La tecnología de la información ha sufrido una evolución importante, adquiriendo cada vez mayor peso en nuestra vida personal y en nuestras gestiones profesionales y revolucionando de esta manera el uso que hacemos de la citada tecnología.

Hay dos modelos que continúan dominando las tecnologías de la información.

El primero de ellos es el clásico modelo de ordenador central que contiene todos los datos y que da cobertura al resto de ordenadores conectados a él.

El segundo modelo, más reciente, sería el de servidor-cliente. En el que una empresa especializada o un software concreto nos permite acceder a la información.

Y actualmente aparece un tercer modelo, el cloud computing, que nos permite volcar nuestros datos en la red y tener acceso a ellos desde cualquier equipo y en cualquier lugar, minimizando el riesgo de pérdida de los datos y permitiendo que aumente la productividad.

El usuario, ya sea empresario o particular, puede acceder a aplicaciones simplificadas residentes en la red que difieren mucho de los complicados software instalados en los pc con una cantidad ingente de funciones que el trabajador o particular jamás llega a utilizar.

De esta manera se reducen los costes y el consumo energético y se aumenta la calidad y cobertura de servicio para los usuarios de este modelo.

Para acceder a este tipo de tecnología existen dos vías.

Una de ellas son los “clouds públicos” hacer uso de servicios que ofrecen otras empresas a partir de sus entornos de cloud computing.

O por otro lado el “cloud privado” en el que organizaciones que ya cuentan con infraestructuras en tecnología de la información, pueden hacer que esta evolucione hacia el nuevo modelo.

Si bien, antes de elegir esta segunda opción es aconsejable evaluar la viabilidad técnica y económica, ya que se trata de una transformación que no es sencilla.

Entre las empresas que han apostado en firme por este nuevo modelo se encuentra IBM, que ofrece distintas soluciones de cloud según las necesidades de su cliente, con un amplio abanico de alternativas que se adaptan a los requerimientos del usuario, respondiendo con la capacidad de adaptación propia de las infraestructuras dinámicas en las que se enmarca.

Y apostando por un cambio en las tecnologías de la información en el que los recursos se proporcionan sin necesidad de ningún tipo de infraestructura física concreta, suministrando los recursos al usuario final a través de internet o de la intranet y ahorrando los costes de mantenimiento, equipo, aplicaciones y espacio físico.

Para aquellas empresas o particulares menos involucrados en  los cambios tecnológicos puede que este salto a la nube no se vea tan claro, seguramente planteando dudas sobre la seguridad de los datos y el acceso a los mismos.

Sin embargo el cloud está preparado para responder al explosivo incremento del número de dispositivos conectados a Internet de forma fiable y segura y con escabilidad elástica que es capaz de adaptarse a los cambios en  la demanda con los que no contábamos previamente.

Sin duda trabajar en la nube ofrece una serie de comodidades que el resto de modelos, por sus limitaciones físicas o de acceso,  no pueden permitirse.

Comparte este Goo:

¿Tiene contenido inapropiado?

Comparte este goo con un amigo: