escrita se emplea con mucha frecuencia en lo relacionado con la presentación de trabajos como por ejemplo, ensayos, resúmenes, investigaciones, artículos, etc. Aunque cada uno de éstos tienen unos requerimientos y formas muy puntuales, existen varios tips que se pueden tener en cuenta para todos los trabajos escritos en general: • Escriba en un lenguaje accesible al nivel de conocimiento de sus lectores. Hay que tener en cuenta el contexto en el que va a ser dirigido: no es lo mismo presentar un trabajo escrito a los miembros de la junta directiva de la empresa en la que usted labora, a presentarlo a los trabajadores de una hacienda rural que siembran la tierra y la cultivan, tal vez no tengan el mismo lenguaje, el conocimiento en esos mismos términos (tal vez), pero en cambio, pueden tener más claridad con respecto a otros términos en otros campos, en este caso en lo concerniente a la agricultura. • Sea lo más coherente posible. No empiece dando una idea, y terminando con otra muy distinta, sin que al menos haya un hilo conductor que lo lleve finalmente a opinar lo opuesto. Las ideas que empiece deben verse reflejadas al final a modo de respuesta o conclusión, por lo tanto debe haber un planteamiento claro, alguna postura frente a un determinado tema, que le deje claro al lector la idea o las ideas principales. • Vaya guiando al lector, en cada parte de su escrito (generalmente las partes deben estar agrupadas por párrafos, y para estas “separaciones” se requiere que ya se empiece a hablar de algo distinto sobre aquel tema) así que al empezar cada párrafo puede hacer uso de conectores como: De esta manera…, Para ejemplificar lo anterior…., Ahora, como recomendación…., Teniendo en cuenta otra situación…, para concluir….etc). Dicha conclusión debe ser coherente con todo lo que se ha venido diciendo a través del escrito. • Por principio ético, se debe poner la cita del autor, donde haya un enunciado derivado, de una postura o definición que la ha creado otra persona y que no es sacado de nuestro pensamiento. • Contenido: Lo mejor es que sea llamativo, elocuente, persuasivo, que lleve al lector no sólo a comenzarlo a leer y terminar “a medio camino”, o a leerlo de forma salteada, sino que en realidad, no quiera perderse ni un solo aspecto, ya que se ha sentido involucrado, o capta su real interés. El contenido debe ser relevante para el título, hablar sobre lo que se dice que trata, y ser importante para los fines propuestos: bien sea de carácter informativo, publicitario, explicativo, reflexivo, académico, etc., con objetivos: sensibilizar, tomar conciencia, difundir, socializar, dar a conocer algo, interactuar, aprender…. • Cerciorarse de que la ortografía, junto con las normas gramaticales estén correctas, y sí tenemos alguna duda, consultarlo en el diccionario o preguntarle a alguien que maneje bien este aspecto. • Redacción: Al terminarlo de escribir, leerlo mínimo un par de veces y hacerle los ajustes necesarios, para que sea cada vez más entendible, con las palabras más precisas, con los conectores más adecuados, con un esquema ordenado y pertinente. • Presentación física: Como lo físico “entra por los ojos” y además habla mucho de quien lo escribió, debemos cuidarnos en hacerlo de la manera más adecuada y óptima: un trabajo impecable, totalmente pulcro, organizado, letra visible, espacios necesarios, portada de calidad, buen nivel de tinta en la impresión. Si el trabajo es a mano, se debe cumplir estas mismas características y hasta más, el esfuerzo por la presentación puede ser aún más delatador, pero debe manejarse lo escrito a pulso sólo para cuestiones más informales. • Cuando acabe su escrito, pídale el favor a alguien diferente a la(s) personas para quienes va dirigido, que lo lea y le dé sus apreciaciones o sugerencias, y revise de nuevo el trabajo. • Practique el hábito de la lectura. Entre más se lee, más podemos aprender: estilos (aunque finalmente nosotros desarrollemos el propio), podemos ampliar nuestro léxico, y también nuestra mente, inspiración o creatividad puede verse favorecida. Empleemos el hábito de leer al menos 2 libros al mes, que sean de nuestro agrado y que nos ayude a desarrollar nuestro propio potencial.Finalmente: Quizás al principio mientras se entrena en esto, puede tomarle mucho más tiempo y esfuerzo del esperado, pero tenga paciencia, pues ya sabe que es algo que se va mejorando a través de la práctica, hasta volverlo una habilidad incorporada a su repertorio de actitudes, y se dará cuenta que valió la pena, la inversión de esfuerzo. Se sabe que la comunicación es un función vital en la interacción de las personas, por lo cual resulta de gran relevancia comprender su manejo, para mejorarla cada vez más haciéndola más clara, directa, y asertiva. Aunque existen muchas maneras de comunicar o expresar lo que necesitamos a los demás, es tal vez la comunicación