RECUERDEN QUE,Sodoz, Vilk, Felipe, Sofía y Onna se encuentran con miles de myyerianos en punto del Universo donde estos habían decidido esconderse al escapar de la Tierra después de recibir la orden de autodestrucción. El encuentro, al principio es algo tenso, no es fácil para los COLEGAS compartir con quienes intentaron destruir su mundo.

 

Saguna es la capitana al frente de aquellos “escapados” y hace el mayor esfuerzo por el entendimiento.

— ¡Pero ustedes fueron a matarnos! —así, en sus trece, se mantenían especialmente Onna y Sofía.

Eso no podemos negarlo —respondía Saguna—, pero de verdad nos avergüenza.Yales hablamos de nuestra intención de responder con un ataque a Myyeria.

—Pero, ¿cómo lo harían? —la pregunta de Sodoz provocó un tremendo silencio; los myyerianos se miraban buscando un apoyo mutuo—.Ese silencio soloratifica que no confían en nosotros —concluyó Sodoz.

—Quizás hayan desistido de exterminarnos —ahora hablóSofía—, pero siento que nos consideran inferiores —dijo esto con Teros en su mente.

¡Para nada! —respondieron casi al instante varios myyerianos.

  El intercambio de expresiones comenzaba a subir de nivel; incluso uno de los myyerianos intentó atacar a Felipe.

Y Saguna toma una decisión:

Vamos a probarle que no mentimos —expresó en voz alta—, síganme al hangar.

— ¿Hangar? —preguntaron los cinco COLEGAS.

Quizás no llegue a serlo, pero son naves que logramos traer con nosotros al escapar de la Tierra.

Eran más de cien naves, pero todasen estadodeplorable. Saguna, los COLEGAS y algunos myyerianos caminaban muy despacio junto a ellas, observándolas.

Vilk tocó una intentando determinar el metal.

En la Tierra no existe —le aclaró uno, que ya mostraba experiencia en el rostro—; yo soy su piloto.

  Él mismo les explicó que cuando ellos recibieron la «orden»de autoeliminación muchos no tuvieron la rapidez necesaria para extirparse el micro ship que se les había insertado al partir a la conquista de la Tierra.

Condición que todos aceptamos… —aclaró Saguna—; de la que nos arrepentimos —concluyó bajando la cabeza.

  El experimentado piloto continuó diciendo que también las naves estaban programadas para destruirse y comenzaron a explotar cuando ya estaban a decenas de kilómetros de altura. Muchas se destruyeron totalmente y las otras eran esas que tenían delante: ciento catorce.

  Después de caminar un rato más por el «hangar»Sodoz hizo un aparte con Saguna.

 

  La idea de Sodoz se concretó al tercer día; cuando junto a Saguna y al piloto myyeriano cruzaba un portal de espacio-tiempo para llevar a los ingenieros terrestres de su época los diseños de las naves y una tarea: «repararlas».

 

Vilk y Felipe partieron por otro portal en busca de Sagela y Antonio. Nuevamente se unirían los COLEGAS, ahora en una misión más complicada: unirse a los myyerianos para devolver el ataque recibido en La Tierra y tal vez así evitar una posible nueva invasión. 

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