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a Granja Escuela Ciudad "Rallo de Luz". Es una escuela que solo esta abierta en época de verano. Aquí suele haber muchos niños. Nos lo pasamos pipa y además tenemos un montón de actividades. El único inconveniente es que ay que levantarse a las horas de las gallinas eso dicen los profes y eso es una lata porque estamos de vacaciones. Nos enseñan a dar de comer a las gallinas, damos de comer a los patos, hacemos queso con leche de cabra, montamos a caballo, aprendemos a esquilar las ovejas y nos enseñan hacer bolsos y cinturones con lana. En esta granja solemos hacer excursiones por el monte acampadas con la tienda de campaña y vamos a coger moras para luego hacer tartas y así ya de paso hacer campeonatos de tarta. En este sitio también hay para los cateados clases particulares
Este sitio es muy grande tiene dos edificios; el primero que se ve nada mas entrar sirve para dar clases en la primera planta y entre en el entresuelo en los tres pisos de arriba están los dormitorios de los niños y profesores, tenemos un comedor muy grande que nos sirve también para poder hacer otras actividades en nuestro tiempo libre, hay también un salón de actos que lo utilizamos sobre todo para la despedida del verano donde hacemos un montón de festivales y también funciones de teatro.

Un poco más adelante hay otro edificios donde están los animales de la granja, cada uno de los animales tienen su cuadra y paridera. Tanto caballos, como ovejas, cabras, patos, gallinas y cerdos se llevan bastante bien es un granero bastante grande. Arriba en el campanario tenemos también palomas y hasta unas cigüeñas jeje.
Soy un niño de 11 años me llamo Pablito y me gusta hacer un montón de cosas como a cualquier niño de mi edad. Vengo todos los veranos a "Rallo de Luz" al principio me aburría mucho al estar aquí. Yo siempre vivido en la ciudad y lo de venir aquí al campo no me había mucha gracia. Sobre todo porque me hacían montar a caballo y casi siempre me tiraba; como ahora le llevo zanahorias desde que tenemos el huerto ya no me tira tantas veces y no veáis os paseos que nos damos pecoso y yo.

Ya me he acostumbrado a estar en la granja escuela: juego al fútbol, a policías y ladrones, gasto bromas a mis amigos, y estoy casi todo el día con los animales.Pero lo que más me gusta es mi ordenador portátil nunca me lo dejo en casa viene conmigo a todas partes. Con el puedo hacerlos deberes del colé, pero lo que más me gusta es jugar con el. También estudio y más este año porque no tengo más remedio. El es muy obediente cuando hago algún trabajo párale colé o hago mi propio programa; el al ser tan rápido con su Pentium enseguida me lo da. Habido días que el señoriíto no le ha apetecido trabajar y cuando yo he estado haciendo algo me ha dicho que no había espacio suficiente en la memoria o se ha bloqueado sin más. Con el juego al tetrís, a matar patos, a las carreras de coches, a las cartas, repasamos juntos el ingles. 

Todo esto lo cuento porque hace mucho cuando yo volvía de las clases de recuperación con el hueso de matemáticas de don Pino, las ciencias de la sargento doña Geltrú y el ingles de mister Simplón.

Cuando todo en silencio me fui con mi ordenador portátil al desván, que por cierto ay cada libro y juguetes más raros deben de ser muy viejos están llenos de polvo; estuve con mi ordenador bastante rato pero de pronto ocurrió, no se como ni porque.

Yo estaba jugando con mi ordenador tranquilamente Algo o alguien hizo que me metiera dentro de el portátil, me vi rodeado de muchas palmeras, yo quería salir de allí pero no podía a lo lejos vi un empinado muro que ponía CIMAN. Pero ¿Qué significaban esas letras? ¿Qué era CIMAIN?. Me preguntaba observando esas letras grabadas en el empinado muro que ahora ya no conducían a ninguna parte, aunque algunas vez fue quizás parte de una fortaleza donde tal vez piratas jugaban con las vidas de otros o con sus propias vidas como si nada.

Parecía como si esas letras hubiesen sido grabadas con un hierro al rojo y hubieran quedado allí marcadas como sobre la frágil piel de un cordero. Y ese muro viejo agrietado, cubierto de un verdor que no podía ocultar sus sufrimientos quedaba allí mudo como el último testigo de CIMAIN.La leve brisa marina se reflejaba con suave caricia en el rostro del viejo marinero su piel endurecida por el sol dejaba entrever unos ojos entre maliciosos e inocentes. Se sentía a gusto con su gran pipa en la boca aunque ya no fumaba.
Sintiendo el olor, la luz, incluso el tacto del mar que le había pertenecido y a la que el pertenecía hasta el final, cuantas veces lo había sentido tan cerca. Ahora pensaba en ello y sonreía. ¿Quién iba a pensar que fuera así? Y allí en esa Isla desierta se encontraba rodeado de todo lo suyo de lo qué más quería: su cofre, su tesoro. Ese cofre y ese tesoro que con el paso de los años al mirarlo se acordaba de todas sus aventuras vividas, a tener que jugar con las vidas de otros piratas con su propia vida, y yo estaba allí para verlo.Yo estaba allí escondido entre las palmeras observando al viejo marinero. De repente una voz grito ¡Eh! ¡Pequeño grumete! ¿Qué haces por aquí? Yo miraba por todas partes, no había nadie yo estaba solo. Salí corriendo sin saber adonde ir fui a parar al barco pirata que estaba dentro del mar con olor a madera vieja, allí estaba el viejo pirata. No era el típico pirata gruñón se notaba que se sentía muy solo por su forma de hablarme ¿De donde eres? me pregunto. Yo no sabia que contestarle. 

¿De donde venía yo? ¿Cómo habría llegado hasta allí? Yo estaba en el desván de la Granja Escuela Ciudad "Rallo de Luz". Jugando con mi ordenador portátil sin molestar a nadie. Tu ¡no eres de aquí!, ¿Cómo has llegado?, ¡eso mismo me pregunto yo!le conteste. El se fijo en mi chaqueta y vio el nombre de la Granja Escuela. Yo me asuste mucho, mi chaqueta llevaba sin yo saberlo el nombre de un barco pirata. Pensaría él que yo pertenecía a una banda de piratas.
Entonces el y yo empezamos hablar, le dije que yo no era de su mundo que yo estaba en el desván jugando tan tranquilo y de repente aparecí en su Isla. Como es lógico el no tenia ni idea de lo que yo le estaba contando y entonces tuve que contárselo poco a poco. Nos pasamos todo el día entero hablando.Quería volver a la granja con mis amigos, pero se estaba también que daba pena volver. ? Pero como vuelvo ahora? vi. Un espejo muy antiguo dorado con unos adornos en el ordenador. Al estar el ordenador encendido enfrente del espejo se vio de repente en una de las rocas un arcoris, muy luminoso y brillante. El ordenador empezó a pitar lo cogí y tenia un mensaje que decía traspasa el arco iris.Los gritos de los animales de la granja y los gritos de mis compañeros, hicieron que yo viera enseguida que todo.....HABÍA SIDO UN BONITO SUEÑO

 

 

 

 

 

 

 

 

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