Las estrategias de mercadeo son tantas y tan diversas que a veces terminamos comprando un producto que no nos sirve para absolutamente nada y que en última instancia nos recuerda cómo invertimos de forma errada el dinero una y otra vez. A esa dinámica mercantilista no se escapan los textos. Adquirir una obra literaria y descubrir que es una total estafa es muy común, sobre todo porque nuestros criterios de selección han sido acomodados a las ya mencionadas estrategias de mercado. Por eso, lo más sensato es no dejarnos llevar por una imagen, aunque ya es muy bien sabido que una imagen dice más que mil palabras, ésta puede conducirnos hacia la compra de lo más absurdo. Si bien la idea es abrirnos a las nuevas formas narrativas, donde realidades y mundos nuevos tengan cabida, la irreverencia, la ironía, la parodia y hasta el sinsentido nos entretengan, tampoco implica que vayamos a tomar todo lo que se edite. Primero, por razones obvias de economía, y segundo, porque hay una tendencia a concebir el libro como un producto, un bien rentable y por lo tanto, el único objetivo posible de su existencia es generar ganancias -y si son cuantiosas mucho mejor-. Así nos encontramos con carteles enormes que nos recuerdan cuántas copias en el mundo se han vendido del libro o cómo éste le ha cambiado la vida a mucha gente, entre muchísimas formas de marketing que garanticen que uno como potencial comprador se sienta mal si no lo adquiere. La cuestión es ¿Cómo reconocemos una buena obra? ¿Hasta qué punto los datos aportados en la solapa y en la contraportada son ciertos y no forman parte de una maquinaria monstruosa de hacer dinero? Las respuestas no son nada fáciles. Lo primero que hay que tomar en cuenta es nuestro estado anímico, pues el título ¿Cómo descubrir si su pareja le es infiel? puede parecernos atractivo si estamos atravesando una grave crisis de celotipia, o ¿Cómo conseguir marido en diez días y no morir en el intento? puede resultar prometedor para una joven en edad casadera a la cual su familia la tiene atosigada con ¿Cuándo te vas a casar? Como que se te está pasando el tren ¿No crees?. Lo segundo, es no dejarnos llevar por el número de ejemplares vendidos ni los premios que haya recibido la obra. Porque ¿De qué nos sirve un Best Seller en la biblioteca al que no pudimos leerle ni las primera diez páginas?

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