escrita la que por sus características, se espera que sea más precisa, requiere más trabajo para algunos, y de cierta manera mayor esfuerzo mental al tener que pensar exactamente las palabras que se van a emplear, la puntuación, la redacción, etc. La comunicación escrita se emplea con mucha frecuencia en lo relacionado con la presentación de trabajos como por ejemplo, ensayos, resúmenes, investigaciones, artículos, etc. Aunque cada uno de éstos tienen unos requerimientos y formas muy puntuales, existen varios tips que se pueden tener en cuenta para todos los trabajos escritos en general: • Escriba en un lenguaje accesible al nivel de conocimiento de sus lectores. Hay que tener en cuenta el contexto en el que va a ser dirigido: no es lo mismo presentar un trabajo escrito a los miembros de la junta directiva de la empresa en la que usted labora, a presentarlo a los trabajadores de una hacienda rural que siembran la tierra y la cultivan, tal vez no tengan el mismo lenguaje, el conocimiento en esos mismos términos (tal vez), pero en cambio, pueden tener más claridad con respecto a otros términos en otros campos, en este caso en lo concerniente a la agricultura. • Sea lo más coherente posible. No empiece dando una idea, y terminando con otra muy distinta, sin que al menos haya un hilo conductor que lo lleve finalmente a opinar lo opuesto. Las ideas que empiece deben verse reflejadas al final a modo de respuesta o conclusión, por lo tanto debe haber un planteamiento claro, alguna postura frente a un determinado tema, que le deje claro al lector la idea o las ideas principales. • Vaya guiando al lector, en cada parte de su escrito (generalmente las partes deben estar agrupadas por párrafos, y para estas “separaciones” se requiere que ya se empiece a hablar de algo distinto sobre aquel tema) así que al empezar cada párrafo puede hacer uso de conectores como: De esta manera…, Para ejemplificar lo anterior…., Ahora, como recomendación…., Teniendo en cuenta otra situación…, para concluir….etc). Dicha conclusión debe ser coherente con todo lo que se ha venido diciendo a través del escrito. • Por principio ético, se debe poner la cita del autor, donde haya un enunciado derivado, de una postura o definición que la ha creado otra persona y que no es sacado de nuestro pensamiento. • Contenido: Lo mejor es que sea llamativo, elocuente, persuasivo, que lleve al lector no sólo a comenzarlo a leer y terminar “a medio camino”, o a leerlo de forma salteada, sino que en realidad, no quiera perderse ni un solo aspecto, ya que se ha sentido involucrado, o capta su real interés. El contenido debe ser relevante para el título, hablar sobre lo que se dice que trata, y ser importante para los fines propuestos: bien sea de carácter informativo, publicitario, explicativo, reflexivo, académico, etc., con objetivos: sensibilizar, tomar conciencia, difundir, socializar, dar a conocer algo, interactuar, aprender…. • Cerciorarse de que la ortografía, junto con las normas gramaticales estén correctas, y sí tenemos alguna duda, consultarlo en el diccionario o preguntarle a alguien que maneje bien este aspecto. • Redacción: Al terminarlo de escribir, leerlo mínimo un par de veces y hacerle los ajustes necesarios, para que sea cada vez más entendible, con las palabras más precisas, con los conectores más adecuados, con un esquema ordenado y pertinente. • Presentación física: Como lo físico “entra por los ojos” y además habla mucho de quien lo escribió, debemos cuidarnos en hacerlo de la manera más adecuada y óptima: un trabajo impecable, totalmente pulcro, organizado, letra visible, espacios necesarios, portada de calidad, buen nivel de tinta en la impresión. Si el trabajo es a mano, se debe cumplir estas mismas características y hasta más, el esfuerzo por la presentación puede ser aún más delatador, pero debe manejarse lo escrito a pulso sólo para cuestiones más informales. • Cuando acabe su escrito, pídale el favor a alguien diferente a la(s) personas para quienes va dirigido, que lo lea y le dé sus apreciaciones o sugerencias, y revise de nuevo el trabajo. • Practique el hábito de la lectura. Entre más se lee, más podemos aprender: estilos (aunque finalmente nosotros desarrollemos el propio), podemos ampliar nuestro léxico, y también nuestra mente, inspiración o creatividad puede verse favorecida. Empleemos el hábito de leer al menos 2 libros al mes, que sean de nuestro agrado y que nos ayude a desarrollar nuestro propio potencial. Finalmente: Quizás al principio mientras se entrena en esto, puede tomarle mucho más tiempo y esfuerzo del esperado, pero tenga paciencia, pues ya sabe que es algo que se va mejorando a través de la práctica, hasta volverlo una habilidad incorporada a su repertorio de actitudes, y se dará cuenta que valió la pena, la inversión de esfuerzo.

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