¿Recuerdan lo ocurrido en Farringdon?

  Teros, un joven del FUTURO, fue abducido por una «muchacha» extra terrestre. Y en ese mismo momento Antonio, de los de AHORA, logró atrapar a una de las invasoras.

 

  Parecían estar parejas las condiciones: ellos tenían a Teros y los colegas habían capturado a una de los que intentaban conquistar la Tierra.

 

  Después de cruzar en Farringdon el portal de regreso y llegar al «centro de mando» en la casa de Sofía; Sodoz comenzó de inmediato a repartir tareas. Ya Sagela se notaba bastante recuperada y fue con Sofía en busca de alimentos. Él y Antonio tratarían de obtener la mayor información de la «joven» capturada; mientras Vilk y Felipe se mantendrían en constante movimiento por la casa, porque no podían descartar la llegada de algún equipo de rescate.

— ¿Por qué vinieron? ¿Con qué intenciones? —con esas dos interrogantes intentó Sodoz romper el silencio de la capturada.

  Antonio esperó pocos segundos:

—Dinos al menos tu nombre «ella» seguía sin hablar.

— ¿Por qué se lo llevaron? —con esa pregunta de Sodoz sí logró que reaccionara.

Para prevenir. —respondió a secas.

 

 

  Al mismo tiempo Teros era interrogado en una sección de la nave a donde había sido trasladado. Y que en esos momentos orbitaba la luna.

¿Cómo nos descubrieron?

—Ustedes irradian una energía desconocida en nuestro planeta —respondió Teros muy rápido.

¿Y cuál era la intención de ustedes?

—Detenerlos, por supuesto. ¿Cómo podíamos permitir, si ya los habíamos detectado, que acabaran con la vida en nuestro planeta.

¿Y cómo lo harían?

—Eso yo no lo sé, pero seguro que…

  Un sonido agudo interrumpió la respuesta de Teros. Seguidamente se escuchó la orden de salirse del sistema estelar. Ya se había enviado el mensaje a la Tierra.

 

 

— ¿Por qué este planeta? —Sodoz elevó la voz tratando de imponerse al silencio de la «muchacha». Y lo logró.

Los observamos hace milenios.

— ¿Y? —expresaron ambos a la vez.

  La interrogada volvió a enmudecer, como esperando algo. Y fue Vilk quien entró al cuarto con una expresión tremenda de asombro.

—Se abrió un portal frente a nosotros y apareció esto —estiró a las manos de Sodoz algo parecido a una linterna; sin serlo.

  Sofía y Sagela llegaban en ese momento a la casa y también escucharon la voz que salía del aparato: Nos alejamos al centro de la galaxia y estamos dispuestos al trueque. Quien está con ustedes sabe cómo hacernos llegar la decisión que tomen

  ¡Los seis colegas giraron la mirada inmediatamente! La «muchacha» levantó la vista y los enfrentó.

Ustedes deciden.

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