Cuando un pintor termina de desempolvar, decapar y lavar las paredes salen todas las grietas y fisuras que necesitan ser rellenadas antes de pintar. En este manual de bricolaje damos consejos para seguir si se quiere conseguir las paredes lisas y preparadas para pintar.

Relleno de las grietas.

Antes de rellenar con yeso es preciso ampliar el agujero de la grieta con la punta de una raedera triangular, ahondando e igualando los bordes de la grieta a taponar. Quitar a continuación el polvo con un cepillo, para eliminar el polvo de yeso que ha quedado en la grieta.

Con una esponja, mojar bien todas las partes de la grieta para que se adhiera la escayola fresca o el yeso. Preparar al mismo tiempo varios agujeros o grietas con objeto de volver a rellenarlos al mismo tiempo.

Aplicar el yeso de abajo arriba; luego extenderlo de forma debida con la espátula, paralelamente con la superficie.

Para evitar las huellas de los ángulos de la espátula cruce el alisado sin apoyar, y tener cuidado de no ahondar alrededor del agujero. Es mejor dejar una pequeña protuberancia que será fácil de lijar. Dejar que fragüe el yeso. Cuando esté seco, lijarlo para nivelar y alisarlo.

Enmasillado o emplastecido.

Tiene como objeto alisar la superficie a pintar, facilitar la cubrición con pintura y evitar las "transparencias" (se dice que hay "transparencia" cuando la pintura cubre mal una parte de la superficie, lo cual da por resultado unas diferencias de intensidad). Esta operación es inútil cuando el soporte se halla constituido por papeles pintados. En todos los demás casos, el enmasillado es importante para los pintores: según sea bien o mal hecho, el resultado final será bueno o menos bueno. La mejor solución es enmasillar totalmente la superficie a pintar.

Los diferentes tipos de emplastecido.

Existen tres tipos principales de emplastecido, que corresponden a las diferentes clases de soportes o fondos.

• Los emplastecidos grasos, totalmente preparados, hechos a base de aceite. Los más grasos convienen sobre todo a unos fondos muy absorbentes: paredes de yeso desnudo, soportes de madera blanda (pino, por ejemplo). Hay que dejarlos secar aproximadamente cuarenta y ocho horas. La aplicación de estas masillas es muy delicada y su lijado, más difícil que los otros.

• El enmasillado graso, llamado "magro", conviene sobre todo a las superficies ya cubiertas de pintura y lavadas. Este enmasillado seca un poco más rápido porque contiene menos aceite que el anterior; sin embargo, hay que dejarlo por lo menos veinticuatro horas.

• Los emplastecidos vinílicos. Son enlucidos a base de resina vinílica diluida en agua. Se utilizan corrientemente, porque secan muy pronto (aproximadamente tres horas). Estas masillas convienen a las paredes ya pintadas. Su aplicación y su lijado son fáciles.

¡Muy importante! Los emplastecidos vinílicos se asocian menos bien con las pinturas brillantes que con las pinturas mates.

Las masillas en polvo (sin preparar)

Son masillas a base de cola de celulosa que se preparan en un recipiente de plástico con agua. Son sin duda las masillas más prácticas para los trabajos rápidos de interior. Se pueden aplicar con capas más densas que los anteriores. Pueden servir también para enyesar algunas imperfecciones de la superficie a emplastecer (agujeros o grietas).

La aplicación y el lijado son muy difíciles, y el secado, rapidísimo (menos de una hora). Convienen particularmente a paredes ya pintadas.

¡Cuidado! Estos enlucidos quedan sensibles al agua. No se aconsejan en ambientes húmedos.

La aplicación de la masilla.

Es la operación más delicada que tendrá que realizar, pero también la más importante, funcionalmente. Si se trata de una pared es aconsejable empezar por la parte superior izquierda. Cargar la espátula con masilla. Aplicar el conjunto sobre la pared. Con la espátula en la mano derecha, ligeramente inclinada, formar con la pared un ángulo de unos 20°. Con la mano izquierda, aplicada sobre la hoja, apoyar tirando hacia la derecha. Hacer variar la presión de las manos sobre la hoja. Aprovechando la elasticidad obtendrá, según la importancia de su esfuerzo, una película más o menos espesa. Proceder con largos movimientos, de izquierda a derecha. No pasar demasiadas veces por los mismos lugares, dedicar toda su atención a conseguir la uniformidad de aplicación con un mínimo de movimientos. Tomar la espátula más de plano suprima las protuberancias formadas por los ángulos de la hoja.

Trabajar por bandas sucesivas horizontales; luego igualar, cruzando las aplicaciones en los lugares tenues.

El lijado del emplastecido.

Según la clase de emplastecido utilizado dejar de secar una, tres, veinticuatro o cuarenta y ocho horas. Lijar con papel de lija o de esmeril fino sin apoyar.

Comprobar con la palma de la otra mano si el trabajo es uniforme y si ninguna parte de la superficie ha sido olvidada. Como en la aplicación, debe usted partir de un punto, a la izquierda por ejemplo, y proceder por grandes bandas verticales. Cuando termine el lija¬do quitar el polvo con un cepillo seco.

Con estos consejos el pintor o cualquier manitas tiene las paredes preparadas para ser pintadas.

 

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