Capital de la provincia del mismo nombre,  ubicada en la porción centro-sur de la misma. La ciudad transitó en su proceso de fundación por un largo período caracterizado por momentos de asentamiento. Durante esos años los factores geográficos, económicos, políticos-sociales, religiosos y arquitectónicos posibilitaron conformar el núcleo poblacional más importante de la zona conocida como Vueltabajo.                                                                                                                                                                                                                    Su desarrollo comienza por la zona del río Guamá y se le da este nombre al sitio por el Cabildo de la Habana, el 19 de julio de 1641.
Al principio consistió en un primitivo vecindario con un reducido número de viviendas en las inmediaciones de los caminos Abajo y del Sur, nombradas hoy Gerardo Medina e Isabel Rubio. El caserío situado en las márgenes del río Guamá a finales del siglo XVII comienza a crecer y en el año 1750 ya conformaba un pueblo enmarcado por este río y por el Arroyo Galiano.

En el año 1813 se crea el ayuntamiento, integrado por un alcalde, cuatro regidores y un síndico, pero este nunca llegó a organizarse ni funcionar.                                                       

A partir de 1826 es que se evidencia un verdadero desarrollo. Se construyen edificios que, por la función que cumplen, elevan su categoría social. En 1827 el pueblo contaba con dos calles, 45 casas y 260 habitantes. En la década del 40 el desarrollo urbano es más significativo.

Se termina el Paseo de la Alameda en 1843.

Ya en 1847 el pueblo tenía 128 casas y en 1853 vivían en Pinar del Río 1480 personas en 365 viviendas.

Se utiliza la teja para la cubierta y algunos inmuebles se construyen con paredes donde de materiales más sólidos, aunque continúa el uso de la madera como elemento fundamental de la construcción.

 1856 se tiende un puente sobre el río Guamá que permite a Pinar del Río la posibilidad de comunicarse con otras poblaciones por vía terrestre.                                                                                                                                              El 10 de septiembre de 1867 que se le concede a Pinar del Río el título de Ciudad por Orden Real.

 1878 se instala el telégrafo y en 1893 comienza el servicio de luz eléctrica. El ferrocarril llega hasta allí en enero de 1894. En 1898 la ciudad cuenta ya aproximadamente con 10 000 habitantes y se hace necesario la construcción de inmuebles que apoyen esta actividad.       

En los inicios del nuevo siglo se evidencia más el desarrollo de la ciudad, no tanto físico como social. Los límites naturales de la ciudad comienzan a trasponerse por la burguesía y la clase media de alto poder adquisitivo. Se construye fundamentalmente hacia el este, donde los terrenos son más altos y más frescos y tienen un alto nivel paisajístico.

El sur se evita por ser más propenso a inundaciones.  
Al final del año 1918 se ejecuta un plan de construcción de paseos y edificios públicos importantes. En el 1920 había cuatro calles pavimentadas: Recreo (actual Isabel Rubio), Vélez Caviedez, Martí y Alameda.

Entre 1940 y 1950 se construye el alcantarillado

La población en el año 1958 ascendía a unos 48 000 habitantes.                                                                                                              En el período revolucionario la ciudad crece en dos direcciones principalmente, cruzando el río Guamá, donde se construye el grueso de viviendas, obras educacionales y de salud. En dirección sur-suroeste se conforma la zona industrial.
En el año 1972 se realiza un Pronóstico de Desarrollo de la Ciudad, construcciones de viviendas, en cinco micro distritos; además, un nuevo centro de servicios generales. 

En 1975 se construye un moderno acceso a la ciudad y se comienza a ejecutar la autopista de Pinar del Río.

 

Elementos urbanísticos importantes

 

Fábrica de Guayabita.

Inmueble ubicado en la calle Isabel Rubio # 189, allí se procesa y elabora la deliciosa y aromática bebida Guayabita del Pinar; industrializada y comercializada desde 1892. Conforma por el sincretismo de lo mejor de las tradiciones licoreras españolas y de las delicias de un fruto que se da en el territorio. Es un símbolo de  identidad  cultural  que impregna al territorio con un Sello de  Distinción,  por  ser  una  bebida  única  de  su tipo en el mundo, vigente a más de un siglo con autenticidad,  calidad,  demanda  y  exclusividad,  con propias  tradiciones artesanales de llenado, tapado, etiquetado y embalaje. Constituye hoy uno de los puntos de mayor interés para quienes visitan el territorio.

