El colesterol: ¿Amigo o enemigo?

 

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo la principal causa de muerte en los países occidentales, provocando en España el 30 por ciento del total de las defunciones y un gasto sanitario inusitado debido a las invalideces y bajas laborales que conllevan. La base común de estas enfermedades es la aterosclerosis, proceso complejo que se inicia en épocas muy precoces y se desarrolla lentamente para manifestarse —en ocasiones, como en la edad media de la vida, de forma dramática— por un infarto de miocardio, un ictus o una muerte súbita.

En esta secuencia de acontecimientos intervienen los llamados factores de riesgo, siendo el aumento del colesterol en sangre, el incremento de las cifras de presión arterial y el tabaquismo los principalmente involucrados, sin olvidar la diabetes, la obesidad y el sedentarismo, que también tienen papeles protagonistas.

El colesterol es una grasa que circula por la sangre y es necesaria para mantener la estructura e individualidad de las células, ya que forma parte de su membrana. Asimismo, es fundamental para la elaboración de numerosas hormonas, entre las que se encuentran las hormonas sexuales, por ejemplo.

En general, se recomienda que los niveles de lípidos en sangre sean:

- Colesterol total con valores inferiores a 190 mg/dl y LDL colesterol menor de 115 mg/dl en personas que no tienen enfermedad coronaria pero con algún factor de riesgo coronario además de los lípidos elevados (hipertensión arterial, fumadores, obesidad, vida sedentaria, antecedentes familiares de infartos prematuros…).

- Los enfermos que tienen algún problema en sus arterias coronarias o son diabéticos o tienen múltiples factores de riesgo deberán tener el colesterol total con valores inferiores a 175-155 mg/dl y el LDL colesterol menor de 100-80 mg/dl. El HDL presentará valores superiores a 45-40 mg/dl y los triglicéridos inferiores a 150 mg/dl.

Recomendaciones

Es muy importante recordar que, aunque no produce síntomas, esta situación, si se asocia a obesidad abdominal, favorece el desarrollo de diabetes del adulto y accidentes cardiovasculares. Lo más importante es realizar una vida sana y seguir las siguientes recomendaciones:

- Hacer ejercicio. Es conveniente hacer al menos 30 minutos diarios durante cinco días a la semana. No es necesario realizar un ejercicio extenuante, pero sí mantenido.

- Evitar el alcohol. Su ingesta aumentará más sus niveles de triglicéridos y puede provocar interacciones cruzadas con ciertos medicamentos.

- Seguir la dieta recomendada. Debe ser una dieta baja en grasas y calorías y alta en fibras para disminuir los niveles de triglicéridos y bajar de peso.

- Leer siempre las etiquetas. Para saber qué tipos de calorías, grasas y proteínas se está ingiriendo.

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