Ojo vivo y Ojo vago

Esta es la historia de un par de ojos que caminaban juntos y que se miraban de reojo: Ojo vivo y Ojo vago. A partir de ahora, Ojiv, ciudadano de Colirio y Ojav humanoide de Indiferencia, un lugar donde todos parecían uno.

Un día Ojiv, decidió ir a visitar a Ojav, para proponerle una dosis de Colirio. Después de una larga conversación, este, haciendo honor a su nombre, seguía indiferente.

Ojiv ansiaba contagiarle la visión crítica de su aún ojo vivo. Anhelaba compartir con él otras opciones posibles para salir de Indiferencia.

Ojav, acostumbrado a emitir opiniones indiferentes no entendía la insistencia de Ojiv; así que, dentro de su laxitud, se le ocurrió preguntar el porqué salir de ese lugar donde ni bien ni mal la vida iba pasando:

-A ver Ojiv, ¿Para qué necesito migrar a Colirio si aquí no estoy ni bien ni mal?

Ojiv, armado de paciencia, se lo volvió a explicar:

-Si tu ojo sigue vagueando al igual que el resto de todos los ojos de Indiferencia, llegará un día que dejarás de ver por completo; me contagiarás a mí y, al final, seremos dos ojos vagos esperando la ceguera total.

-Ya -respondió Ojav -, pero, yo no quiero agotar a mi ojo. Indiferencia mira por mí. Todo está organizado de tal manera que yo no tengo que preocuparme por nada. Aquí mi voto es indiferente, ¿qué más necesito ver?

Además, te recuerdo que el sistema que gobierna es Cracia; nos observa y vela por todos los Ojos vagos para que sigan vagos. ¿Qué puede importar lo que yo pueda ver con un ojo vivo si Cracia lo controla todo en Indiferencia?

Ojiv indignado con las justificaciones de Ojav, seguía apostando para que el ojo vago migrara a Colirio.

 

Colirio y Ojo vivo

-Mira, en Colirio, los ojos son independientes, libres en su pensar y hacer. Disponen de visión múltiple y son muy creativos. La vida se disfruta con los dos ojos; se siente, se participa en las decisiones de la comunidad cuando surgen problemas del tipo que sean; la educación es creativa y participativa, y, como en cualquier lugar, existen reglas que se debaten por el bien de la comunidad. Además, el dinero no es lo más importante. Los políticos están al servicio del pueblo. Los demás ojos ven y aportan soluciones; se manifiestan libremente sin que eso suponga la expulsión de Colirio. Vamos, que se fomenta el arte de convivir, no el arte de alienar ni de hacer de la política un negocio.

Esta implicación me hace ser partícipe de todo lo que concierne a mi comunidad y, por ello, el resto de los ojos vivos de Colirio podemos hablar libremente, opinar según nuestro criterio sin que ningún ojo se asuste, y nos ningunee por pensar diferente.

Ojav escuchaba con la desidia característica de quien carece del más mínimo interés por nada.

- ¡Tú no vives en Colirio! ¡Eso es Utopía! - interrumpió Ojav - A mí, ya no me interesa la política ni me interesa ser partícipe de ella.

- ¡Hay que tomar acción, Ojav!

Yo abandoné Indiferencia porque me di cuenta de que, durante mucho tiempo, delegué mi ruin subsistencia a un grupo de seres indolentes, profetas del dinero ajeno, estudiosos del arte de manipular y de subyugar la existencia de millones de seres. Por suerte, conseguí salir antes de que mi ojo vivo perdiera la visión crítica por completo. Cuando desperté de la pesadilla, no dudé un instante en trasladarme a Colirio, donde puedo ver con claridad otra realidad.

Ojav, parpadeando y pareciendo salir de su indiferencia, respondió:

-De todas formas, no sé a qué viene tanta preocupación. Yo sigo viendo a los otros ojos vagos sumidos en la indiferencia; preocupados simplemente por la subsistencia y dando las gracias por ser explotados por esta globalización que nos tiene a todos anestesiados. La gente cada vez utiliza menos sus ojos para mirar a la gente con amor y alegría. Tropiezo cada dos por tres con personas de toda índole caminando con aparatos en sus manos y los ojos puestos en ellos. No hay saludo. No hay disculpa. No hay interés por el otro. El ego se ha apoderado de todos los ojos que de bizcos pasaron a vagos y, mucho me temo, que estamos en el camino de la ceguera. Si el contacto humano se pierde, no se aprecia, pronto desaparecerá la visión total y la indiferencia se apoderará definitivamente de todos los ojos.

Ojiv, atento al discurso de Ojav, se dio cuenta de que Ojav estaba completamente instalado en Indiferencia. Ese ojo vago había perdido la claridad por completo.

Las pestañas de Ojiv, con una gran tristeza y desasosiego, comenzaban a cerrarse. Un gran sopor, recorría su lagrimal. El aire de Indiferencia estaba haciendo mella en su visión. Una extraña sensación aparecía en su parabrisas visual. El esfuerzo por mantener sus ojos abiertos era cada vez mayor; temía que Indiferencia se apoderara definitivamente de su claridad… había de salir huyendo sin más demora hacia Colirio, antes de quedar atrapado por Indiferencia.

Mientras tanto, Ojav…zzzzzzzz.

Elojo vago y el Ojo vivo

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