En la actualidad todas las personas están sometidas a la ansiedad y la angustia diaria producida por el trabajo, la casa, pensar cómo llegar a fin de mes y demás obligaciones a las que deben enfrentarse, y en ocasiones es necesario tomarse un descanso y dedicar un tiempo a nosotros mismos para sobrellevarlo. Hay muchas cosas que pueden hacerse para combatir el stress, hobbies o actividades que ayudarán a la mente a desconectar y que, a su vez, proporcionarán otro tipo de satisfacciones, pero también es cierto que no siempre disponemos del tiempo necesario para llevarlos a cabo fuera del hogar, y es ahí donde entran en juego las posibilidades mentadas a continuación, que son sólo algunos ejemplos de todas ellas.

Los trabajos manuales siempre son una buena opción para combatir el stress, las variantes son casi infinitas y, además, los materiales empleados pueden encontrarse a precios asequibles. Una de las más conocidas es la pintura o el dibujo, y no es obligatorio ser un artista ya que un lápiz, lienzo (u hoja en blanco) y unas pinturas son lo que necesitamos; puede plasmarse la imagen que uno mismo imagine, pero también pueden encontrarse en Internet muchas páginas con ilustraciones y bocetos de todo tipo que sirvan de inspiración. Otra posibilidad es la creación de bisutería con abalorios, y los materiales empleados pueden comprarse en cualquier establecimiento de costura o grandes almacenes; los diseños pueden abarcar desde complementos (como anillos, colgantes, pendientes) hasta elementos decorativos para el hogar (patrones para cojines, edredones, pañuelos) y aunque la creatividad personal juega un papel importante, como un comienzo pueden consultarse esquemas o tutoriales donde se muestran algunos ya elaborados. Tampoco debemos olvidar la costura, artesanía o los puzzles entre otros, donde también podremos desenvolvernos a nuestro gusto.

Pero no sólo podemos combatir el stress mediante estas actividades, existen otros medios que únicamente requieren de una pequeña preparación del entorno; son las llamadas “técnicas de relajación”, y pueden abarcar desde un baño de agua caliente con velas aromáticas (o incienso) y música relajante hasta elegir una de nuestras estancias favoritas del hogar con un asiento cómodo y ambientarla con una luz suave mientras se disfruta de una buena infusión. Empezando la preparación con los aromas, los recomendados habitualmente para facilitar la relajación en cuanto a flores son el jazmín, sándalo, la violeta, lila o la rosa, y si se prefieren los frutales, el melocotón, y para las infusiones la amapola, lavanda, valeriana o verbena son las más sugeridas. El ambiente creado es casi el factor más importante para la relajación, y la luz y los sonidos son los encargados de esta labor; las olas del mar, el viento entre las ramas de los árboles o el agua cayendo en una fuente son los predominantes a la hora de elegir, pero dentro de la música como tal, la clásica o la “chill out” siempre son un buen acierto para nuestro propósito.

Relajarse y olvidar los problemas cotidianos no es fácil, pero si al menos durante unos minutos del día conseguimos dejarlos a un lado, lograremos la mejoría espiritual que buscamos y, consiguientemente, un mayor bienestar general con nuestro entorno, así que ¿por qué no probarlo?

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