Los jóvenes de hoy, sienten piensan y actúan de una forma muy especial. La adolescencia consiste en adolecer, es decir, carecer de muchas cosas, los adolescentes tienen una crisis de identidad que se presenta debido a que ni se es adulto, ni se es niño, mejor dicho no saben de dónde vienen, ni saben a dónde van , o sea que sufren una crisis de identidad.

Debido a la crisis de identidad en que viven, no pueden estar solos, por este motivo cuando llegan a casa, prenden la TV, el equipo de sonido, o se meten al computador para chatear; ellos tratan de hacer algo para no dar espacio a la soledad que les haga la pregunta que siempre acecha en la adolescencia ¿Quién Soy?.

Durante esa crisis de identidad, el adolescente genera temores donde se presenta el antinomismo (anti-contra, nomos-leyes), es decir, contra las leyes, por eso es que el adolescente tiene la tendencia a llevar siempre la contraria. Además manifiesta mucha agresividad, la cual no es nada distinto a la manifestación del temor, el cual a su vez busca salida con la agresividad.

Otra manifestación de los adolescentes es vivir siempre en conflicto, les gusta el conflicto, lo buscan y normalmente tratan de establecer sus propios conflictos. Como no saben de dónde vienen ni para dónde van generan inseguridad, que a su vez genera dependencia y el evitar la responsabilidad, es decir el salir corriendo frente a un problema, así para no justificar algún fracaso, tienden a evadir las responsabilidades.

También buscan reconocimiento, por eso encuentran amigos con quienes pasan el día entero, dependiendo más de ellos y prefiriéndolos más que a sus padres y familia. Así llegan a casa después de haber compartido todo su día con esos amigos y prefieren seguir chateando con ellos, que compartir con los suyos.

Origen del problema

Analicemos primero si tenemos Hogar o Familia: La familia se disuelve con cualquier problema por pequeño que sea. El hogar (hogar viene de la palabra hoguera) jamás se disuelve por grave que sea el problema, el hogar se mantiene unido, no importa quienes lo conformen, lo único que vale es la unión de las personas que conforman esa hoguera.

Entonces: El primer espacio donde se mueven los adolescentes es el hogar. Los adultos responsables del hogar debemos llenar los vacíos de los adolescentes; los vacios biológicos, psicológicos y espirituales. Cuando estos vacios no se llenan el niño entra a la Escuela, la cual tiene como propósito reforzar lo que el niño ha aprendido en el hogar, pero si en este sitio el niño no llena tampoco esos vacios, los busca en la sociedad. Imagine todo lo que un adolescente puede encontrar en dicha sociedad.

Biológicamente los padres deben resolver las necesidades de sus hijos, como son: que puedan respirar, que puedan alimentarse bien, que tengan un techo digno, que se preparen en el estudio.

Psicológicamente, llenarles el vacío de sentido de pertenencia y ante todo de necesidad de reconocimiento, puesto que buscando como llenar estos vacíos es cuando el joven si no tiene un criterio muy fuerte, está más propenso a caer en adicciones de droga, alcohol, etc. con el fin de no obtener rechazo del grupo al cual desea pertenecer. De igual forma llenarles el vacío de afectividad, la cual buscan en sus amigos.

Espiritualmente, enseñándoles a agradecer, por eso como padres debemos buscar una forma para que ellos valoren lo que tienen y asi den gracias a Dios por las bendiciones que les ha dado. Enseñarles a perdonar para que progresen en la vida (que no hagan a los demás lo que no quieran que les hagan a ellos). Enseñarles a ser buenos hijos (El que es buen hijo es buen padre y le va bien durante toda su vida). Enseñarles a creer, en ellos mismos, en el respeto a los demás, en la nobleza, en Dios, en los principios espirituales (perdonar, agradecer, dar, ayudar y servir a los demás), esto evitará que el adolescente se desvíe del correcto camino.

Como adultos debemos meternos en la cultura de los adolescentes para conocer su lenguaje, sus costumbres, las soluciones que ellos dan a sus problemas y los valores que ellos manejan.

El enseñar a nuestros adolescentes a ser espirituales y acercarse a un Dios evitará que ellos tengan cualquier posible contrariedad, y permitirá que eleven su autoestima, que tomen conciencia de sus fortalezas y tengan oportunidad de construir una vida distinta a la de sus padres. Creer en la capacidad del adolescente y apoyarlo nos permitirá saborear sus triunfos. DONDE REINA EL AMOR SOBRAN LAS LEYES.

Usted logrará que su hijo adolescente haga de su vida algo que realmente valga la pena, que salga del montón y deje una huella ante todo sirviendo y ayudando a la humanidad, comprendiendo su cultura, pero con disciplina, enseñándole a controlar sus impulsos y además con responsabilidad, enseñándole a responder por todas sus tareas.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: