La Compañía General Española de Coches Automóviles Emilio de la Cuadra, Sociedad en Comandita, era una empresa española fundada en Barcelona en septiembre de 1898 por el militar español, capitán de artillería e ingeniero industrial Emilio de La Cuadra Albiol.

Estos coches parece ser que estaban un poco reservados para poderes adquisitivos poco populares y era muy difícil verlos en cualquier calle, ya que los que se podían permitir el lujo de poseerlos, no eran vulgares trabajadores.

Fue a sugerencia de Carlos Vellino, que era un ingeniero de origen suizo que trabajaba en la fábrica, de La Cuadra que fue contrató en agosto de 1899 a un joven ingeniero suizo de 21 años que llevaba trabajando en Barcelona desde hacía varios meses, Marc Charles Birkigt Anen.

Sucedió que tras algunos avatares del Marc Birkigt que construyó varias unidades en 1900 probando un motor de explosión que resultó un éxito gracias a su gran calidad, sencillez y funcionalidad, que se destaco claramente sobre los restantes del mercado, y fue que Birkigt diseñó dos motores, ambos de dos cilindros de 4,5 y 7 CV respectivamente, que fuerón mediados de 1901 los vehículos de La Cuadra comenzaron a estar listos.

Más tarde, ya en noviembre de 1902, José María Castro Fernández, que era uno de los principales acreedores de La Cuadra constituyó, una vez  apoyo financiero, la sociedad J. Castro, Sociedad en Comandita, con el constructor Hispano Suiza de Automóviles, asumiendo el personal de la anterior compañía.

Sucedió que el nuevo modelo de Castro tuvo un gran éxito de acogida y se vendieron cuatro unidades, una de ellas en 1903 al empresario del sector de las artes gráficas Francisco Seix, gran admirador de los diseños de Marc Birkigt y que ya tenía un pequeño bicilindro de la Cuadra.

Marc Birkigt estaba trabajando en el desarrollo de un nuevo motor, al parecer un 4 cilindros de 2.545 cc y 14 CV, que fue el primer 4 cilindros creado por Birkigt y presentaba como la aparición de dos árboles de levas, uno para la admisión y otro para el escape.

En marzo de 1904 se cerró la compañía, cuando Birkigt estaba en pleno diseño de un nuevo motor, una evolución del 14 CV.

 

Podemos hacernos una idea de como eran los tiempos  mirando que el capital inicial de la empresa se cifra en 500.000 pesetas, 3.005 de las cuales se emiten la mitad en 1904, y al año siguiente la mitad restante, quedando así 1.000 acciones de 500 pesetas.

El rey de España, Alfonso XIII, era un gran aficionado al mundo del automóvil y pronto tuvo un gran interés por la marca, y es que no era para menos, ya que los coches hispano suizas de aquel tiempo eran como podéis ver, todo un lujo.

Este es el hispano Suiza de Alfonso XIII.

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