Gabriel García Márquez en su novela Cien años de soledad nos presenta a la familia Buendía, una familia que como todas, esta compuesta por un innumerable elenco de personajes, cada uno de ellos distinto pero a su manera igual al resto.


Durante las siete generaciones de protagonistas, desde la fundación del pueblo hasta la caída de la familia, vemos como los errores se repiten siendo imposibles de evitar por el sino que los ataba a cada uno de ellos.


El destino guía todos los avatares de la obra, que escritos por el gitano Melquíades, cien años antes de que ocurriesen, se van sucediendo uno de tras de otro inexorablemente. Esto nos muestra como todas las acciones de los personajes, aparentemente marcadas por la idea del libre albedrío, eran una mera ilusión ya que estaban todas ellas decididas de antemano, siendo imposible el cambio de la historia y del final que predijo Úrsula. Hay otro personaje que durante la obra aparece para predecir el futuro a los distintos miembros de la familia, Pilar Ternera, que leyendo las cartas podía decir lo que iba a suceder, aunque siempre marcado con un cierto enigma y misterio.


 Parece que la única elección libre de la familia fue la que tomaron los primeros miembros al tomar la decisión de dirigirse hacia ese páramo perdido y fundar allí el pueblo. A partir de ese momento, y en las siguientes generaciones todos los “Aurelianos” y “José Arcadios” han sido parecidos, por no decir iguales, en cuanto a carácter y forma de ser; los primeros, callados y pensativos, mientras que los José Arcadios más bulliciosos e impulsivos. Simplemente el nombre marca la personalidad de lo que será y el destino de cada uno.


Hay que destacar un suceso que demuestra como todos los personajes estaban marcados por un destino irremediable, los Aurelianos, hijos del Coronel Aureliano, acaban pereciendo de dos disparos en la cruz de ceniza que llevaban en la frente, incluso Aureliano Amador, el único que parecía haberse librado de ese fin, acaba años más tarde igual que los otros dieciséis.


 Todo esta marcado, irremediablemente, por lo que ocurrirá y Aureliano Babilonia, es el personaje que consigue descifrar finalmente los pergaminos de Melquíades en los que venía escrito el destino de la familia, y se verá embargado por el conflicto de leer lo que le ocurrirá en su muerte mientras realmente le esta ocurriendo, comprendiendo finalmente que es imposible escapar de lo que le espera.


Esta idea de que todo está escrito, es una de los pensamientos más trágicos que se puede encontrar el hombre, al no poder evitar algo que teme o tomar sus propias decisiones.


Es una de las razones por las que el autor nos describe un ambiente en el cual la vivienda familiar define los estados de ánimo de sus habitantes, si los personajes se quedan encerrados en sus propias ideas, cerrados al mundo, la casa se queda destartalada y desatendida mientras que los momentos de apertura la casa aparece cuidada.


¿Fue justo lo que hizo Melquíades al ocultar su conocimiento sobre lo que le esperaba a la familia? Realmente es difícil de decidir entre si es correcto o no que conozcamos lo que nos ocurrirá sabiendo que al fin nos será imposible cambiarlo, ya que nuestro destino en el caso de que intentásemos modificarlo ya lo habría previsto y sería un mero espejismo de esperanza. La decisión se encuentra dentro de cada uno.

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