Por favor lee la primera parte antes de empezar con este artículo.

Codicia en la red (Libro online) Parte 1 

 

 

Había varias personas que eran asiduas a la cafetería donde Bianca trabajaba. Sobre todo la llamaba enormemente la atención un grupo de jóvenes que se reunían cada mañana, para desayunar en un rincón del establecimiento. Quizá era por la proximidad en cuanto a la edad de los componentes del grupo pero había algo que la atraía poderosamente. Era un grupo de dos chicos y una chica que aparecían cada mañana y a la misma hora, uno de ellos se acercaba a la barra y pedía a Bianca siempre lo mismo. Como ya lo sabía, cuando les veía aparecer, preparaba rauda y veloz todos los desayunos y antres de que se pudieran quitar el abrigo ya venía Bianca con sus correspondientes desayunos.

Uno de estos tres chicos siempre estaba tecleando su ordenador portátil. En cuanto se sentaba en la mesa, sacaba cuidadosamente el portátil de su funda protectora y lo encendía sin parar de hablar. Eran tres personas jóvenes que realmente parecían llevarse muy bien y cada día, Bianca sentía más curiosidad por ellos, intentando derrrochar su simpatíca con ellos. Realmente, dio frutos ya que, en pocos días, la fémina del grupo fue la que más entablaba conversación con Bianca. Era una chica muy agradable y simpática. Su nombre era Sony y llevaba poco tiempo trabajando en Cosmetic Shy. Era una de las empresas del gigantesco parque empresarial. Por entonces, era una empresa muy pequeña y familiar pero que su dueño había hecho los esfuerzos de establecer su empresa en el centro financiero de la ciudad, pronosticando grandes beneficios. Sony estaba contenta trabajando en aquella empresa y fue cogiendo confianza con Bianca, a medida que pasaban los días.

En una de estas conversaciones, Bianca susurró algo al oído de Sony.

- ¿El del ordenador? - Preguntó sorprendida, Sony.

- Schsssssssss - Chistó Bianca

Las dos rieron juntas. Mientras los dos chicos se miraron sonriendo pero sin entender absolutamente nada.

Efectivamente, el chico del ordenador era Jake. Todas las mañanas, mientras Sony, su hermano y él desayunaban, aprovechaba con el portátil para seguir trabajando. Leo y Sony eran los que empezaron a entablar amistad con Bianca que, aunque no tenía mucho tiempo disponible a esas horas, siempre encontraban el momento para acercarse y entablar conversación.

Otro señor que despertaba cierta curiosidad en Bianca era alguien que, cada mañana, también acudía a la cafetería. Su vestimenta era más informal y no iba nada acorde con las personas que frecuentaban el establecimiento. Era una persona seria que no hablaba con nadie, se acercaba a la barra, pedía su café manchado y se sentaba en una mesa mientras leía la prensa que había disponible para los clientes. Parecía un señor muy educado y de cierta edad que parecía no tener nunca nada que hacer.

Sony y Bianca siempre bromeaban respecto a aquel hombre misterioso que acostumbraba a sentarse solo. Jake les llamaba la atención y les decía que no era justo que se rieran de él, mientras seguía con su mirada en la pantalla de su ordenador.

- No nos estamos riendo de él, Jake - dijo Sony

- Déjalas por favor. Ya sabes que es su rato de descanso y a veces desvarían un poco- dijo Leo

- Lo único que digo es que no deberían reirse de él. - Puntualizó, de nuevo, Jake.

- ¿Le conoces? - Preguntó Sony.

- No. - Contestó Jake.

De nuevo, Sony y Bianca se miraron y a los pocos segundos escaparon sendas carcajadas de sus gargantas, mientras Jake seguía mirando la pantalla de su ordenador moviendo la cabeza de un lado para otro.

Jake tenía una capacidad innata para estar en todo. Mientras tecleaba su ordenador, participaba en las conversaciones de Sony y Leo o de Sony y Bianca, además, si entraba alguien a la cafetería, sin mirar, Jake le saludaba pronunciando el nombre de la persona en cuestión. Jake demostraba una capacidad increible de recordar hechos que era capaz de reproducir tal cual se habían producido, sin importar el tiempo que hubiera transcurrido. Era una persona muy sociable, a pesar del apego a su ordenador. Al final, siempre había alguien que dirigía sus palabras hacia él. Cuando conocía a alguien, siempre se presentaba como Jake Caprani Shy, era curioso pero inconscientemente, la otra persona también pronunciaba sus apellidos o al menos el primero de ellos. Era un chico abierto y llegó a conocer  prácticamente a todo el mundo que visitaba la cafetería. Todo el que entraba le saludaba e incluso más de uno se acercaba a la mesa y hablaba con él mientras Leo y Sony seguían hablando de sus cosas, ausentes a la conversación de Jake y el nuevo interlocutor. El jefe de Bianca bromeaba con ella diciendo que le tenían que contratar como relaciones públicas de la cafetería.

 LA PRIMERA VISITA

Bianca se levantó por la mañana. Los nervios no la habían dejado apenas dormir. Era su primera visita a un futuro cliente e iría acompañada de Jake. Eso la aliviaba un poco porque Jake siempre había confiado en ella y sus palabras la llenaban de euforia y confianza ante el nuevo reto de su vida: Trabajar en Cosmetics Shy.

Era temprano. Había llegado media hora antes a la oficina pero Jake insistió en la importancia de preparar muy bien la jornada de trabajo. Tenía mucho que aprender, el catálogo de productos era interminable y cada uno de ellos tenía beneficios distintos para tan diferentes cosas. Nunca se había imaginado que la cosmética tuviera tal variedad de productos que casi había enloquecido intentando aprenderlo todo en los últimos días.

CODICIA EN LA RED ( tercera parte)

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