La frase de Onna: «Si nos apuramos quizás logremos salvarlo…»dejó en suspenso a todos. Sofía, con la mirada, los hizo regresar al momento que vivían y al mismo dejó bien claras sus intenciones.

—No lo apruebo Sofía —dijo Sodoz mientras intentaba levantarla, ella había vuelto a lanzarse sobre el «cuerpo» de Teros.

 —Pero no van a impedirlo…

 No debemos comenzar un debate —dijo Onna—, yo iré con ella.

  La duda reinó en cada una de las mentes, ¿otra trampa?

  Pero la propia Sofía respondió, con una orden:

— ¡Sodoz! Prepara el portal con las coordenadas de salto exactas.

Pueden confiar —dijo Onna—, ya les dije que ellos pensaban matarme…

  Mientras se intercambiaban palabras Vilk había preparado el portal.

— ¡Ya pueden saltar! —con esa frase los “sorprendió” a todos.

  La despedida fue rápida y corta, no así la incertidumbre asumida por los colegas al ver desaparecer el portal.

Portal del tiempo

 

Onna y Sofía llegaron a un lugar desértico y yermo. Pero no se amilanaron, habían ido en busca de Teros y lo encontrarían.

— ¿Aquí fue el «intercambio»? —preguntó Sofía con incertidumbre. 

Sí, ellos «sanearon» todo antes de marcharse; como siempre se hace —dijo Onna.

  Sofía la miró y prefirió no responder, sino preguntar:

— ¿Y Teros?

Su cuerpo debe estar cerca.

— ¿Su cuerpo?

Ya él está muerto Sofía. Pero no te dejes vencer, busquemos.

  Los aparatos detectores no respondían.

  Y el tiempo continuaba su cuenta regresiva…; el portal estaría abierto solo dos horas terrestres.

  Caminaban una al lado de la otra, despacio y a escasos tres metros de separación; Sofía notó un brusco cambio en su medidor de humedad.

  Tenía delante una pieza cuadrada, metálica, oscura, de aproximadamente metro por metro y con un  grabado que no podía razonar.

Orden de muerte

 

Y con una señal pidió a Onna acercarse.

— ¿Sabes qué es esto?

¡No lo toques! —gritó Onna.

  Sofía se asustó, se asombró al mismo tiempo retrocedió varios pasos.

— ¿Qué es?

Esa fue la orden enviada para eliminarnos a Teros, a mi y a…

  Dejó de hablar.

¡Todos los de mi mundo que están en la Tierra ya deben están muertos!  —continuó Onna—. Así nos orientaron: ¡SI SON DESCUBIERTOS TODOS DEBEN MORIR!

— ¡Pero cómo!

Auto eliminarnos.

  Varios segundos tardo Sofía en reponerse de lo que acababa de oír. Y entonces volvió a insistir con Teros, solo faltaban doce minutos.

Regresemos Sofía, él ya debe ser polvo cósmico y ellos, los míos, van a volver  —hizo otra pausa—. Para salvar a tu mundo debemos interceptarlos en el espacio. Y solo podemos hacerlo desde el  tiempo al que pertenecía tu Teros.

  Pero estupefactas vieron cerrarse el portal. ¡Se habían alejado demasiado! 

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