Desde 1906 esta bebida quedó registrada como Licor especial. La Guayabita nació para quedarse en la memoria de los que con enorme placer han degustado bouquet. Su producción responde a los procedimientos manuales de antaño, lo que le confiere otros atractivos al producto. Es la bebida típica de la provincia. En 1906 obtuvo el Premio de Comercialización, en 1911 el ler Premio de laFeria de La Habana; en 1924 conquistó la Medalla en la Feria de Roma.

 

El Palacio de Guasch.

Se construyó en 1840 para el señor Pedro de Angeliu, asesor del Teniente Gobernador Carmelo Martínez, como casa-vivienda y oficina de negocios. Edificación que conserva aún buena parte de su edificación original. Su obra ha devenido en símbolo arquitectónico de la ciudad de Pinar del Río.

Su historia: consta en las actas capitulares que los terrenos donde se edificó pertenecían a la finca denominada Santa Rosa, conocida popularmente como “El Conuco”, vendida a Francisco Guasch Ferrer por los herederos de Juan Manuel Cabada . Los planos, la dirección y ejecución del proyecto, son obra exclusiva del propio Francisco Guasch, así como las plantillas que sirvieron para la ornamentación.

Así expresaba la prensa de entonces: “Sobre la originalidad de la construcción baste decir que, en armónico ritmo, están representados en distintas fases, los órdenes de arquitectura más preciados... se encuentra ya una columna egipcia, ya un capitel dórico, una ojiva árabe, un pórtico hindú, etc...”.

La mejor calificación dada a esta obra un periodista de la época fue: “Es  la armonía del desorden”.                                                            

En la actualidad funge como Museo de Ciencias, donde se muestra la historia geológica y otras curiosidades de interés de esta región.

 

Casa de Cultura Pedro Junco.

Construida en la Loma de Cuní,  elevación donde se encuentra hoy el parque de La Independencia.

Su portal de dos fachadas fue arrendado en 1870 al Círculo de Artesanos, sociedad de instrucción y recreo para criollos. En 1889 su propietario era Don José Alonso Gutiérrez, quien dio parte del inmueble en arrendamiento para disponer en el la Audiencia de lo Criminal, implantándose en la habitación que se ubica exactamente en la esquina la sala de juicios (hoy galería “Arturo Regueiro”).                                                                                                                                               En En 1896 fue un hospital de sangre; sin dejar de ser arrendados sus portales y la esquina del inmueble, e incluso en su habitación más apartada, por la calle de San Juan se estableció una cocina pública para ofrecer alimentos a los pobres de la villa y a los reconcentrados.                                                                                                                   En En 1911 al construirse el Palacio de Justicia, se traslada la audiencia y el vacío es ocupado por la Casa Consistorial, es decir, el Ayuntamiento Pinareño hasta el año 1959.

                                                                                                   Teatro José Jacinto Milanés

El 28 de   noviembre de 1898,  deja de llamarse Lope de Vega y comienza la historia del Teatro Milanes. Este día se ofrece un banquete y un baile de honor a los generales mambises Juan Lorente de la Rosa y Antonio Varona.

Don Félix del Pino y Díaz, en uno de los discursos del banquete oficial, señaló que, habiendo concluido la guerra, le gustaría llamar a su teatro con el nombre de un dramaturgo cubano que siempre había sido de su predilección el poeta matancero José Jacinto Milanés.

 

Centro Hermanos Loynaz

Creada en febrero de 1990. Posee la biblioteca personal de la poetisa Dulce María Loynaz, quien es, para honra de todos los cubanos y las letras Iberoamericanas Premio Cervantes en 1992. La donación de esta biblioteca estuvo acompañada de muebles antiguos e importantes obras de arte. Se conservan aquí todos los manuscritos de sus libros y parte de su correspondencia, poesía inédita de la autora, condecoraciones recibidas a lo largo de su fructífera vida y una recopilación de la obra de sus tres hermanos poetas: Flor, Enrique y Carlos Manuel.

Además, se exhibe una colección de fotografías.

 

Casa del Ron

Es una moderna construcción del siglo XX, Incorporada a la actividad turística. En ella es posible degustar cualquiera de las prestigiosas marcas del ron cubano. Ofrece, además, productos muy cubanos como el café y el propio tabaco, símbolo de la región.


Fabrica de tabaco Francisco Donatién

En la transitada calle Máximo Gómez, se ubica la Fábrica de Tabaco Francisco Donatién. Es una construcción emblemática de la arquitectura del siglo XIX. Actualmente en ella se elaboran los auténticos habanos, con procedimientos artesanales con varios siglos de tradición.

        


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