Codicia en la red (parte 1)

Sigue leyendo segunda parte del libro Codicia en la red

 

Nunca nadie supo el por qué pero la CODICIA mata y es tan seguro como lo que se cuenta en esta novela. Se trata de cómo la voracidad puede matar, no sólo al dueño de la misma sino, a muchos de los que se acercan a este tipo de personas enfermas por conseguir aquello que pretenden con ansia y sin importar todo aquello que se cruce por su camino. No importan los sentimientos, el daño que pueda producir, ni las herramientas para llegar al final. Una historia de moralidad profunda, amor, odio y sentimientos tan diferentes que hacen de esta novela, una envaucadora atracción literaria, que no podrás evitar seguir capítulo tras capítulo.

CAPÍTULO I CODICIA EN LA RED

Bianca era sencilla. Esa es la mejor palabra que la podía describir. Seguramente tú y yo conocemos a alguien que pueda llevar una vida parecida a la que Bianca podía llevar. No era excesivamente hermosa pero tenía un cierto atractivo que dejaba huella a simple vista, lo que la había hecho conseguir grandes éxitos en la empresa donde trabajaba hacía cerca de una década. Trabajaba de asesora comercial en Cosmetics Shy, toda una institución en el mundo de la cosmética y los perfumes tanto para el público femenino como para el masculino. Sus andaduras por la empresa no fueron fáciles, la empresa llevaba mucho tiempo en marcha y su propietario hacía lo imposible por sacarla adelante. Su nombre era Leonardo y era una persona volcada en su trabajo y su empresa, y supo transmitir ese mismo empeño y dedicación a una chica joven que gozaba de la ilusión propia de la obtención de su primer trabajo.

Leonardo era una persona entrañable y familiar fuera de la oficina. Estaba casado y en esos momentos, tenía dos hijos con la mujer que le había apoyado continuamente en el empeño de sacar adelante esta empresa. Claudia era trabajadora también y aunaba esfuerzos en las labores administrativas de la empresa y era usual verla pasar gran cantidad de horas en su despacho, discutiendo con su ordenador o su teléfono fijo.

Bianca fue contagiada por ese espíritu de lucha desde la primera vez que puso los pies en aquellas oficinas. En la actualidad, formaba parte de un gran equipo comercial que se había formado a lo largo del tiempo con la ayuda del hijo mayor de Leonardo: Jake.

Jake había heredado de Leonardo, ese poder de superación que su padre seguía teniendo después de 20 años al frente de la empresa. Había formado una familia feliz con una mujer discreta llamada Sony y de la cual, estaba enormemente enamorado pero tanto amor no daba sus frutos en una descendencia tan deseada por parte de ambos. Jake tenía madera de líder y la de empresario de éxito, aunque carecía a veces de la paciencia que requieren los negocios. Hacía operaciones comerciales que sus padre temblaba cuando tenía conocimiento de ello pero que, en la mayoria de los casos, resultaba con un éxito rotundo. Era un comercial agresivo con un don especial para producir ventas gracias a su apariencia sencilla pero impecable ante la cual, ninguna mujer podía evitar comprar algún producto de su catálogo. Había hecho clientes a varias cadenas de tiendas y conseguido contratos con los almacenes más importantes del país y convirtiendo Cosmetics Shy en una de las empresas más importantes de la comarca, facturando varios millones de dólares al año.

Bianca aprendió mucho de Jake. Él tenía algunos años más que ella pero cuando Bianca entró a formar parte de Cosmetics Shy, la compenetración entre ambos fue perfecta y en la mayoría de las operaciones que ella consiguió al principio, estuvo acompañada por Jake. Era un hombre divertido y a pesar de esos 5 años de diferencia de edad, hicieron una pareja laboral perfecta y Bianca fue cogiendo rápidfamente la filosofía de venta de Jake. En los primeros tiempos, pasaron muchas horas juntos y la complicidad fue cada vez mayor, incluso Bianca parecía, a veces confundir sentimientos pero era algo imposible, ya que Jake reconocía en todo momento estar completamente enamorado de Sony, que en aquellos momentos ya era su novia. Incluso, Jake llegó a contarla algunas confidencias sobre su relación con Sony, cosa que la molestó especialmente. Bianca se veía desbordada por la sonrisa de Jake, le parecía un chico simpático, agradable y apuesto vestido con su traje oscuro y su corbata, los zapatos siempre relucientes y brillantes, siempre perfectamente afeitado y aseado, que contrastaba con lo que había sido su padre para ella.

El padre de Bianca se llamaba Jared y siendo ella muy pequeña, empezó a sufrir una severa adicción al alcohol, lo cual la llevó a una infancia difícil y una vida poco feliz para su madre que sufría a menudo las consecuencias del mal estado en que llegaba a casa Jared. Su madre falleció cuando Bianca tenía 16 años, hecho que agravó la enfermedad de su padre y se vio obligado a ingresar en un centro de desintoxicación dejando a Bianca en manos de los servicios sociales. Con mucha ayuda y apoyo psicológico, Bianca pudo encauzar su vida, abandonando su hogar y trasladándose al apartamento de Manhattan, donde actualmente vivía. La relación con su padre era inexistente ya que, desde que tomaron el mando los servicios sociales del condado, concluyeron que era mejor para ambos que no se vieran. Los primeros momentos de Bianca tras el alejamiento de su padre, fueron difíciles pero lo podía comprender perfectamente y aunque los momentos que le invadía la soledad se volvían duros, entendió que, sin duda, era lo mejor para ella.

Con el paso del tiempo y pese a su juventud, Bianca se fue haciendo fuerte año tras año. Su primer trabajo fue de camarera en una cafetería de la ciudad. Aconsejada siempre por el personal de asuntos sociales, aceptaron que Bianca fuera candidata a aquel puesto de trabajo que la obligaría a tratar y relacionarse con gente y que estuviera ocupada la mayor parte de su jornada laboral. Sin duda, los psicólogos llegaron a la conclusión que sería muy positivo para ella, un puesto de trabajo basado en el trato personal con los clientes que frecuentaban aquella cafetería. Bianca se integró perfectamente desde el primer momento. La mayoría de los clientes venían de los edificios de oficinas que abundaban alrededor de la avenida. Personas escondidas detrás de cuidados trajes que no dejaban de ser educados y respetuosos con Bianca, que la veían dulce, joven y con ganas de satisfacerles. Rápidamente su dulzura y atracción fue dejando huella en cada uno de los clientes que acudían a desayunar a la céntrica cafetería.

Había varias personas que solían ir a.....

Esta novela no ha sido editado nunca pero realmente me ha emocionado desde la primera vez que la leí. Frecuenta este artículo frecuentemente porque pronto colgaré el siguiente relato.

Sigue leyendo segunda parte del libro Codicia en la red

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Codicia en la red  Primera parte

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