Un rincón del jardín, junto a un seto de frondosa vegetación y bajo una pérgola de madera y cañizo que lo protege del sol, es la ubicación ideal para un comedor primaveral. Las pérgolas de madera, por las que trepa una parra, pueden proporcionarles un agradable sol y sombra a estas estancias confortables y acogedoras.

Con muebles de forja y ratán y suelo de madera

Esta mezcla de materiales aporta naturalidad y frescura a la estancia. Para conseguir un suelo más firme y estable que el que te ofrece el césped, puedes cubrir éste con piezas de madera tropical compacta y sin nudos que resisten perfectamente a la intemperie. Una colocación contrapeada le dará sensación de movimiento. Para amueblar este comedor, se puede optar por muebles de materiales naturales que se integrarán en el entorno: como por ejemplo una mesa rectangular, de forja y con un solo pie, acompañado de butacas, de hierro y ratán.

Forja azul y teca

Dos colores de una combinación perfecta. El mobiliario que se propone en este caso es una mesa con una estructura de forja pintada en azul aligerada visualmente con un sobre de cristal y butacas de teca que van a aportar el contraste cálido a este comedor. Siguiendo con estas tonalidades, es sugerente escoger para el suelo un gres color tierra, por ser un material duradero, resistente y fácil de mantener.

Comedor con muebles ligeros lacados en blanco

Un espacio amplio, pavimentado con baldosas de barro cocido colocadas a cartabón y protegido del sol y a la vez ventilado gracias a una cubierta de vigas de madera y cañizo, es el sitio ideal para decorarlo con piezas ligeras y delicadas: sillas de madera patinada en blanco con respaldo en aspa y asiento de rejilla natural y una mesa, también lacada, de un modelo plegable, para guardarla fácilmente.

Aluminio plateado

Bajo una pérgola de madera, protegido del sol y de las miradas indiscretas, coloca piezas de diseño actual y de materiales resistentes a la intemperie como el aluminio anodizado y el polietileno blanco. En este caso va muy bien una celosía a juego.

Proteger el mobiliario exterior

  • De metal: Por su inalterabilidad a la intemperie, el aluminio sólo necesita una buena limpieza. El hierro, además, habrá que lijarlo, aplicarle un antioxidante que seque durante un día y repintarlo.
  • De madera: Las mejores son las tropicales; sobre todo la teca, que no necesita ningún cuidado si te gusta el tono gris que adquiere a la intemperie. Para mantener su color original, lija suavemente y aplica aceite de teca o de linaza

Dar intimidad

  • Con pérgolas. De hierro, aluminio o madera, la pérgola es una estructura de vigas sostenida por columnas que sirve de apoyo a toldos, cañizos o plantas trepadoras, proporcionando sombra y cierta protección a un espacio abierto.
  • Con celosías. Hechas también con materiales resistentes a la intemperie, desde la resina a la obra, son protecciones verticales que, aparte de permitir ver sin ser visto, actúan de quitamiedos.

No renuncies a uno de los mayores placeres que nos permite el buen tiempo: comer al aire libre en el hogar. En un rincón del jardín, en el porche o en la terraza, todos son lugares idóneos para convertirse en un comedor exterior.

 

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