Cuando Kim Jong-Il tomo las riendas del arte en Norcorea lo hizo con la intención de renovar el cine nacional, sin embargo notó en sus cineastas la falta de algo que sobraba en el cine del sur; ganas y esfuerzo. La solución parecía lógica, era necesario importar talento pero los métodos que Kim tenía en mente eran poco ortodoxos por decirles de algún modo.

Kim Jong Il

En Enero de 1978 la actriz surcoreana Choi Eun-Hee fue invitada a Hong Kong para negociar la participación en una película como directora y la posibilidad de dirigir una academia de actuación pero nada de eso era verdad. Apenas llegó a la colonia británica fue interceptada por fuerzas norcoreanas que la llevaron a Pyongyang, le dieron un tour por la ciudad, una casa lujosa y le asignaron un tutor que le enseñaría las bondades del Supremo Líder y sus logros.

Choi Eun Hee

Durante cinco años Kim Jong-Il la tuvo cerca pidiéndole opiniones sobre las artes escénicas y audiovisuales locales y prometiéndole que iba a ser la gran estrella del nuevo cine revolucionario. Aún no tenia idea de que en realidad era la carnada para secuestrar a su ex marido, el popular director Shin Shang-Ok.

Shin Shang-Ok

En el momento del secuestro de Choi el director se encontraba viajando por el mundo buscando un lugar donde poder lanzar sus películas ya que el gobierno dictatorial surcoreano le había suspendido la licencia de su estudio cinematográfico.

Cuando se enteró de la desaparición de su ex esposa Shin fue hasta Hong Kong donde también fue secuestrado. Le ofrecieron comodidades de todo tipo pero se negaron a darle información sobre la actriz. Luego de dos intentos de escape fue enviado a prisión donde lo tuvieron hasta 1983, año en que fue trasladado hasta Pyongyang donde Kim le explicó sus planes y lo reunió con Choi con quien se volvió a casar (a pesar de tener una nueva familia en Corea del Sur) por orden de su captor.

Kim Jong Il junto a Choi Eun Hee y Shin Shang Ok

La tarea de Shin era filmar películas que se mantuvieran dentro del género propagandístico tradicional pero con cierta flexibilidad que permitiera al público internacional poder disfrutar de ellas en los festivales.

En un año dirigió siete películas; dramas, musicales, historias bélicas anti imperialista e incluso un Kaiju (películas de monstruo gigante) llamada Pulgasari que hasta el día de hoy es la película norcoreana mas conocida en occidente. Esta fue la última película que Shin dirigió antes de su escape.

Choi actúo en varias de estas películas y recibió el premio de mejor actriz en el festival de Moscú en 1985.

La pareja había sido obligada a declarar en público que se habían exiliado en Corea del Norte voluntariamente por lo que para poder escapar sin recibir represalias tuvieron que diseñar un plan que les asegurara asilo en occidente. La solución fue introducir una grabadora en una de las reuniones con Kim en la que confesó todo el plan de secuestro.

En 1986 durante un festival de cine en Viena la pareja pudo escapar y conseguir asilo en Estados Unidos. Shin murió en el 2006.

Choi Eun Hee y Shin Shang Ok

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