El chisme.

Hablar mal de los demás, contar mentiras, verdades o suposiciones del prójimo es una costumbre muy latina. No quiero decir que los anglosajones, asiáticos o nativos del Medio Oriente no practiquen el chismorreo, pero en aquello de darle a la lengua hablando siempre de un tercero, y casi nunca bien, los hispanohablante tenemos el numero uno. Y que quede muy claro, para decir chismes de otra persona no tenemos que ser mejores que esta, ni carecer del defecto o dificultad que mencionamos. Aquello de que si tienes tejado de vidrio no le tires al vecino no se pone muy en practica con los que acostumbran a chismorrear.

Recuerdo un señor de mi pueblo que cuando veía dos damas bien entretenidas en una animada conversación, decía "adios a las tres" pues era claro que de otra hablaban. Y que no digan los hombres que ellos no lo hacen, mas discretos quizás, pero conozco a mas de uno que no se les escapa un chisme. A pesar de ser tan común hablar de otras personas, y tan popularizado que hasta hay programas de tv, radio, revistas que se dedican solo al chisme, no es algo que comparto. Se considera que quien no esta bien informado no puede tomar una decisión correcta, pero estar informado en exceso tampoco es bueno. Practicar el silencio es cada vez menos común, y unos minutos a solas con nuestros pensamientos enfocan y dan paz. Conozco a quienes ni siquiera toleran el silencio y necesitan la radio o la tv para no pensar.

Y como la actualidad va de aplicaciones y redes sociales, el CHISME ha tomado la tecnología en sus malévolas manos y hace una gran bola de nieve de cualquier rumor.A tal punto hemos llegado que ahora hay que saber discernir en lo que escuchamos o leemos si es una noticia falsa o verdadera. Los famosos son anunciados como muertos una y otra vez, hay amoríos entre personas que ni siquiera se conocen y las fotos y vídeos son trucados para dar veracidad a cualquier chisme. Y aunque muchas personas consideran que hablar de otros no es tan malo pues todos lo hacen, es una costumbre que se convierte en adicción, nada nos aporta y nos hace peores seres humanos, sin contar el millón de líos en que podemos meternos solo con escucharlos sin emitir opinión. Así que si quiere un consejo muy pero muy sano, alejase de aquellos que acostumbran a hablar de los otros, no es correcto, no trae beneficios y a la larga también hablaran de usted.

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