Un cuento que se agregaa los anteriores del señor Nochahua. Este era un trabajador que empezó una actividad como muchas de las que se desarrollan en la vida diaria. Empezó ganando quinientas monedas, las que estaban muy lejos de lo que se había propuesto obtener. Cambió de lugar de sus operaciones y con la misma actividad consiguió cuatro veces más, o sea dos mil monedas. Nuevamente buscó otro centro de operaciones y con la misma actividad, mejorada por la práctica adquirida, obtuvo cinco veces la suma antes conseguida, o sea, diez mil monedas. Y así poco a poco con la misma actividad, cambiando de lugar de su actividad diaria, siguió sumando monedas hasta llegar a las Cien Mil monedas deseadas. Lo que este cuento aconseja es no reñir ni denostar porque la meta deseada se puede alcanzar. Poco a poco se va creciendo es asunto de buscar y buscar, cambiar y cambiar hasta la meta alcanzar.

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