Y no es precisamente de Artes Plásticas. Les presento a consideración varios micro- relatos.

Junto al título el año que los escribí.


Encuentra tu amor (2002)

   Me sentía un tanto escéptico acerca de los comentarios: ¿cómo es eso de una máquina que encuentra tu amor? Pero me decidí.

   La sala estaba totalmente cerrada y oscura. La mujer no me detuvo allí; atravesó un vano al final de la habitación penetrando en un local verdaderamente tétrico y al mismo tiempo que maravilloso.

—Vamos, tú podrás. Lo fundamental, si en realidad quieres encontrarlo, es que lo hagas con amor —y me hizo entrar en un aparato muy extraño.

   El viejo artefacto comenzó a funcionar. Fracasé dos veces en mi búsqueda.

   La señora interrumpió el viejo armatoste. Y cuando salí de este abrió una puerta que me enfrentaba al mundo:

—La tercera oportunidad es toda tuya y está frente a ti, suerte.

De amor

 

Los últimos (2010)

 

  Algunos cientos de miles de seres humanos intentaban detener el tiempo. Eran los «últimos» y conocían la decisión de las máquinas: la eliminación total de los hombres. Los robots habían vencido.

  Era necesario determinar el lugar donde se originaba la energía que las alimentaba e introducir, antes de que el reloj indicara la llegada del año 2700, un virus que, por sencillo, fuera inesperado y las destruyera.

  Después; de nuevo, el hombre…

Viaja en el tiempo

 

Majestad errante (2010)

 

   El rey esperaba impaciente el nacimiento de su hijo. Había ordenado una corona de príncipe para cada año; hasta que su heredero ocupara el trono. Así lo hicieron su abuelo, su padre y así sería siempre; creía él. Al escuchar el primer llanto de la niña, sintió arruinado su reino; ¿¡una mujer al trono!?

  Dejó la decisión a sus plebeyos, marchándose errante y perdido por el mundo.

  Hasta un día cuando una benévola reina le brindó ayuda.

Majestad errante

 

Se busca (2010)


  Un retrato hablado fue lo más que pudo obtenerse y permanecía colgado en todos los sitios públicos de la ciudad; con seguridad más de mil personas observaban diariamente el bello rostro. ¿Dónde podrían encontrarla? Pero pasaba el tiempo y nada; quizás mentía el joven que denunció a la muchacha que lo había violado.

  Los investigadores comenzaban a dudar.

  La respuesta se encontraba ya a varios años-luz de distancia, la misión de lograr un embrión terrestre estaba cumplida.

Hacia otro planeta

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