Poseedor de verdes paisajes y excelentes vinos, este tradicional  valle ha sabido renovarse: desde interesantes propuestas culinarias  hasta originales recorridos por sus viñas, conozca los nuevos aires que  recorren estas fértiles tierras, y déjese llevar por los encantos que  éstas prometen.

Chile: LA NUEVA FRESCURA DEL VALLE DEL CACHAPOAL

El Valle del Cachapoal, ubicado en la VI región, ha cambiado. Atrás  queda esa imagen de lugar donde poco y nada pasaba, para transformarse  en un sector moderno, donde tradición y futuro se entremezclan por  igual: restaurantes de excelente calidad, viñas boutiques, una  producción vitivinícola de primer nivel y turismo rural son algunos de  los atractivos de la zona. Si a eso le sumamos su cercanía con Santiago y  un casino a tan sólo 20 Km. de Rancagua, la capital regional, podemos  entender el por qué del renacimiento del Cachapoal.

Es Rancagua, rodeada de verdes parajes y situada entre la Cordillera de  los Andes y de la Costa, primera referencia de los aires de cambio que  se respiran en la zona.  Más allá de la renovación arquitectónica que la  ciudad ha tenido, en el ámbito de la gastronomía es en donde  encontramos una de las primeras novedades.

Por años, muchos rancagüinos y turistas en general, se quejaban por la  falta de una opción culinaria de calidad, que se alejara de las clásicas  picadas y se acercara más a los restaurantes cosmopolitas. Hoy, el  Torino Ristorante suple esa necesidad, ofreciendo a los comensales de  exigente paladar, modernas preparaciones que rescatan la tradición  italiana, en la que se utilizan refinados ingredientes. Ubicado en la  carretera Longitudinal Sur 1060, a pasos de la Av. Libertador Bernardo  O’Higgins y rodeados de un ambiente moderno y acogedor, el viajero podrá  encontrar exquisitas pastas frescas hechas en casa, ideadas por el  empresario gastronómico Pablo Valdés. Acá, un dato seguro es probar la  Lasagna de Jaiba o cualquiera de sus exquisitos Risottos, ambas opciones  imperdibles.

Rancagua se encuentra en el corazón del Valle del Cachapoal, un hermoso  lugar que ha logrado fama por la excelente calidad de sus vinos y sus  las 11 viñas que allí se encuentran, en donde el Merlot y el Cabernet  Sauvignon son las estrellas, gracias a los excelentes terroirs que aquí  encontramos. Bodegas modernas y clásicas se distribuyen por los verdes  terrenos enmarcados en la grandiosidad de la Cordillera de los Andes y  la belleza del río Cachapoal. Por todo este auge vitivinícola, no era de  extrañar que las viñas decidieran abrir sus puertas para deleitar a los  turistas.

En la zona de Alto Cachapoal, en los alrededores de Requínoa,  encontramos a Altaïr, una viña boutique con una privilegiada vista, que  destaca por sus diversas propuestas turísticas en donde, por supuesto,  el vino es protagonista. Nacida en el 2001 bajo el alero de Viña San  Pedro y Laurent Dassault, esta bodega, que entremezcla las tradiciones  francesas con las chilenas, ya ha alcanzado fama internacional, logrando  excelentes puntajes en revistas tan prestigiosas como Internacional  Wine Cellar o Wine Advocate. Una forma de desentrañar sus secretos de  producción, es tomando uno de los tres tours que ofrecen, que van desde  un recorrido por sus más de 70 hectáreas de viñedos hasta un día  completo cabalgando entre sus terrenos, aprendiendo el arte de la  fabricación de este magno brebaje y degustando sus mejores productos.  Otra novedosa apuesta es “Terroir y Cosmos”, un tour nocturno único en Chile, en el que se recorren los predios de la bodega bajo una imponente  luna llena.

No muy lejos de este lugar se encuentra Viña Anakena, una bodega fundada  en 1999 por Felipe Ibáñez y Jorge Gutiérrez, ambos amigos de infancia y  amantes del buen vino, quienes luego de recorrer el mundo visitando  diversos viñedos, decidieron crear uno propio en las cercanías de  Requínoa. Aquí, lo más destacable es la innovadora tecnología que  utilizan para la fabricación del vino y su bodega, cuya arquitectura  está inspirada en las construidas en Sudáfrica, en la que elementos  coloniales se entrecruzan con la modernidad.

Una manera original de recorrer sus terrenos y aprender sobre los vinos,  es realizando un picnic junto a la laguna, lugar ideal desde el cual  podrá probar no sólo una excelente cepa de la casa, sino también una  serie de productos gourmet. Si desea algo más refinado, y reservando con  al menos dos días de anticipación, puede disfrutar de la inmejorable  propuesta de maridaje en cuatro tiempos, que se realiza en el mirador de  la viña. Allí, teniendo como telón de fondo las espectaculares vides  apreciadas desde la altura, podrá disfrutar de degustación de cuatro  vinos, acompañados de exquisitos picoteos, como camarones ecuatorianos  envueltos en salmón ahumado o carpaccio de avestruz con queso gruyere y  pesto. También se realizan cabalgatas y almuerzos.

Y para seguir conociendo la ruta del Cachapoal, la Viña Gracia de Chile  no puede faltar en su recorrido. De propiedad de la Familia Ibañez y  ubicada en el mismo sector que las anteriores, un paseo por sus 150  hectáreas es una experiencia inigualable. La panorámica del valle lo  sorprenderá. A través de sus diversos, tours podrá adentrarse en el  mundo del vino, visitar su colorida bodega, degustar las mejores cepas y  disfrutar de la gastronomía de uno de los mejores restaurantes de la  zona: Cocina Gracia, que cuenta con una carta elaborada íntegramente por  la historiadora Lucia Santa Cruz, inspirada en las estaciones del año y  de evidente influencia francesa. Si a eso le sumamos la compañía de  excelentes vinos, ya podrá imaginarse la gran experiencia culinaria.

En el Valle del Cachapoal hay atractivas opciones que conjugan la  enología con el turismo; visitarlo significará el descubrimiento de un  lugar lleno de encantos, novedosas propuestas y excelentes opciones  culinarias; todo acompañado de sus vinos de alta calidad y hermosos  paisajes. Una combinación que obligará al visitante a regresar por más.

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