Frecuentemente suena el teléfono y nada más descolgar y escuchar “Buenos días, mi nombre es Fulanita, ¿podría hablar con Don Menganito?”, empiezo a arrepentirme de haberlo cogido. Casi siempre contesto que no tengo tiempo, que no está la señora de la casa, o que no me interesa lo que me van a contar, sin saber siquiera si me llaman para comunicarme que he recibido una herencia de mi tío el del pueblo. Algo parecido me ocurre con las cartas comerciales que recibo y que generalmente rompo sin leer ni una palabra.

Pero en algunas ocasiones, cuando me han pillado en horas bajas y he leído o escuchado la información que me transmitían, mi cabeza ha empezado a darle vueltas a la idea de que si me llaman a mí para ofrecerme algo concreto, seguramente ya tengan cierta información sobre mis ingresos (el caso de tarjetas de crédito) o sobre mi situación personal o familiar, y ¿cómo han conseguido mi teléfono o mi dirección?

Me imagino que a estas alturas ya habréis oído hablar, o habréis leído algo, sobre la Ley de Protección de Datos Personales, pero ¿cómo se aplica esta Ley en el día a día? ¿Cómo nos afecta y que protección nos otorga frente a los cazadores de nuestros datos?

Contar cuáles son los antecedentes jurídicos de esta Ley, o explicar en detalle cómo deben aplicarse sus artículos, sería un poco aburrido, así que creo que lo mejor es daros unas pinceladas sobre las cosas que debemos tener en cuenta y que pueden ayudarnos a proteger el Derecho Fundamental que todo individuo posee al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen.

Cualquier empresa, profesional o entidad pública puede tener nuestros datos. ¿Cómo, si no, nos controlaría Hacienda, nos enviarían las cartas del banco o recibiríamos las facturas del teléfono? ¿Cómo podría seguir el médico nuestro historial o cómo nos enviarían cheques regalo las tiendas en las que hemos acumulado puntos por nuestras compras?

Generalmente nosotros mismos rellenamos algún formulario con nuestro nombre, dirección, teléfono, correo electrónico… ¿Que hay que tener en cuenta a la hora de cumplimentarlo para proteger nuestros derechos y evitar que alguien haga uso fraudulento de nuestros datos?

a. En primer lugar, la entidad que recoge los datos debe obtener nuestro consentimiento para su utilización. La propia acción de rellenar el formulario voluntariamente puede sobreentenderse como consentimiento tácito, pero para mayor seguridad, debe incluir, en un sitio visible, alguna frase como la siguiente:

“De conformidad con la Ley Orgánica 15/1999 de Protección de Datos Personales y a través de la cumplimentación del presente formulario, Vd. presta su consentimiento para el tratamiento de sus Datos personales facilitados, que serán incorporados al Fichero “XXXXXXX”, titularidad de la EMPRESA “XXXXXXX”, inscrito en el Registro General de la Agencia Española de Protección de Datos, cuya finalidad es “XXXXXXX”.

b. Es obligación de la entidad que recoge los datos mantenernos perfectamente informados de cuál será la finalidad que va a darse a los mismos. Por ejemplo, si la empresa quiere utilizar nuestros datos para un propósito diferente como, por ejemplo, enviarnos posteriormente publicidad, deberá incluir alguna casilla en blanco que debemos marcar expresamente si consentimos recibir este tipo de información

c. Únicamente nos pueden pedir aquellos datos que sean precisos para la finalidad de su recogida.

d. Tenemos derecho de acceso a la información que poseen sobre nosotros, a saber cómo han sido conseguidos nuestros datos y cuáles son los usos a los que se destinan.

e. Tenemos derecho a la rectificación, pudiendo solicitar al responsable de la gestión de nuestros datos la modificación de aquellos que sean inexactos o incompletos.

f. Tenemos derecho a solicitar la cancelación de nuestros datos, en el caso de que consideremos que no se están utilizando de acuerdo con lo previsto en la Ley.

g. Debemos tener información precisa de quién es el responsable de la gestión de nuestros datos y dónde debemos dirigirnos en el caso de que deseemos ejercer alguno de los derechos anteriormente expuestos.

Otra forma legal que las empresas o entidades pueden utilizar para recoger datos, es obtenerlos a través de Fuentes Accesibles al Público, es decir, repertorios telefónicos o guías de servicios de comunicaciones electrónicas, listas de personas pertenecientes a grupos de profesionales, Diarios y Boletines oficiales o medios de comunicación.

En este caso, como no es posible obtener nuestro consentimiento de antemano, es obligatorio que, cada vez que se dirijan a nosotros, nos informen de cómo han obtenido nuestros datos, del uso que van a hacer de ellos, y de la identidad y dirección de la entidad que va a gestionarlos.

Espero que estas pinceladas sobre la actual Ley de rotección de Datos puedan ayudaros, por lo menos, a estar ligeramente informados sobre los derechos que poseéis para proteger vuestra identidad.

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